También conocido como: trastornos por hipercoagulabilidad; estados de hipercoagulabilidad; trombofilia.

¿En qué consiste?

Un trastorno por hipercoagulabilidad es una condición que aumenta el riesgo de formación excesiva o inadecuada de coágulos de sangre (trombos); también se conoce como trombofilia. Consiste en la tendencia a desarrollar coágulos sanguíneos en partes del organismo como las venas profundas de las extremidades inferiores o en las arterias del corazón. El trastorno se puede poner de manifiesto por alguna causa subyacente que se desarrolla en algún momento de la vida de la persona (adquirido) o puede deberse a la herencia de genes de los progenitores (hereditario).

La formación de coágulos es una respuesta normal a lesiones en los vasos sanguíneos o en los tejidos. Cuando se daña una vaso sanguíneo, éste empieza a sangrar, tanto externamente como hacia el interior de los tejidos. El organismo detiene este sangrado mediante un proceso complejo llamado hemostasia. Durante la hemostasia, el vaso lesionado se constriñe para reducir el flujo sanguíneo, las plaquetas se adhieren al lugar de la lesión y se unen para formar un tapón y se inicia la cascada de la coagulacion. Durante este proceso, el organismo activa secuencialmente una serie de factores de coagulación, proteínas que forman una red de hebras de fibrina, que se entrecruzan a través del tapón plaquetar y estabilizan el coágulo resultante. Este coágulo actúa de barrera para futuras pérdidas de sangre y permanece hasta que el vaso está totalmente reparado.

Normalmente, el organismo activa el proceso de la coagulación, regula su velocidad y magnitud mediante mecanismos de retroalimentación y después de reparar el vaso, rompe el coágulo y lo elimina mediante el proceso de la fibrinolisis. Los trastornos de hipercoagulabilidad aparecen cuando hay algún error en el proceso de la coagulación o de la fibrinolisis. Si el proceso no se activa de manera correcta, no se autoregula bien o el coágulo se resiste a degradarse, aparece un exceso de formación de coágulos.

  • Problemas en la activación: algunas situaciones ocasionan una activación del proceso de la coagulación aún no habiendo necesidad alguna de formar un coágulo. Por ejemplo, cualquier factor que disrupte las finas y lisas paredes de los vasos sanguíneos, característica esencial para que no exista ningún impedimento al flujo sanguíneo, puede hacer aumentar el riesgo de formación de coágulos.
  • Problemas de regulación: la formación del coágulo está perfectamente controlada por el organismo. A pesar de que se forme un coágulo para impedir un sangrado en el lugar de la lesión, el organismo ya está activando proteínas que ralentizarán la formación del coágulo. Si la formación del coágulo no puede regularse de manera adecuada, éstos existirán en exceso.
  • Problemas en la degradación: después de que una herida haya cicatrizado, se activan unas proteínas que se encargan de degradar el coágulo y de eliminarlo (fibrinolisis). Cualquier disfunción o deficiencia de estas proteínas puede ocasionar una coagulación excesiva.

Complicaciones
Trombosis venosa profunda (TVP), Tromboembolismo pulmonar (TEP), Infarto agudo de miocardio y Accidente vascular cerebral

Una coagulación excesiva o trombofilia puede generar la presencia de coágulos en venas o arterias con capacidad para bloquear el flujo sanguíneo y ocasionar complicaciones graves. Se habla de trombos si los coágulos de sangre se forman en un vaso sanguíneo. Los trombos pueden desprenderse y bloquear otros vasos sanguíneos de otras zonas del organismo; se habla entonces de émbolos o tromboémbolos. Los coágulos sanguíneos suelen formarse en las venas profundas de las extremidades inferiores (trombosis venosa profunda o TVP). Pueden ir creciendo hasta llegar a bloquear el flujo sanguíneo en las piernas, causando hinchazón, dolor y lesión tisular.

A pesar de que lo más común es que estos trombos se formen en las venas de extremidades inferiores, también pueden formarse en otras áreas, como por ejemplo en las arterias del corazón, provocando infartos de miocardio. Los trombos también pueden formarse en la pared de recubrimiento interno del corazón o en sus válvulas, especialmente cuando existe un ritmo cardíaco irregular (fibrilación auricular) o cuando existen lesiones valvulares. Parte de estlos trombos pueden desprenderse y dar lugar a émbolos que bloquearán arterias de otras partes del organismo, como el cerebro donde pueden causar un accidente vascular cerebral, o los pulmones (tromboembolismo pulmonar) causando dolor torácico y dificultad al respirar, o los riñones.

Existe toda una serie de situaciones, enfermedades y factores que pueden contribuir al riesgo de presentar trombosis. Es posible además que una misma persona presente más de un factor o enfermedad que incremente su riesgo de trombosis, de manera que el riesgo es acumulativo. Por ejemplo, una persona que presenta riesgo de causa hereditaria por tener la mutación del factor V Leiden tendrá mayor riesgo si además toma anticonceptivos orales o es fumadora.

En las siguientes páginas se describen diversos trastornos y enfermedades que pueden contribuir a aumentar el riesgo de desarrollar trombosis.

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Este artículo fue modificado por última vez  11.07.2012