¿En qué consiste?

La diarrea es el síntoma más común de un trastorno gastrointestinal. Se caracteriza por defecaciones frecuentes y poco consistentes que pueden estar acompañadas de dolor abdominal, retortijones, náuseas, vómitos y fatiga. Algunas veces aparece sangre o moco en las heces.

Se considera que las diarreas que duran pocos días son agudas. Muchos adultos padecen varios episodios cortos de diarrea al año que suelen ser agudos y autolimitados, se solucionan solos en pocos días y no provocan otra cosa que una breve indisposición. Se considera que las diarreas que duran más de dos a cuatro semanas son crónicas; en estas situaciones la diarrea puede ser intermitente o persistente.

Las diarreas agudas severas y las crónicas pueden ser peligrosas, especialmente en niños muy pequeños y en personas mayores. Cuando la diarrea es severa o persiste durante varias semanas, puede provocar deshidratación y desequilibrio electrolítico, de tal manera que los niveles de electrolitos en el organismo pueden ser demasiado elevados o demasiado bajos, requiriéndose un tratamiento inmediato para no poner en peligro la vida de la persona. A veces, es necesaria la hospitalización. En niños la deshidratación puede darse en un par de días.

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Este artículo fue modificado por última vez  21.01.2017