¿En qué consiste?

En mujeres la infertilidad se define como la incapacidad de quedarse embarazada o la incapacidad de que el embarazo acabe con un alumbramiento de un recién nacido. En varones la infertilidad se corresponde con la incapacidad de fertilizar a una mujer. La infertilidad se diagnostica cuando después de mantener relaciones sexuales durante 12 meses sin protección alguna o métodos de anticoncepción no se consigue un embarazo. También puede diagnosticarse en caso de que una mujer no consiga mantener un embarazo hasta el final (aborto).

La fertilidad depende de la interacción de varios factores. Las hormonas producidas por el hipotálamo, la hipófisis (pituitaria) y las glándulas tiroideas así como las producidas por ovarios y testículos juegan un papel determinante en el control y mantenimiento de la reproducción.

Sistema reproductor femenino 50%

Para que se produzca un embarazo con éxito, la mujer tiene que ser capaz de producir y liberar un óvulo de alguno de sus ovarios. Las mujeres nacen ya con un número determinado de folículos (cavidades con líquido en su interior que contienen ovocitos) en sus ovarios. Al nacer existen aproximadamente entre 1 y 2 millones de folículos; sin embargo, al alcanzar la pubertad, la mayoría ha degenerado, quedando finalmente entre 200.000 y 400.000 folículos. A lo largo de la etapa reproductiva de la mujer, el número de folículos va disminuyendo de tal manera que tan solo se podrán liberar unos 400 ovocitos maduros, a razón de uno por mes aproximadamente.

Al inicio de cada ciclo menstrual, la FSH favorece la maduración de varios folículos; no obstante, normalmente dominará uno exclusivamente. Durante esta etapa del ciclo, la producción de estrógenos aumenta, alcanzando un máximo el día 14 del ciclo (en un ciclo típico de 28 días). Este pico estrogénico causa un engrosamiento de la cara interna del útero y estimula la producción de GnRH (factor hipotalámico liberador de gonadotrofinas), LH y FHS. La acción conjunta de estas hormonas conduce a la liberación del huevo u ovocito a partir del folículo maduro, iniciándose así el proceso de la ovulación.

Una vez liberado, el óvulo se desplaza hacia las trompas de Falopio y puede quedar fertilizado por esperma de varón formando un embrión. Este embrión se desplaza hacia el útero anidando o implantándose en su cara interna (endometrio). A medida que el embrión se desarrolla, se va formando la placenta para asegurar la alimentación del feto durante todo el embarazo. La infertilidad puede asociarse a cualquiera de los pasos descritos anteriormente.

Se estima que cerca de un 10% de parejas sufre problemas de fertilidad. Algunas causas de infertilidad son fáciles de identificar y de resolver pero otras son más complejas y pueden afectar a uno o a ambos miembros de la pareja. Se estima que la infertilidad se debe a problemas en la mujer en aproximadamente un 60% de los casos y a problemas en los varones en cerca del 25% de los casos. El porcentaje restante no muestra una razón claramente identificable que justifique la infertilidad.

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Este artículo fue modificado por última vez  16.11.2013