También conocido como: Síndrome X; Síndrome dismetabólico; Síndrome de resistencia insulínica; Síndrome relacionado con la obesidad; Síndrome de Reaven.

¿En qué consiste?

El síndrome metabólico lo constituye una serie de factores de riesgo que incluyen:

  • Obesidad abdominal
  • Disminución de la capacidad para procesar la glucosa (aumento de la glucosa en sangre y/o resistencia a la insulina)
  • Niveles de lípidos no saludables (dislipemia)
  • Aumento de la presión arterial (hipertensión)

Las personas que tienen este síndrome presentan mayor riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular y/o diabetes tipo 2. El síndrome metabólico es bastante frecuente y recibe varios nombres (síndrome dismetabólico, síndrome X, síndrome de resistencia insulínica, síndrome relacionado con la obesidad y síndrome de Reaven). A muchas personas con este síndrome se las ha educado en la importancia de detectar signos de diabetes, en controlar la presión arterial y los niveles de colesterol, y en la práctica del ejercicio, pero poco se ha hablado respecto a considerar de manera conjunta todos estos factores excepto para la consecución de un estilo de vida saludable.

El síndrome metabólico puede afectar a cualquier persona y a cualquier edad, aunque es más frecuente en personas sedentarias y con sobrepeso, cuya grasa se localiza mayoritariamente en el área abdominal.

A pesar de que diversos organismos nacionales e internacionales emplean ciertos criterios para definir el síndrome metabólico, otros organismos como la American Diabetes Association (ADA) cuestionan el valor de un diagnóstico específico de un síndrome metabólico. Se basan en que los criterios, considerados de manera conjunta, no proporcionan utilidad adicional respecto a los criterios considerados individualmente, para predecir el riesgo de enfermedad cadiovascular o diabetes. La ADA sugiere que los científicos deben primero ponerse de acuerdo antes de considerar si el síndrome metabólico puede definirse como síndrome.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó la primera definición de síndrome metabólico en 1998, pero los criterios más ampliamente aceptados fueron los propuestos en el tercer informe del panel de expertos del National Cholesterol Education Program (ATP III) para la detección, evaluación y tratamiento de niveles altos de colesterol en adultos.

La American Heart Association (AHA) y el National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI) también propusieron una serie de conceptos que definen el síndrome metabólico. La tabla siguiente resume los distintos criterios de las distintas organizaciones.

Dato clínico OMS1 ATP III2 AHA / NHLBI3
Circunferencia de la cintura  

≥102 cm en varones

≥88 cm en mujeres

Igual que ATP III
IMC IMC > 30 kg/m2    
Triglicéridos ≥150 mg/dL Igual que OMS Igual que OMS
Colesterol HDL

<35 mg/dL en varones

<39 mg/dL en mujeres

<40 mg/dL en varones

<50 mg/dL en mujeres

Igual que ATP III
Presión arterial ≥140/90 mm Hg ≥130/85 mm Hg Igual que ATP III
Glucosa IGT, IFG o T2D En ayunas, >110 mg/dL (IFG) En ayunas, ≥100 mg/dL (IFG)
Resistencia a la insulina SI NO NO
Microalbuminuria SI NO NO

Referencias:

1. Alberti KG, Zimmet PZ. Diabet Med 1998;15:539–553.

2. National Cholesterol Education Program (NCEP) Adult Treatment Panel III final report. Circulation 2002;106:3143–3421.

3. Grundy, SM, et al. Circulation 2005;112:2735–2752.

Notas: OMS requiere resistencia a la insulina más dos factores de riesgo adicionales para el diagnóstico; ATP III requiere tres factores de riesgo de un total de cinco para el diagnóstico. AHA/NHLBI recomiendan que triglicéridos, colesterol HDL, y glucosa en sangre deberían estar alterados para prescribir un tratamiento farmacológico.

Abreviaturas: IMC=Índice de masa corporal; IGT=alteración de la tolerancia a la glucosa; IFG=alteración de los niveles de glucosa en ayunas; T2D=Diabetes tipo 2

Adaptado de: Pizzi, R.,  Agreeing to Disagree: ADA, AHA Publish Opposing Views on Metabolic Syndrome, Clincal Laboratory News, January 2006 Volume 32, No. 1

Hay aspectos relacionados con el síndrome metabólico que no se han incluido en el ATP III como las tendencias protrombóticas (formación de coágulos) y proinflamatorias. A pesar de que los síntomas de la enfermedad pueden estar ausentes, estas tendencias pueden ser un aviso de una mayor probabilidad de obstrucción de arterias, enfermedad cardíaca, infartos cerebrales (accidente vascular cerebral), diabetes, enfermedad renal e incluso muerte prematura. Si no se trata, el síndrome metabólico puede dar complicaciones en menos de 15 años. Si al síndrome metabólico se le asocia el tabaco, empeora el pronóstico.

La principal causa de la mayoría de casos de síndrome metabólico se encuentra en unos hábitos alimentarios pobres y en un estilo de vida sedentario. En algunos casos se diagnostica en pacientes hipertensos y en casos de diabetes mal controlada. Una minoría se produce en pacientes con factores genéticos asociados, todavía poco conocidos.

Todos los factores asociados al síndrome metabólico están interrelacionados. La obesidad y la falta de ejercicio tienden a producir una resistencia insulínica. Ésta tiene un efecto negativo sobre la producción de lípidos, aumentando las VLDL (lipoproteínas de muy baja densidad), las LDL (lipoproteínas de baja densidad o "colesterol malo") y los triglicéridos en sangre, y disminuyendo las HDL (lipoproteínas de alta densidad o "colesterol bueno"). Todo esto conduce a la formación de placas de grasa en las arterias, aumentando así el riesgo de enfermedad cardiovascular y accidentes vasculares cerebrales. La resistencia insulínica también aumenta los niveles de insulina y de glucosa en sangre. El exceso de insulina aumenta la retención de sodio por el riñón, que a su vez ocasiona un aumento de la presión sanguínea e hipertensión. Niveles altos de glucosa durante mucho tiempo provocan daño en vasos sanguíneos y órganos como los riñones. Si desea más información la encontrará en esta misma página bajo el epígrafe "Otros detalles".

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Este artículo fue modificado por última vez  19.10.2012