¿En qué consiste?

El término diabetes se refiere a un conjunto de enfermedades ligadas a la incapacidad de un individuo para producir una cantidad suficiente de insulina o para responder adecuadamente a la insulina. Esta situación ocasiona la presencia de concentraciones elevadas de glucosa en sangre (hiperglicemia) y puede acarrear toda una serie de problemas de salud tanto agudos como crónicos, algunos de ellos graves.

Las personas con diabetes son incapaces de procesar adecuadamente la glucosa, que constituye la principal fuente de energía del organismo. Después de una comida, los hidratos de carbono se degradan a glucosa y a otros azúcares simples. Esto provoca un aumento de la concentración sanguínea de glucosa que hace que el páncreas libere insulina a la sangre. La insulina es una hormona producida por las células beta del páncreas. Se encarga de regular el transporte de glucosa hacia la mayoría de células del organismo y, juntamente con el glucagón, otra hormona pancreática, mantiene la concentración de glucosa en la sangre dentro de unos intervalos.

Si no hay suficiente insulina o ésta no es eficiente o si las células del organismo son resistentes a sus efectos (resistencia a la insulina), se transporta menos cantidad de glucosa desde la sangre hacia el interior de las células. Los niveles de glucosa en sangre son altos pero las células del organismo se "mueren de hambre". Esto puede causar problemas tanto agudos como crónicos dependiendo de la severidad de la deficiencia de insulina y/o de la resistencia a la insulina. Para evitar posibles problemas de salud y complicaciones de la enfermedad, las personas diabéticas se tienen que controlar diariamente y de por vida los niveles de glucosa en sangre. La finalidad del tratamiento de la diabetes, que puede incluir modificaciones de la dieta, ejercicio físico y/o medicamentos como la insulina, no es otra que la de asegurar que los niveles de glucosa en sangre no son ni demasiado altos no demasiado bajos.

  • Un aumento muy importante de los niveles de glucosa en sangre (hiperglicemia aguda) puede representar una urgencia médica. El organismo intenta eliminar el exceso de glucosa en sangre aumentando su excreción por la orina. Este proceso puede causar deshidratación y desajustar el equilibrio electrolítico del organismo ya que se pierde mucho sodio y potasio en la orina. La glucosa no puede acceder a las células obedeciendo al déficit severo de insulina y por ello el organismo intenta proporcionar otras fuentes de energía metabolizando ácidos grasos. Este proceso, mucho menos efectivo, conduce a una acumulación de cetonas y desajusta el equilibrio ácido-base, generando un estado conocido como cetoacidosis. Si no se detecta, la concentración elevada de glucosa en la sangre puede conducir a una deshidratación severa, pérdida de conciencia e incluso la muerte.
  • Una disminución marcada de los niveles de glucosa en sangre (hipoglicemia), a menudo consecuencia de un exceso de insulina, también puede tener consecuencias gravísimas. El individuo siente hambre, sudoración, aumento del ritmo cardíaco que además puede ser irregular, y puede presentar confusión, visión borrosa, mareo, desmayos y convulsiones. Si la concentración de glucosa en sangre es muy baja, el desenlace puede ser fatal.

Es posible que la persona no detecte que su concentración de glucosa va aumentando progresivamente y ésta se mantiene elevada de manera crónica. El organismo intenta controlar la cantidad de glucosa aumentando la producción de insulina y excretando glucosa por la orina. Los signos y síntomas suelen aparecer cuando el organismo ya no es capaz de compensar la alta concentración de glucosa en la sangre.

La hiperglicemia crónica puede causar a largo plazo lesiones de vasos sanguíneos, de nervios y de cualquier órgano y puede así conducir a otros trastornos como insuficiencia renal, pérdida de visión, un accidente vascular cerebral, enfermedad cardiovascular y problemas de circulación en las extremidades inferiores. El daño producido por la hiperglicemia es acumulativo y puede empezar antes de que el individuo sepa que padece diabetes. Cuanto más temprano es el diagnóstico, mayores son las oportunidades de minimizar las complicaciones.

La tabla siguiente muestra algunas características de los distintos tipos de diabetes.

Tipo de diabetes Descripción
Tipo 1 Se desconoce la causa exacta; se piensa que puede deberse a una enfermedad autoinmune que comporta la destrucción de las células beta del páncreas productoras de insulina; puede desarrollarse a cualquier edad aunque suele diagnosticarse en niños y adolescentes o adultos jóvenes.
Tipo 2 Constituye la forma más común de diabetes; se asocia a resistencia a la insulina. Es más frecuente que sobrevenga en adultos o ancianos con sobrepeso, aunque al aumentar los casos de sobrepeso y de obesidad en niños y en adolescentes, está aumentando la prevalencia de este tipo de diabetes en esta franja de edad.
Gestacional Se desarrolla durante el embarazo y puede tener consecuencias tanto para la madre como para el hijo; suele aparecer cuando ya se ha alcanzado una fase avanzada del embarazo.
Prediabetes Niveles de glucosa en sangre más elevados de lo que se considera normal, aunque no sean definitorios de diabetes; las personas con prediabetes presentan mayor riesgo de desarrollar diabetes.
Otros tipos Menos comunes. Cualquier trastorno que afecte al páncreas y/o afecte a la producción de insulina o al uso que el organismo hace de la insulina puede causar una diabetes.

Siguiente
Este artículo fue modificado por última vez  04.02.2017