¿En qué consisten?

Las enfermedades autoinmunes son trastornos que aparecen cuando el organismo desarrolla una respuesta inmune inadecuada contra sus propios órganos o tejidos. A veces, el sistema inmune deja de reconocer como propios a uno o varios tejidos o componentes del organismo y crea autoanticuerpos, que atacan a las propias células, tejidos y órganos. Todo este proceso genera inflamación y lesión, dando lugar a una enfermedad autoinmune.

Se desconoce la causa, pero parece que en muchos casos existe una predisposición genética o hereditaria a desarrollar una enfermedad autoinmune. En algunos tipos de enfermedad autoinmune (como en la fiebre reumática), una bacteria o un virus puede desencadenar la respuesta inmune, y los anticuerpos o las células T atacan a las células normales porque éstas presentan alguna similitud estructural con alguna parte o estructura del germen o microorganismo invasor.

Los trastornos autoinmunes pueden clasificarse en dos grandes categorías: los que afectan a múltiples órganos (enfermedades autoinmunes sistémicas) y los que afectan a un sólo órgano o tejido (se dice que son localizados). Sin embargo, la diferencia entre un tipo u otro no es siempre fácil de establecer, ya que el efecto de ciertos trastornos autoinmunes localizados se extiende frecuentemente más allá de los tejidos diana, afectando así indirectamente a otros tejidos u órganos.

A veces, los anticuerpos no van dirigidos contra órganos o tejidos específicos. Por ejemplo, los anticuerpos antifosfolípidos pueden reaccionar con sustancias (fosfolípidos) que son constituyentes normales de las plaquetas y de la capa más externa de las células (membranas celulares); puede llevar a la formación de coágulos en los vasos sanguíneos (trombosis).

Los síntomas dependerán de cada enfermedad pero pueden incluir fatiga, mareos y cierta fiebre. La severidad de los síntomas puede variar a lo largo del tiempo.

Las pruebas de laboratorio que se solicitan dependen de la enfermedad que sospeche el médico, aunque normalmente incluyen pruebas de autoanticuerpos así como pruebas que ayuden a detectar o confirmar inflamación como proteína C reactiva (PCR) y velocidad de sedimentación globular (VSG).

En la página siguiente se presentan agunos de los tipos más frecuentes de trastornos autoinmunes.

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Este artículo fue modificado por última vez  06.03.2012