También conocido como: Artritis gotosa

¿En qué consiste?

La artritis gotosa, también conocida como gota, es una enfermedad metabólica que cursa con dépositos de cristales de ácido úrico (urato monosódico) en forma de agujas en el fluido y tejido de una o más articulaciones. Esto causa inflamación, hinchazón y dolor intenso en las articulaciones afectadas. La articulación que se afecta con mayor frecuencia es la del dedo gordo del pie, aunque también puede afectar a manos, codos, muñecas, rodillas, tobillos y pies.

Los ataques de gota pueden ocurrir esporádicamente y durar varios días. Durante estos ataques, los dépositos de ácido úrico se acumulan en el cartílago, tendones y tejidos blandos. Pueden formarse protuberancias bajo la piel (conocidas con el nombre de "tofos"). Si los cristales se acumulan en los riñones, se pueden formar cálculos (piedras) renales y lesión renal. La mayor parte de los episodios de gota son agudos y duran unos pocos días, aunque la frecuencia y la severidad de los ataques puede ir aumentando con el tiempo de manera que al final se desarrolla una forma crónica de gota.

El ácido úrico es un producto final del metabolismo de las purinas, sustancias presentes en todos los tejidos del organismo y en una gran variedad de alimentos, como hígado, alubias y frijoles, espárragos, setas y anchoas. El ácido úrico circula por la sangre y se elimina por la orina. Si se sintetiza ácido úrico en mayor cantidad, o se ingieren grandes cantidades de alimentos ricos en purinas o el riñón no consigue eliminar el ácido úrico adecuadamente por la orina, entonces la concentración de ácido úrico en sangre aumenta (hiperuricemia). Cuando los cristales se acumulan en las articulaciones aparece el dolor característico de la gota.

La gota afecta más a varones que a mujeres, siendo más frecuente en adultos. Suele afectar a varones mayores de 30 años; las mujeres afectadas suelen padecerla después de la menopausia. Las personas con antecedentes familiares de gota, u obesas, o que tienen hipertensión, diabetes tipo 2, hiperlipidemia, enfermedad cardiovascular o enfermedad renal presentan mayor riesgo de presentar gota. La gota se ha asociado también al síndrome metabólico, que es un término empleado para describir un subgrupo de síntomas asociados a estos trastornos. El consumo excesivo de alcohol y algunos fármacos, como la ciclosporina, los diuréticos tiacídicos empleados en el tratamiento de la hipertensión y los salicilatos (aspirina) pueden interferir en la excreción de ácido úrico.

Es importante distinguir la gota de otras situaciones con sintomatología similar, como la pseudogota causada por depósitos de cristales de pirofosfato cálcico, la artritis séptica (infección de la articulación) y la artritis reumatoide (artritis autoinmune). Los tratamientos de estos tipos de afectaciones articulares son distintos de los que se usan en el tratamiento de la gota.

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Este artículo fue modificado por última vez  15.06.2014