Sociedades científicas de cardiología lanzan nuevas guías sobre el uso de medicamentos alternativos a las estatinas utilizados para reducir el colesterol.


Aunque el grupo de fármacos conocido como estatinas se ha utilizado durante mucho tiempo para disminuir el colesterol, está demostrado que no son eficaces en todos los casos. El año pasado, la Food and Drug Administration (FDA), aprobó dos nuevos fármacos alternativos a las estatinas conocidos como inhibidores PCSK9, útiles en aquellos casos en los que no se obtiene una buena respuesta al tratamiento con estatinas. La American College of Cardiology (AAC) y la American Heart Association (AHA) han publicado unas nuevas guías para los profesionales de la salud sobre el uso, en adultos, de estos nuevos fármacos y otros medicamentos alternativos a las estatinas.

Estatinas red
 

Niveles altos de colesterol, en especial concentraciones elevadas de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL-c), están relacionados con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV). El exceso de colesterol en la sangre puede depositarse en forma de placas a lo largo de las paredes de los vasos sanguíneos, lo que conduce a un endurecimiento de las arterias (arterosclerosis) y un mayor riesgo de infarto agudo de miocardio y accidente vascular cerebral. Los análisis de sangre son útiles para comprobar los niveles de colesterol a la vez que son de ayuda para determinar el riesgo de ECV.

En 2013, la AAC y la AHA publicaron unas recomendaciones para el tratamiento de la hipercolesterolemia en adultos, en función de la edad, la presencia de enfermedad cardiaca y/o diabetes, y las concentraciones de LDL-c. En adultos sanos sin enfermedades cardiacas, la instauración de un tratamiento se establece en base a una calculadora de riesgo que tiene en cuenta diferentes factores (por ejemplo, la edad, el sexo, la raza, la presión arterial, las concentraciones de colesterol) y determina el riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio o un accidente vascular cerebral en los próximos 10 anos. Según estas recomendaciones, una persona que presente un 7.5% de riesgo debería recibir tratamiento con estatinas, independientemente de la concentración de LDL-c.

Generalmente, antes de iniciar el tratamiento con estatinas, se realiza un análisis completo del perfil lipídico, y una vez empezado el tratamiento, se controlan de las concentraciones de LDL-c a intervalos regulares para comprobar que el tratamiento con estatinas funciona. Generalmente, se recomienda realizar un segundo estudio del perfil lipídico entre las 4 y 12 semanas después de empezar el tratamiento, y a partir de entonces a intervalos entre los 3 y 12 meses. Si el tratamiento no da lugar a una reducción adecuada de las concentraciones de LDL-c, el médico puede optar por aumentar la dosis o añadir un segundo medicamento.

Las nuevas recomendaciones de la AAC y la AHA tienen también en cuenta la edad, las concentraciones de LDL-c, y la presencia de enfermedad cardiovascular o diabetes. Uno de los medicamentos de primera línea a tener en cuenta en los casos que se requiere una ayuda adicional para reducir el colesterol es el ezetimibe. Su mecanismo de acción para disminuir las concentraciones de LDL-c se basa en reducir la absorción de colesterol a nivel del intestino delgado. Este fármaco podría ser útil, por ejemplo, en individuos de alto riesgo con ECV en los que un tratamiento alternativo a las estatinas no produce una disminución de las concentraciones de LDL-c de al menos el 50%. Si el uso de ezetimibe no reduce los niveles de LDL-c suficientemente, se puede considerar el tratamiento con un inhibidor de PCSK9 o un fármaco del grupo llamado secuestradores de ácidos biliares, en función de cada caso.

Es muy importante establecer un buen diálogo con el médico acerca de los riesgos y beneficios de los diferentes tratamientos para reducir los niveles de colesterol, llegando a seleccionar el mejor para cada caso. La selección de un u otro tratamiento puede basarse en las concentraciones de LDL-c, el riesgo de ECV, y posibles efectos secundarios. Es importante recordar que este tipo de guías ofrecen recomendaciones generales, y la decisión final debe tomarse en función de las características de cada caso en particular.

Enlaces:
O'Riordan, Michael. (April 1, 2016) ACC Updates LDL-Cholesterol Lowering Recommendations, Making Room for Ezetimibe and PCSK9 Inhibitors. TCTMD. http://www.tctmd.com/show.aspx?id=134620

Herman, Amy. (April 4, 2016) Heart Groups Issue Guidelines on Non-Statin Therapies for LDL-Lowering. NEJM Journal Watch. http://www.jwatch.org/fw111390/2016/04/04/heart-groups-issue-guidelines-non-statin-therapies-ldl?query=pfwRSTOC&jwd=000020042125&jspc

Lloyd-Jones DM, Morris PB, Ballantyne CM, Birtcher KK, Daly Jr DD, DePalma SM, Minissian MB, Orringer CE, Smith SC. 2016 ACC expert consensus decision pathway on the role of non-statin therapies for LDL-cholesterol lowering in the management of atherosclerotic cardiovascular disease risk: a report of the American College of Cardiology Task Force on Clinical Expert Consensus Documents. J Am Coll Cardiol 2016. http://content.onlinejacc.org/article.aspx?articleID=2510936#tab1


Este artículo fue modificado por última vez  21.05.2016