Prevención

Actualmente se dispone de vacunas que protegen frente a infecciones causadas por las cepas de VPH que más frecuentemente ocasionan cáncer de cuello de útero o cáncer cervical. Estas vacunas protegen frente a nuevas infecciones por VPH pero no sirven para tratar las que ya existen.

La Food and Drug Administration (FDA) ha aprobado tres vacunas que protegen frente a VPH, y el uso de las tres está aprobado en mujeres entre los 9 y los 26 años de edad. Dos vacunas están aprobadas para la prevención de las verrugas genitales en chicos y varones entre los 9 y 26 años de edad.

  • Una vacuna protege frente a los tipos 6, 11, 16 y 18 del VPH (los tipos 16 y 18 causan el 70% de los cánceres cervicales, mientras que los tipos 6 y 11 causan el 90% de la verrugas genitales)
  • Una vacuna distinta protege frente a los tipos 6, 11, 16 y 18 del VPH y también frente a otros 5 tipos adicionales causantes del 15% de los cánceres cervicales
  • Una vacuna distinta protege frente a los tipos 16 y 18 del VPH

Se recomienda la administración de la vacuna a varones jóvenes y adultos, para protegerlos frente a la infección por el VPH y para ayudar a que estas infecciones no se propaguen ni se contagien a sus parejas sexuales. De esta manera, se reduce el riesgo de que sus parejas femeninas desarrollen cáncer de cuello de útero.

Las vacunas deben administrarse en tres dosis y en un período de unos seis meses. Se recomienda emplear el mismo tipo de vacuna en cada dosis. Las vacunas se consideran seguras y se sabe que son más efectivas si se administran antes de la adolescencia y antes de que haya existido una exposición al virus.

La American Academy of Pediatrics (AAP) recomienda administrar la vacuna a los 11 o 12 años, en ambos sexos. También se recomienda la vacunación a varones menores de 21 años y a mujeres menores de 26 años si no se vacunaron previamente. La AAP recomienda la vacunación a los jóvenes sexualmente activos ya que a pesar de que puedan estar infectados por alguna cepa de VPH, la vacuna les conferiría protección frente a otros tipos de VPH incluidos en ella.

Las vacunas no ofrecen protección frente a todos los cánceres cervicales, y por ello, a pesar de haberse vacunado, las mujeres deben someterse al cribado de la enfermedad.

El cáncer de cuello de útero puede prevenirse controlando ciertos factores de riesgo como evitar tener múltiples parejas sexuales, practicar el sexo con protección, dejar de fumar así como someterse a pruebas de cribado y tratar lesiones precancerosas en caso de que existan. La detección precoz y posterior tratamiento de lesiones precancerosas detectadas por la citología vaginal previene el desarrollo del cáncer cervical.

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Este artículo fue modificado por última vez  21.05.2017