Pruebas para detectar la intoxicación por plomo

Un simple análisis de plomo en sangre es suficiente para conocer el nivel de plomo del organismo. La muestra suele obtenerse de una vena del antebrazo, aunque a veces se puede realizar en sangre obtenida por punción del dedo o del talón (en bebés). Si la muestra obtenida del dedo da un resultado anormal se realiza un análisis con una muestra obtenida por punción venosa como confirmación. Los niveles de plomo en sangre son un reflejo de la cantidad de plomo del organismo en el momento del análisis. Es la mejor forma de detectar una exposición tanto aguda como crónica. También se usa esta prueba como cribado y para monitorizar la eficacia del tratamiento.

Si un niño tiene un nivel de plomo en sangre superior a 20 µg/dL, se recomienda solicitar la hemoglobina y/o el hematocrito para saber si está anémico; también se pueden solicitar estudios relacionados con el metabolismo del hierro para saber si existe un déficit de hierro.

La protoporfirina zinc (ZPP) es una prueba que ha caído en desuso. En la intoxicación por plomo los niveles de ZZP aumentan ya que el plomo dificulta la fabricación de hemoglobina en los hematíes. Sirve como indicador promedio de la exposición a plomo a lo largo del tiempo y no se afecta por la localización del plomo en el organismo. No refleja un exposición reciente al plomo. Una vez se ha eliminado la fuente de la exposición, sus niveles bajan más lentamente que los de plomo; por otra parte, no suele alcanzar valores anormales hasta que la concentracion de plomo es mayor a 25 µg/dL, por lo que no es suficientemente sensible para el cribado en niños.

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Este artículo fue modificado por última vez  02.02.2013