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Enfermedades Autoinmunes

¿Qué es el sistema inmune?  
El sistema inmune constituye un sistema de protección del organismo frente a gérmenes y otras sustancias extrañas. Está constituido por dos partes principales. En una de ellas intervienen los linfocitos B, que son células que producen anticuerpos, proteínas que reconocen a las sustancias extrañas, facilitando así su eliminación del organismo; a veces se la conoce como inmunidad humoral. La otra parte fundamental del sistema inmune está representada por otro tipo de células de la serie blanca de la sangre, también especiales, llamadas linfocitos T. Estos linfocitos pueden atacar directamente a las sustancias extrañas; a veces se habla de sistema inmune celular. Es necesario cierto tiempo para que se alcance una maduración completa de estas partes del sistema inmune. Los linfocitos T pasan a ser protectores y se forman anticuerpos cuando la persona ya ha estado expuesta a amenazas específicas reconocidas como extrañas. El sistema inmune elabora a lo largo de la vida una "biblioteca" de sustancias identificadas y de microorganismos, clasificáncolos como amenazantes o no. Las vacunas aprovechan esta característica del sistema inmune para quedar incluidas en la "biblioteca" del organismo. Con las vacunas, se expone el sistema inmune de una persona a formas inactivadas o debilitadas de bacterias y de virus que no son nocivos para la salud (no pueden causar enfermedad). Así, el sistema inmune reconoce estas sustancias y crea anticuerpos que podrán proteger frente a las formas infecciosas de esos microorganismos en caso de que la persona se expusiera a ellos.

Normalmente el sistema inmune puede distinguir entre estructuras propias y extrañas, de tal manera que sólo atacará a aquellos tejidos que no reconozca como propios. Aunque ésta es la respuesta normalmente deseada, no siempre es así. Cuando se realiza un trasplante de un órgano, el sistema inmune reconoce el órgano como "extraño" o no propio (a menos que el donante sea un hermano gemelo idéntico) y reaccionará contra él atacándolo en un proceso conocido como rechazo. Para prevenir el rechazo de órganos, a los pacientes trasplantados se les administra sistemáticamente fármacos que reducen la actividad del sistema inmune (inmunosupresores) durante el resto de la vida.

¿En qué consisten las enfermedades autoinmunes? 
Las enfermedades autoinmunes son trastornos que aparecen cuando el organismo desarrolla una respuesta inmune inadecuada contra sus propios órganos o tejidos. A veces, el sistema inmune deja de reconocer como propios a uno o varios tejidos o componentes del organismo y crea autoanticuerpos, que son unos anticuerpos que atacan a las propias células, tejidos y órganos. Todo este proceso genera inflamación y lesión, dando lugar a una enfermedad autoinmune.

Se desconoce la causa, pero parece que en muchos casos existe una predisposición genética o hereditaria a desarrollar una enfermedad autoinmune. En algunos tipos de enfermedad autoinmune (como en la fiebre reumática), una bacteria o un virus puede desencadenar la respuesta inmune, y los anticuerpos o las células T atacan a las células normales porque éstas presentan alguna similitud estructural con alguna parte o estructura del germen o microorganismo invasor. 

Los trastornos autoinmunes pueden clasificarse en dos grandes categorías: los que afectan a múltiples órganos (enfermedades autoinmunes sistémicas) y los que afectan a un sólo órgano o tejido (se dice que son localizados). Sin embargo, la diferencia entre un tipo u otro no es siempre fácil de establecer, ya que el efecto de ciertos trastornos autoinmunes localizados se extiende frecuentemente más allá de los tejidos diana, afectando así indirectamente a otros tejidos u órganos. A continuación se presentan agunos de los tipos más frecuentes de trastornos autoinmunes:

Enfermedades autoinmunes sistémicas

Enfermedades autoinmunes localizadas

Artritis reumatoidea (AR) y Artritis reumatoidea juvenil (ARJ) (articulaciones; con menor frecuencia, pulmones y piel)

Diabetes Mellitus de tipo 1  (islotes pancreáticos)

Lupus [Lupus eritematoso sistémico] (piel, articulaciones, riñones, corazón, cerebro, células rojas sanguíneas, otros)

Tiroiditis de Hashimoto, Enfermedad de Graves (tiroides)

Esclerodermia (piel, intestinos, con menor frecuencia el pulmón)

Enfermedad celíaca, Enfermedad de Crohn, Colitis Ulcerosa (tracto gastrointestinal)

Síndrome de Sjogren (glándulas salivales y lacrimales, articulaciones)

Esclerosis múltiple*

Síndrome de Goodpasture (pulmones, riñones)

Enfermedad de Addison (adrenal)

Granulomatosis de Wegener (vasos sanguíneos, senos nasales, pulmones, riñones)

Cirrosis biliar primaria, Colangitis esclerosante, Hepatitis autoinmune (hígado)

Polimialgia reumática (grupos musculares importantes)

Arteritis Temporal / Arteritis de células gigantes (arterias de cabeza y cuello) 

Síndrome de Guillain-Barré (sistema nervioso) 

* Existe todavía cierta controversia acerca de si la Esclerosis múltiple puede considerarse una enfermedad autoinmune. 

Si desea obtener una lista más extensa de trastornos autoinmunes, consulte la página web de la "American Autoimmune Related Diseases Association". 

En ciertas ocasiones, un individuo puede presentar más de un trastorno autoinmune; por ejemplo, pacientes con enfermedad de Addison a menudo presentan Diabetes de tipo 1, y personas con colangitis esclerosante a menudo presentan colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn.

Para el diagnóstico, evaluación y monitorización de las enfermedades autoinmunes, además de realizar una exploración y una historia clínica completas, es necesaria la combinación de varias pruebas: autoanticuerpos, pruebas que permiten conocer si existe inflamación y afectación de la función de distintos órganos, y otras pruebas que no son propiamente del laboratorio, como por ejemplo, radiografías. Actualmente, las enfermedades autoinmunes son incurables, aunque ocasionalmente pueden desaparecer de una manera espontánea. Muchos pacientes experimentan exacerbaciones y remisiones de la enfermedad, mientras que otros presentan síntomas crónicos o incluso un deterioro progresivo. El tratamiento de las enfermedades autoinmunes es individualizado para cada paciente y puede cambiar a lo largo del tiempo. El objetivo del tratamiento es el de aliviar los síntomas, minimizar la lesión de tejidos y órganos y preservar el funcionalismo de los mismos. Se está investigando para desarrollar nuevos fármacos y para conocer mejor este tipo de enfermedades. Es importante que los afectados comenten siempre con su médico de cabecera o con cualquier otro especialista la medicación que están tomando y discutir se existen otras opciones terapéuticas.

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Este artículo fue modificado por última vez 30-05-2010