En qué consiste?
La vitamina B12 y el folato forman parte del complejo vitamínico B, y son necesarios para la correcta síntesis de los glóbulos rojos, la regeneración de tejidos y células, y la síntesis del ADN. Un déficit de vitamina B12 y/o folato es reflejo de una escasez crónica de una o ambas vitaminas. Puesto que el organismo almacena una cantidad de vitamina B12 suficiente para las necesidades correspondientes de 3 a 5 años, así como suministro de folato (en el hígado) suficiente para varios meses, los síntomas de déficit en adultos pueden tardar en presentarse desde meses hasta años. En cambio, en los niños estos síntomas aparecen más rápidamente, ya que todavía no disponen de amplias reservas.
Con el tiempo, el déficit de vitamina B12 o folato puede conducir a una anemia macrocítica, condición caracterizada por una menor producción de glóbulos rojos, aunque de mayor tamaño, y una disminución de la capacidad de transportar el oxígeno. Debido a la anemia, los pacientes con déficit de vitamina B12 suelen sentirse débiles, mareados y con dificultades para respirar. En algunos casos pueden aparecer neuropatías, en distintos grados; se trata de lesiones nerviosas que producen sensación de hormigueo y entumecimiento de manos y pies, así como alteraciones mentales como confusión, irritabilidad e incluso demencia severa.
Las mujeres embarazadas requieren de mayores cantidades de folato para asegurar un desarrollo fetal adecuado. Si previamente al embarazo una mujer presenta déficit de folato, éste se intensificará durante la gestación, pudiendo conducir a un parto prematuro o a alteraciones del tubo neural en el recién nacido, como la espína bífida.








