¿En qué consiste?
El linfoma es un cáncer de cierto tipo de glóbulos blancos de la sangre conocidos como linfocitos. En el organismo, estas células circulan por la sangre y por el sistema linfático, que forma parte del sistema inmune. Existen muchos tipos distintos de linfocitos, aunque los mayoritarios son los linfocitos B y los linfocitos T.
Puede decirse que los linfocitos T son las células que controlan el sistema inmune. Son las células encargadas de iniciar la respuesta inmune, controlando la magnitud de la respuesta que debe desencadenarse y su duración. Además, los linfocitos T pueden neutralizar distintos tipos de agentes extraños. Por su parte, los linfocitos B sintetizan anticuerpos. Este tipo de célula es el que se activa cuando se vacuna a una persona, por ejemplo frente a enfermedades como sarampión, paperas o hepatitis. Las células asesinas (NK - del inglés natural killer), otra variedad de linfocitos, representan entre un 10% y un 15% del total de linfocitos de la sangre. Las células NK atacan y matan células anómalas, como las células cancerosas y las células infectadas por virus.
En un linfoma se pueden ver afectados cualquiera de estos tipos de linfocitos o varios de ellos. El linfoma se origina por la producción de una o más células anómalas en uno o varios ganglios linfáticos (áreas donde se agregan los linfocitos). Estas células se reproducen de manera descontrolada y empiezan a superar en número al resto de células de los ganglios linfáticos, produciendo un aumento de tamaño de los mismos; además pueden propagarse hacia otros ganglios linfáticos y hacia órganos relacionados con el sistema inmune como el bazo, la médula ósea, las amígdalas, las adenoides y el timo.








