¿En qué consiste?

La insuficiencia adrenal o suprarrenal se caracteriza por una producción inadecuada de las hormonas adrenales cortisol y aldosterona. Las glándulas adrenales son pequeños órganos situados en los polos superiores de cada uno de los dos riñones. Están compuestas por una capa interna conocida como médula adrenal y otra capa externa conocida como córtex o corteza adrenal. Cada una de estas capas produce varias hormonas que regulan distintos sistemas del organismo. La producción hormonal está regulada por interacciones entre el hipotálamo, la hipófisis y las glándulas suprarrenales. Si se produce un fallo en alguno de sus mecanismos de alarma y de retroalimentación, pueden aparecer alteraciones importantes y enfermedades graves. En la insuficiencia suprarrenal primaria, también conocida como enfermedad de Addison, se afectan los niveles de cortisol y aldosterona. Se debe a la presencia de lesiones en las glándulas o a la existencia de glándulas hipoactivas. La insuficiencia suprarrenal secundaria es resultado de una disfunción hipofisaria y afecta característicamente tan sólo a los niveles de cortisol.

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El cortisol es una hormona glucocorticoidea producida por la corteza adrenal. Entre sus funciones destacan la de regular el metabolismo de carbohidratos, proteínas y grasas, pudiendo afectar a los niveles de glucosa en sangre, actuando también como agente antiinflamatorio, y preparando al organismo para reaccionar ante situaciones de estrés. Por su parte, la aldosterona es una hormona mineralocorticoidea producida también en la corteza adrenal, y con capacidad para regular el equilibrio salino y electrolítico (por ejemplo, del potasio) de la sangre. Si la concentración de estas hormonas está disminuida, aparecen estados de debilidad y de deshidratación; además el organismo se ve incapaz de mantener una presión sanguínea adecuada y no puede responder a situaciones de estrés.

La enfermedad de Addison afecta entre 1 y 4 personas de cada 100.000; puede darse a cualquier edad y afecta por igual a ambos sexos. Es posible que no aparezcan síntomas de insuficiencia hasta que el 80-90% de la corteza adrenal ha sido ya destruida.

En adultos, aproximadamente un 70% de los casos de insuficiencia adrenal primaria se debe a procesos autoinmunes. En el 30% restante de los casos, la lesión adrenal obedece a otras causas: tuberculosis (causa común en áreas donde la tuberculosis es más prevalente); infecciones bacterianas, víricas y fúngicas; hemorragias adrenales; diseminación cancerosa hacia la glándula adrenal. Más raramente puede ser debida a trastornos genéticos de las propias glándulas adrenales. En niños, aproximadamente un 70% de los casos se debe a un trastorno congénito conocido como hiperplasia adrenal, mientras que el 30% restante se debe a procesos autoinmunes, a otra enfermedad hereditaria conocida como adrenoleucodistrofia o a otras causas menos comunes.

La insuficiencia adrenal secundaria es debida a disminución de la producción de la hormona hipofisaria ACTH (hormona adrenocorticotropa). La ACTH actúa como mensajero de la hipófisis, da la señal a la corteza adrenal para que se empiece a producir cortisol. Si existe poca ACTH debido a lesión de la hipófisis, a un tumor hipofisario o a alguna otra causa, entonces no se estimula la producción de cortisol. También se puede producir una insuficiencia adrenal secundaria ante interrupciones abruptas de un tratamiento corticosteroideo (prednisona, administrada para aliviar cuadros inflamatorios en una artritis reumatoidea, por ejemplo). Estos tratamientos suprimen la producción natural de cortisol, y se puede tardar de semanas a meses en recuperar una producción normal. En insuficiencias adrenales secundarias no suele afectarse la producción de aldosterona.

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Este artículo fue modificado por última vez  06.03.2012