¿En qué consiste?

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a los pulmones. Se caracteriza por la constricción reversible, o parcialmente reversible, de los bronquios. Los bronquios son conductos musculares que conducen el aire a través de los pulmones, llegando hasta las vías respiratorias más pequeñas llamadas bronquiolos.

Sistema respiratorio ES RED

Cuando se sufre asma, las paredes de las vías respiratorias se inflaman y se hinchan. Esta reacción dificulta el paso del aire, lo que puede causar la aparición de sibilancias (respiración ruidosa), dificultad respiratoria, o tos. Los episodios o ataques agudos de asma aumentan este efecto constrictor de la musculatura de los bronquios, y producen cantidades excesivas de moco. El diámetro de los bronquios puede disminuir hasta tal punto que la cantidad de aire que puede pasar es mínima. Esto provoca que la persona afectada, además de presentar tos y sibilancias, sienta una opresión en el pecho, así como una gran dificultad para respirar. Aunque no se conoce exactamente la causa que los desencadena, los ataques de asma pueden tener lugar en cualquier momento, pero son más frecuentes durante la noche y la mañana. Si estos ataques son graves, pueden llegar a poner en peligro la vida del individuo, generalmente requiriendo atención médica inmediata. 

Aproximadamente un 5% de adultos padece asma. En los niños, el asma es una de las enfermedades crónicas más frecuentes. Antes de la pubertad, la incidencia es mayor en niños que en niñas. Después de esta etapa, la situación se invierte. Su prevalencia es superior en áreas urbanas que en áreas rurales, y es también mayor en personas de ascendencia africana e hispana que en caucásicos. Actualmente, aunque el asma no se puede prevenir ni curar, es una enfermedad controlable, y la mayoría de la gente que la padece puede llevar una vida activa y prácticamente con total normalidad.

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Este artículo fue modificado por última vez  04.02.2017