Pruebas de fertilidad femenina
La fertilidad femenina sufre un descenso substancial a los 35 años y aún más acusado después de los 40. Las causas más comunes de la infertilidad femenina son el bloqueo de las trompas de Falopio, el síndrome del ovario poliquístico (SOP - interfiere en la liberación del óvulo), miomas, endometriosis, enfermedades autoinmunes (se producen anticuerpos contra el tejido fetal), diabetes, hipotiroidismo, trastornos alimentarios, consumo excesivo de alcohol y tabaco e intolerancia al gluten (enfermedad celíaca). La fertilidad femenina también puede estar condicionada por factores como niveles hormonales fluctuantes o disminuidos; ovulación inconsistente; o un ambiente reproductivo pobre que no facilita la fecundación correcta del óvulo, interfiere en el transporte del esperma o perjudica la retención del óvulo fecundado. La evaluación inicial de la fertilidad femenina empieza por una historia personal y familiar juntamente con un examen médico exhaustivo. Hay una gran variedad de pruebas que pueden ayudar al diagnóstico y a resolver el problema.
Pruebas realizables en casa que ayudan a predecir la ovulación.
Existen tres tipos de pruebas que pueden realizarse en casa para predecir la ovulación.
La temperatura basal- se puede medir en casa, utilizando un termómetro especial para predecir los días más fértiles del ciclo menstrual, calculando el momento de la ovulación. La temperatura del organismo aumenta justo después de la ovulación y se mantiene elevada durante unos tres días. Si se realizan estas medidas durante 3 ó 4 meses, se puede establecer un patrón para mantener relaciones sexuales 5 días antes de la esperada subida de temperatura. Este método no es tan fiable o preciso como otros pero es fácil y barato.
El autoexamen del flujo vaginal- pero éste también está sujeto a errores. En el punto de máxima fertilidad de la mujer, el moco es más extensible, claro, fino y escurridizo. Cuando el flujo puede estirarse entre el dedo gordo y el índice en una banda de unas 2 pulgadas de largo, es que está a punto de ocurrir la ovulación y por lo tanto la mujer está en su momento de máxima fertilidad.
La prueba que predice la ovulación- es la más precisa de los tres métodos. Esta prueba detecta los niveles aumentados de hormona luteínica (LH) en una muestra de orina de primera hora de la mañana 1 ó 2 días antes de la ovulación.
Pruebas sanguíneas.
Las pruebas en la sangre para determinar diversas hormonas como la hormona luteínica (LH), la hormona foliculo-estimulante (FSH), la prolactina (PRL), el estradiol y la progesterona ayudan en gran manera a determinar la causa de la infertilidad. Debido a que los cambios en la función de la hipófisis y del tiroides también pueden afectar a los ciclos menstruales y a la ovulación, también son útiles las pruebas en las que se determina la función tiroidea (TSH y T4) y los esteroides como la testosterona y el S-DHEA (sulfato de dehidroepiandrosterona, que se utiliza para producir andrógenos y estrógenos).
Pruebas de imagen.
Las técnicas de imagen se suelen utilizar para determinar si existen problemas físicos que impiden la correcta fecundación o mantener un embarazo normal. La endoscopia por fibra óptica, los rayos X y las ecografías se utilizan para visualizar defectos anatómicos, crecimientos anormales (pólipos, abcesos o tumores), cicatrices (adherencias) en las paredes uterinas e infecciones. La prueba postcoital se usa con frecuencia. Esta prueba evalúa la eficiencia del moco cervical en un microscopio (el moco cervical filtra bacterias y aumenta la capacidad de supervivencia del esperma de manera que pueda acceder a las partes superiores del aparto reproductor).
Biopsia.
Puede requerirse una biopsia de tejidos endometriales o de endocérvix para detectar presencia de cáncer, infección o crecimiento tisular anormal (pólipos)








