La cebolla y el tiempo de cocción del sofrito mejoran sus cualidades saludables


Tal y como ya revelaron las conclusiones del estudio PREDIMED, la dieta mediterránea es eficaz en la prevención primaria de enfermedades cardiovasculares.

Un componente clásico de la dieta mediterránea es el sofrito casero de tomate, rico en carotenos que se asocian con la regulación lipídica y los biomarcadores inflamatorios. Además, los polifenoles que contienen la cebolla y el ajo, presentan efectos beneficiosos frente a las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes y ciertos tipos de cáncer.

Según un estudio de un equipo de investigadores de la Facultad de Farmacia de Barcelona y del Centro de Investigación Biomédica, y publicado en la revista Food Research International, se demuestra que la incorporación de cebolla al sofrito y alargar el tiempo de cocción del mismo (alrededor de una hora) se traduce en una mayor producción de isómeros del licopeno, moléculas beneficiosas para la salud por su efecto antioxidante.

Sofrito
 

El objetivo del estudio fue evaluar cómo la elaboración casera del sofrito de tomate y las sinergias entre los distintos ingredientes usados en esta salsa, como el aceite de oliva virgen extra, la cebolla y el ajo, interactúan y aumentan la presencia de determinados carotenoides beneficiosos para la salud.

La cebolla es el ingrediente que potencia en mayor medida la producción de estos isómeros, y al combinarla con un tiempo de cocción más largo se relaciona con mayor producción de isómeros tipo cis (5-cis-licopeno, 9-cis-licopeno y 1-cis-licopeno) con alta biodisponibilidad y potente acción antioxidante.


Este artículo fue modificado por última vez  20.06.2017