Anemia
¿En qué consiste?
La anemia aparece cuando el número de hematíes o células rojas de la sangre y/o la cantidad de hemoglobina presente en este tipo de células disminuye por debajo de los valores considerados normales. Tanto los hematíes como la hemoglobina que contienen en su interior son necesarios para asegurar el transporte y liberación de oxígeno desde los pulmones hasta todos los tejidos del organismo. Un aporte de oxígeno insuficiente hacia órganos y tejidos del organismo puede tener resultados adversos. La anemia puede ser leve, moderada o severa en función de cómo están de disminuidos los hematíes y/o la hemoglobina. Las anemias aparecen con relativa frecuencia en ambos sexos y a todas las edades, indistintamente de la raza y grupos étnicos. Sin embargo, existen ciertos grupos de riesgo que pueden desarrollarla con mayor facilidad. Entre estos grupos se incluyen las personas que siguen una dieta pobre en hierro y vitaminas, personas con enfermedades crónicas como por ejemplo enfermos renales, diabéticos, personas con cáncer, con trastornos inflamatorios intestinales, con infecciones crónicas (tuberculosis, infección por el VIH), personas con antecedentes familiares de anemias hereditarias y personas que han perdido una gran cantidad de sangre, ya sea por traumatismos o por intervenciones quirúrgicas
En general, se puede decir que la anemia obedece a dos causas principales:
- Producción disminuida o anómala de las células de la serie roja de la sangre (hematíes), como se observa por ejemplo en las anemias aplásticas, en las anemias por déficit de hierro o en las anemias por déficit de vitamina B.
- Aumento de la destrucción o disminución del tiempo de vida de los hematíes, como sucede en una anemia hemolítica.
Existen muchos tipos distintos de anemias que obedecen a múltiples causas. Algunas de las más frecuentes se resumen en la taba siguiente.
Tipo de anemia | Descripción | Ejemplos de posibles causas |
A. por déficit de hierro | La falta de hierro conduce a cantidades reducidas de hemoglobina, que a su vez conducen a una disminución de la producción de hematíes normales | Pérdidas de sangre; dieta pobre en hierro; absorción defectuosa o disminuida de hierro |
A. perniciosa y por déficit de vitamina B | La falta de vitamina B impide el desarrollo normal de los hematíes; se produce menor cantidad de hematíes normales | Falta de factor intrínseco; dieta pobre en vitaminas del grupo B; absorción disminuida de vitaminas del grupo B |
A. aplástica | Disminución de la producción de todos los tipos celulares en la médula ósea; los hematíes son uno de estos tipos celulares | Tratamiento de cánceres; exposición a sustancias tóxicas; trastornos autoinmunes; infecciones víricas |
A. hemolítica | Las células rojas sobreviven en la circulación sanguínea menos de lo normal (alrededor de 120 días); disminuye el número de hematíes | Causas hereditarias, como la anemia de células falciformes y la talasemia; reacciones transfusionales; enfermedades autoinmunes; algunos fármacos (penicilina) |
A. asociada a enfermedades crónicas | Diversas enfermedades pueden hacer disminuir la producción de hematíes | Enfermedad renal; diabetes; tuberculosis; infección por el VIH |
La anemia puede ser aguda o crónica. La anemia crónica puede desarrollarse lentamente en ciertas enfermedades crónicas como la diabetes, la enfermedad renal crónica o un cáncer. Es posible que en estas circunstancias la anemia no curse con síntomas o signos aparentes, ya que estos quedan enmascarados por la enfermedad subyacente. La anemia en el curso de enfermedades crónicas pasa a menudo desapercibida, y a veces sólo se detecta casualmente al realizar estudios por otros motivos.
También es posible que aparezca una anemia en el curso de episodios agudos, como sucede con las anemias hemolíticas en las que se destruye un número significativo de hematíes. Los signos y síntomas suelen aparecer rápidamente, y junto a una buena exploración física, a una correcta historia clínica y a la realización de ciertas pruebas, permiten el diagnóstico de su causa.
Signos y síntomas
A pesar de que los distintos tipos de anemias tienen diferentes causas, los signos y síntomas pueden ser bastante similares. Es posible que las formas leves o moderadas de anemia no produzcan ninguna sintomatología, o muy poca. Los síntomas más frecuentes suelen ser:
- Sensación de cansancio o debilidad (fatiga)
- Falta de energía
Otros signos o síntomas que pueden desarrollarse a medida que la anemia se va acentuando pueden ser dolores de cabeza, mareos, frío o entumecimiento en manos y/o pies, palidez, dificultad para respirar, taquicardia o ritmo cardíaco irregular y dolor torácico.
Pruebas de laboratorio
Hemograma
La anemia puede detectarse al realizarse un hemograma en un control médico anodino o por otros motivos. Es frecuente solicitar un hemograma con carácter anual. El hemograma es una prueba rutinaria en la que se evalúa el número y la proporción relativa de cada uno de los distintos tipos celulares de la sangre, y proporciona información acerca del tamaño, la forma y la madurez de las células presentes en la sangre en el momento en que se ha obtenido la muestra.
Extensión de sangre y recuento diferencial
Cuando a raíz del hemograma se detecta una anemia, lo más habitual es examinar una extensión de sangre para realizar un recuento diferencial. Este examen puede dar la clave de la causa de la anemia. Además, pueden realizarse otras muchas pruebas que facilitarán hallar la causa y realizar un tratamiento adecuado, siempre según el tipo de anemia.








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