También conocido como: Espina bífida, mielocele, mielomeningocele, disrafismo espinal, anencefalia

¿En qué consiste?

Los defectos del tubo neural (DTN) aparecen al principio del desarrollo fetal y causan complicaciones de diferente gravedad a lo largo de la vida. Durante las primeras tres o cuatro semanas del desarrollo, un tipo de células del embrión se fusionan para formar un tubo estrecho que dará lugar a la médula espinal, el cerebro y los huesos y tejidos de alrededor. Este tubo neural se completa a los 28 días de gestación, antes incluso de que la mujer sepa que está embarazada. Si el tubo no se cierra correctamente, se produciran estos defectos del tubo neural.

Normalmente la médula espinal y el cerebro están envueltos por líquido cefalorraquídeo y por las meninges (un tejido protector). Además hay una protección ósea: el cráneo para el cerebro y las vértebras para la médula espinal. En los defectos del tubo neural hay uno o más defectos en este sistema de protección, cosa que puede afectar al desarrollo del cerebro y de la médula espinal. Si se dañan los nervios que salen de la médula, los músculos u órganos que dependen de ellos pueden quedar paralizados o debilitados. La gravedad del defecto del tubo neural y sus posibles complicaciones futuras dependen de la localización de la zona que no se ha cerrado y de los tejidos implicados.

No se conocen las causas de los defectos del tubo neural, pero parecen existir factores genéticos, ambientales y nutricionales. De todas formas, según los datos de March of Dimes, el 95% de los niños con defectos del tubo neural no tienen antecedentes familiares de este trastorno. Algunos fármacos antiepilépticos como el ácido valproico se han asociado a un aumento del riesgo, igual que algunas enfermedades maternas como la diabetes. Se puede reducir el riesgo (no eliminarlo) dando ácido fólico o folato a la madre en el momento de la concepción (para más información, refiérase al apartado de tratamiento).

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Este artículo fue modificado por última vez  02.03.2013