La infección por Clamidia es una enfermedad de transmisión sexual (ETS). La infección por Chlamydia trachomatis es frecuente y a menudo se la conoce como "epidemia silente" debido a que los individuos infectados no se dan cuenta de que realmente lo están. Esta enfermedad bacteriana que se trata y se cura fácilmente con antibióticos, puede tener consecuencias graves en caso de no tratarse.

   Se conocen más de 20 enfermedades de transmisión sexual. Algunas de ellas ocasionan síntomas que llevan al paciente a consultar inmediatamente con su médico. Sin embargo, otras pueden ser "silentes" - una persona puede tener la enfermedad pero no notar ningún síntoma de la infección. Por este motivo, es importante someterse a pruebas de detección de las ETS si se es activo sexualmente. Otras causas comunes de ETS se listan a continuación:

 

  • Gonorrea. Se trata de una infección bacteriana que al principio puede ocasionar un aumento de secreciones desde la vagina, el pene o el ano. Si no se trata, la infección puede producir esterilidad y otras complicaciones. El tratamiento de la gonorrea es antibiótico.
  • Sífilis. La sífilis es una infección bacteriana que puede pasar fácilmente desapercibida. El primer signo es la aparición de una ampolla o de una úlcera indolora que acabará desapareciendo por sí sola. La sífilis puede tratarse con antibióticos; sin embargo, en caso de no tratarse y si se deja evolucionar durante muchos años, la infección puede propagarse por el organismo causando lesiones orgánicas considerables.
  • Infección por Tricomonas. La Trichomonas vaginalis es un parásito microscópico que puede o no causar síntomas. También tiene tratamiento.
  • Infección por el virus del papiloma humano (papillomavirus). Es una de las ETS más frecuentes, pudiendo afectar la zona genital provocando la aparición de verrugas (condilomas). Se ha asociado al cáncer cervical (cuello de útero); su detección precoz permite limitar el riesgo de contraer el cáncer.
  • Herpes genital. Este virus causa la aparición, de manera periódica, de vesículas que se ulceran en la región genital; el virus permanece en el organismo toda la vida. Se dispone de tratamientos antivíricos que ayudan a acortar la duración de los síntomas. cáncer.
  • Infección por los virus de la Hepatitis B y de la Hepatitis C. Son infecciones víricas que pueden transmitirse por contacto sexual. Ambos virus afectan al hígado y pueden lesionarlo gravemente. Se dispone de un tratamiento con interferón, si bien el fármaco presenta efectos colaterales importantes.
  • Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). El VIH se asocia al síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). El virus ataca y destruye un tipo de células de la sangre de la serie blanca (linfocitos T-cooperadores) que forman parte del sistema inmune. A medida que disminuye el número de estas células, la capacidad del organismo par combatir infecciones también disminuye. Eventualmente, esta situación puede conducir a la muerte. A pesar de que no existe un tratamiento que cure la infección, una detección precoz de la misma permite un tratamiento antivírico que consigue alargar la vida del individuo. 
     

   En todos los casos de enfermedad de transmisión sexual, la persona infectada debería informar a las personas con las que ha mantenido relaciones sexuales acerca de su infección con la finalidad de que también ellas se sometan a tratamiento. En algunos países, la sanidad pública se encarga de realizar un seguimiento de los casos de gonorrea o de infección por clamidia, asegurándose así de que los individuos infectados han seguido tratamiento y de que sus contactos sexuales han sido localizados, informados y tratados en caso de que hubieran contraído la infección. 

 

Enlaces
National Institute of Allergy and Infectious Diseases 
American Social Health Association

Planned Parenthood


Este artículo fue modificado por última vez  16.12.2012