AU   CN   CZ   DE   FR   GR   HU   IT   PL   UK   US 
Revisada por expertos
No comercial
Utilice la búsqueda y los menús de la página para ir directamente a lo que le interese
Búsqueda


 
Pruebas
Estados fisiológicos y enfermedades
Revisión general

Trastornos por hipercoagulabilidad

¿En qué consiste? 
   Un trastorno por hipercoagulabilidad es una enfermedad hereditaria o adquirida que aumenta el riesgo de formación excesiva o inadecuada de trombos (coágulos de sangre). La formación de coágulos es una respuesta normal a lesiones en los vasos sanguíneos o en los tejidos. Cuando se daña una vaso sanguíneo, éste empieza a sangrar, tanto externamente como hacia el interior de los tejidos. El organismo detiene este sangrado mediante un proceso complejo llamado hemostasia. Durante la hemostasia, el vaso lesionado se constriñe para reducir el flujo sanguíneo, las plaquetas se adhieren al lugar de la lesión y se unen para formar un tapón y se inicia la cascada de la coagulacion. Durante este proceso, el organismo activa secuencialmente una serie de factores de coagulación, proteínas que forman una red de hilos de fibrina, que se "tejen" a través del tapón plaquetar y estabilizan el coágulo resultante. Este coágulo actúa de barrera para futuras pérdidas de sangre y permanece hasta que el vaso está totalmente reparado. 

   Normalmente, el organismo activa el proceso de la coagulación, regula su velocidad y volumen mediante mecanismos de retroalimentación y después, de reparar el vaso, rompe el coágulo y lo elimina. Los trastornos de hipercoagulabilidad aparecen cuando hay algún error en el proceso de la coagulación. Si el proceso no se activa de manera correcta, no se autoregula bien o el coágulo se resiste a degradarse, aparece un exceso de formación de coágulos. Cuando se forman dentro de un vaso sanguíneo, los cóágulos se conocen como trombos; los trombos pueden desengancharse del vaso y bloquear otro vaso en cualquier parte del organismo y entonces se conocen como émbolos. Los trombos suelen formarse en las venas profundas de la parte más distal de las extremidades inferiores (trombosis venosa profunda o TVP), donde pueden causar hinchazón y dolor. También pueden formarse en las arterias provocando infartos de miocardio. Los émbolos suelen estar más relacionados con el cerebro (donde pueden causar accidentes vasculares cerebrales) o con los pulmones (émbolos pulmonares), donde suelen provocar dolor torácico y dificultad para respirar.

   Existen ciertas mutaciones genéticas hereditarias que predisponen al individuo a presentar estados de hipercoagulabilidad que se dan con relativa frecuencia. Es el caso de las mutaciones relacionadas con el factor V Leiden o la protrombina G20210A. No obstante, se piensa que el riesgo añadido de desarrollar trastornos de coagulación por tener estas mutaciones es bajo. Otros trastornos por hipercoagulabilidad hereditarios, como el déficit de Proteína C, de Proteína S y de Antitrombina III son relativamente raros y suelen deberse a mutaciones genéticas que conducen a una deficiencia o disfunción de la proteína que produce el gen. Todos estos trastornos hereditarios (excepto el del déficit de Antitrombina III) pueden estar presentes en forma heterozigota (una copia del gen) u homozigota (dos copias del gen). Las personas que tienen dos copias del gen mutadas suelen presentar formas más graves de enfermedad y, si son heterocigotos para más de un trastorno, el riesgo de coagulación suele ser aditivo (y en ocasiones el riesgo puede multiplicarse). En los trastornos hereditarios de la coagulación, el primer episodio trombótico suele aparecer a una edad relativamente temprana (antes de los 40). El paciente puede tener episodios recurrentes de trombosis, una historia familiar de trombosis y coágulos sanguíneos en sitios poco frecuentes (como las venas cerebrales, las venas hepáticas y las venas renales).

   Normalmente, los estados de hipercoagulabilidad suelen deberse a trastornos adquiridos y no hereditarios. Pueden estar relacionados con los anticuerpos antifosfolípido, con enfermedad hepática o con algunos cánceres.  La CID (coagulación intravascular diseminada) es un trastorno muy grave adquirido agudo que consiste en pequeños coágulos repartidos por todo el organismo. Consume factores de coagulación de manera acelerada produciendo episodios de sangrado y de coagulación. En las páginas siguientes se describen diversos trastornos de hipercoagulabilidad.

>>>

Este artículo fue modificado por última vez 22-07-2009