¿En qué consiste?

La insuficiencia adrenal (o suprarrenal) y la enfermedad de Addison son trastornos endocrinos u hormonales en los que el organismo no produce cantidad suficiente de hormonas suprarrenales como cortisol y aldosterona. El organismo regula los niveles de hormonas a través de un sistema de señalización y retroalimentación. Los desequilibrios hormonales pueden aparecer por diversos motivos y las enfermedades que de ellos derivan pueden llegar a ser graves.

En la insuficiencia adrenal y la enfermedad de Addison, el sistema de señalización y retroalimentación que permite regular la producción de hormonas implica al hipotálamo y a la hipófisis (pituitaria) en el cerebro, y a las glándulas suprarrenales o adrenales situadas en los polos superiores de los riñones. Estas glándulas están compuestas por varias capas celulares y cada una de estas capas produce hormonas implicadas en la regulación del agua y de sales (electrolitos) del organismo, y por lo tanto con posible repercusión sobre la tensión arterial.

Por ejemplo, el cortisol se produce y se secreta a nivel de la corteza suprarrenal. Su producción viene regulada por el hipotálamo y la hipófisis. Cuando la concentración de cortisol en sangre disminuye, el hipotálamo libera la CRH u hormona liberadora de la corticotropina; esto constituye un estímulo para que la hipófisis libere a su vez corticotropina (o ACTH u hormona adrenocorticotropa). La ACTH estimula las glándulas adrenales para conseguir que se produzca y libere mayor cantidad de cortisol. Así, para que el organismo pueda mantener unos niveles de cortisol adecuados, es necesario que tanto el hipotálamo como la hipófisis funcionen correctamente.

Cuando falta cortisol o aldosterona, la persona afectada se debilita y deshidrata, es incapaz de mantener la presión arterial dentro de unos márgenes aceptables y responde mal a situaciones de estrés. Entre las funciones del cortisol destacan la de regular el metabolismo de carbohidratos, proteínas y grasas, pudiendo afectar a los niveles de glucosa en sangre, actuando también como agente antiinflamatorio, y preparando al organismo para reaccionar ante situaciones de estrés. Por su parte, la aldosterona es una hormona producida también en la corteza adrenal, y con capacidad para regular el equilibrio salino y electrolítico (por ejemplo, del potasio) de la sangre.

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Existen dos tipos distintos de insuficiencia adrenal en función de si está afectada la hipófisis o la glándula adrenal.

  • La afectación o insuficiencia de las glándulas adrenales produce la enfermedad de Addison, conocida también como insuficiencia adrenal primaria. Se afectan las concentraciones de cortisol y de aldosterona
  • La disminución de la producción de la hormona hipofisaria ACTH (hormona adrenocorticotropa) desencadena una insuficiencia adrenal secundaria. La ACTH actúa como mensajero de la hipófisis, y proporciona la señal a la corteza adrenal para que empiece a producir cortisol. Si existe poca ACTH debido a lesión de la hipófisis, a un tumor hipofisario o a alguna otra causa, entonces no se estimula la producción de cortisol. También se puede producir una insuficiencia adrenal secundaria ante interrupciones abruptas de un tratamiento corticosteroideo (por ejemplo, prednisona, administrada para aliviar cuadros inflamatorios en una artritis reumatoide). Estos tratamientos suprimen la producción natural de cortisol, y se puede tardar de semanas a meses en recuperar una producción normal

La enfermedad de Addison afecta entre 1 y 4 personas de cada 100.000; puede darse a cualquier edad y afecta por igual a ambos sexos. Es posible que no aparezcan signos ni síntomas de insuficiencia hasta que el 80-90% de la corteza adrenal ha sido ya destruida.

En adultos, aproximadamente un 70% de los casos de insuficiencia adrenal primaria se debe a procesos autoinmunes. En el 30% restante de los casos, la lesión adrenal obedece a otras causas: tuberculosis (causa común en áreas donde la tuberculosis es más prevalente); infecciones bacterianas, víricas y fúngicas; infección por VIH; hemorragias adrenales; y diseminación de cánceres hacia la glándula adrenal desde alguna otra localización en el organismo. Más raramente puede ser debida a trastornos genéticos de las propias glándulas adrenales. En niños, aproximadamente un 70% de los casos se debe a un trastorno congénito conocido como hiperplasia adrenal o suprarrenal congénita, mientras que el 30% restante se debe a procesos autoinmunes, a otra enfermedad hereditaria conocida como adrenoleucodistrofia o a otras causas menos comunes.

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Este artículo fue modificado por última vez  13.03.2016