¿En qué consiste?

La leucemia es un cáncer de la sangre y de la médula ósea que aparece cuando en la médula ósea se forman leucocitos anormales que se dividen de manera descontrolada. En condiciones normales, los glóbulos blancos de la sangre o leucocitos constituyen la defensa natural del organismo frente a las infecciones. Los leucocitos anormales de la leucemia (o células leucémicas) no mueren al mismo ritmo que los leucocitos normales. Al contrario, se acumulan y se multiplican tanto que acaban por impedir el desarrollo del resto de células normales de la médula ósea, como hematíes (o eritrocitos), plaquetas y el resto de leucocitos normales así como sus precursores. Esta situación puede comportar que los tejidos no obtengan suficiente cantidad de oxígeno (anemia), que se sangre demasiado y que se produzcan infecciones de repetición.

Con el tiempo, las células leucémicas se diseminan a través de la sangre, donde continúan dividiéndose, y a veces pueden formar tumores y dañar otros órganos. Los órganos afectados dependen del tipo de leucemia. Pueden afectarse bazo, hígado y ganglios linfáticos, aumentando de tamaño; también puede producirse una afectación del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) y se pueden encontrar células leucémicas en líquido cefalorraquídeo.

Se desconoce la causa de la mayoría de leucemias, si bien se sabe que la exposición a radiaciones, al benceno y algunos fármacos anticancerosos hace aumentar el riesgo de desarrollar leucemia, y que algunos pocos casos se asocian a trastornos genéticos o a infecciones víricas raras.

Siguiente
Este artículo fue modificado por última vez  17.01.2015