¿En qué consiste? 
   El síndrome metabólico lo constituye una serie de factores de riesgo: obesidad abdominal, resistencia a la insulina (disminución de la capacidad de procesar la glucosa), dislipemia (niveles de lípidos no saludables) e hipertensión. Los pacientes que tienen este síndrome tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y/o diabetes tipo 2. El síndrome metabólico es bastante frecuente y recibe varios nombres (síndrome dismetabólico, síndrome X, síndrome de resistencia insulínica, síndrome obesidad y síndrome de Reaven), pero fuera del ámbito médico es poco conocido. A muchos pacientes se les ha educado en la importancia de controlar los niveles de colesterol, la aparición de diabetes o las cifras de presión arterial y la práctica del ejercicio, pero poco se ha hablado de enlazar todos estos factores excepto para la consecución de un"estilo de vida saludable".

 

   La organización mundial de la salud (OMS) publicó la primera definición de síndrome metabólico en 1998, pero los criterios más ampliamente aceptados fueron los propuestos por el ATP III (el tercer informe del panel de expertos del National Cholesterol Education Program). En la ATP III se define el síndrome metabólico como tres o más de los siguientes puntos:

  • Obesidad abdominal/central midiendo la circunferencia de la cintura (Hombres: más de 102 centímetros y mujeres: más de 88 centímetros)
  • Triglicéridos en ayunas: igual o más de 150 mg/dl (1.69 mmol/L).
  • Colesterol HDL (Hombres: menos de 40 mg/dl (1.04 mmol/L); mujeres menos de 50 mg/ dL (1.29 mmol/L)). 
  • Presión sanguínea mayor o igual a 130/85 mmHg. 
  • Glucosa mayor o igual a 110 mg/dL (6.1 mmol/L).

 

   Hay aspectos relacionados con el síndrome metabólico que no se han incluido en el ATP III como los estados protrombóticos y proinflamatorios. Mientras que los factores de riesgo no causan síntomas, éstos sí que pueden hacerlo aumentando el riesgo de obstruir las arterias y dando lugar a enfermedades cardíacas, infartos cerebrales, diabetes, enfermedades renales e incluso muerte prematura. Si no se trata, el síndrome metabólico puede dar complicaciones en menos de 15 años. Si al síndrome metabólico se le asocia el tabaco, empeora el pronóstico.

 

   En los Estados Unidos, se considera que un 20% de los adultos (47 millones de personas) tienen síndrome metabólico, y aumenta hasta un 50% en la tercera edad. Puede darse en cualquier persona, pero es más frecuente en aquellos con sobrepeso (con mayoría de grasa en el área abdominal) y sedentarios.

 

   La principal causa de la mayoría de casos de síndrome metabólico se encuentra en unos hábitos alimentarios pobres y en un estilo de vida sedentario. En algunos casos se diagnostica en pacientes hipertensos y en casos de diabetes mal controlada. Una minoría se produce en pacientes con factores genéticos asociados.

 

   Todos los factores asociados al síndrome metabólico están interrelacionados. La obesidad y la falta de ejercicio tiende a producir una resistencia insulínica, la cuál tiene un efecto negativo sobre la producción de lípidos, aumentando las VLDL (lipoproteínas de muy baja densidad), LDL (lipoproteínas de baja densidad o"colesterol malo") y los triglicéridos y disminuyendo las HDL (lipoproteínas de alta densidad o"colesterol bueno"). Todo esto conduce a la formación de placas de lípidos en las arterias, aumentando así el riesgo de enfermedad cardiovascular, coágulos y accidentes vasculares cerebrales. La resistencia insulínica también aumenta los niveles de insulina y de glucosa. el exceso de insulina aumenta la retención de sodio por el riñón, incremeto de presión sanguínea que puede llevar a la hipertensión. Niveles altos de glucosa durante mucho tiempo provocan daño en vasos sanguíneos y órganos como los riñones, y pueden conducir a la aparición de diabetes.

 

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Este artículo fue modificado por última vez  13.01.2008