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Anemia

Se está ante una anemia cuando la cantidad de hemoglobina (presente en los glóbulos rojos) es inferior a la normal. La hemoglobina es necesaria para garantizar el transporte y liberación del oxígeno por todo el organismo. Existen muchos tipos diferentes de anemia aunque aquí se comentará tan sólo los más frecuentes.

Deficiencias de hierro y de vitaminas
La anemia por falta de hierro constituye el tipo más frecuente de anemia y se debe normalmente a sangrados. En mujeres, la falta de hierro suele ser debida a pérdidas importantes durante las menstruaciones; en mujeres mayores y en varones la causa más frecuente de sangrado es intestinal. Durante la infancia y el embarazo, el organismo necesita más hierro, por lo que la falta de hierro suele deberse a un aporte inadecuado o insuficiente de hierro a partir de la dieta. Si se sigue dietas muy rigurosas y extremas, también puede producirse una falta de hierro. El tratamiento de las deficiencias de hierro contempla administrar suplementos de hierro al individuo. En mujeres ya mayores y en hombres, se investiga además las razones por las que se están produciendo pérdidas anormales de sangre.

No es raro que las mujeres embarazadas y las madres que amamantan a sus hijos presenten este tipo de anemia, puesto que el bebé requiere grandes cantidades de hierro para su correcto desarrollo. En caso de falta de hierro se pueden producir partos prematuros y dar a luz a recién nacidos de bajo peso. Para prevenir estas complicaciones se suele administrar a las mujeres embarazadas y a las que buscan quedarse embarazadas suplementos de hierro. Los recién nacidos que siguen lactancia materna tienden a presentar también este tipo de anemia si sus madres tienen un estado deficitario en hierro.

Los resultados de las pruebas sanguíneas pueden mostrar niveles disminuidos de hemoglobina (a veces normales), de hierro y de ferritina, así como unos índices de glóbulos rojos alterados. La capacidad total de transporte de hierro (TIBC) o transferrina está por el contrario aumentada. La prueba de la ferritina es la que se considera más específica para identificar una anemia por falta de hierro, siempre y cuando no exista simultáneamente una infección o una inflamación.

La anemia por deficiencia de vitamina B12 es menos frecuente y no suele obedecer a una falta de aporte de vitamina B12 desde la dieta. La causa más frecuente de este tipo de anemia se produce porque el organismo no es capaz de sintetizar una sustancia conocida como "factor intrínseco" necesaria para absorber la vitamina B12 de la dieta; se habla en este caso de anemia perniciosa. Una falta de vitamina B12 ocasiona también problemas de índole nerviosa, generando a menudo entumecimiento, pérdida de sensibilidad y hormigueo en manos y pies, preferentemente. Los niveles de hemoglobina son normales; sin embargo, las células rojas de la sangre son anormalmente grandes.

Los estados deficitarios en ácido fólico pueden ocasionar cambios similares (a los de la falta de vitamina B12) en la hemoglobina y en las células sanguíneas de la serie roja. El ácido fólico está presente en gran variedad de alimentos, especialmente en vegetales de hoja verde. En Estados Unidos se añade ácido fólico a muchos cereales, de tal modo que actualmente la deficiencia de ácido fólico en ese país es rara. Como durante el embarazo aumentan las necesidades de ácido fólico, no es raro observar en estos casos cierta deficiencia de ácido fólico, y ello resulta especialmente peligroso puesto que puede ocasionar problemas en el desarrollo neurológico (cerebro y médula espinal) del feto. A las mujeres embarazadas se les suele administrar suplementos de ácido fólico.

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Este artículo fue modificado por última vez 05-04-2008