¿En qué consiste?

El hueso es un tejido en remodelación continua. Cuando se rompe el equilibrio entre formación y destrucción ósea, debido por ejemplo a cambios en la dieta u hormonales, se pierden los minerales que mantienen la dureza y densidad características del hueso. Cuando disminuye la densidad ósea, se habla de osteopenia. Cuando la pérdida es mayor y el hueso se debilita y tiene más riesgo de fractura, se está ante una osteoporosis (hueso poroso).

En la osteoporosis aumenta el riesgo de fractura, especialmente en las caderas, la columna vertebral y las muñecas. A pesar de que puede afectar a todo el mundo, el riesgo de desarrollar una osteoporosis aumenta con la edad y afecta más a mujeres que a hombres; también es más frecuente en las razas caucásicas y asiáticas. Según la National Osteoporosis Foundation (NOF), el 80% de personas que sufre osteoporosis son mujeres.

Mucha gente con riesgo de osteoporosis lo desconoce y no lo descubre hasta sufrir la fractura; por eso se suele llamar la "enfermedad silenciosa". Esta fractura, sobretodo en caderas, vértebras o muñecas, se puede producir por un traumatismo mínimo y provocar dolor o incapacidad crónica. Si el estado de salud ya está afectado, la fractura puede ser un factor añadido a la causa de muerte en estas personas.

Los huesos están formados por una red de colágeno tipo I (proteína) sobre el que se deposita fosfato cálcico. La proteína forma una red esponjosa que se mineraliza por la adición de calcio, permitiendo que los huesos sean a la vez fuertes pero flexibles. El hueso es un tejido que está en constante remodelación. Durante la reabsorción (resorción), unas células conocidas como osteoclastos disuelven el hueso, y unos enzimas rompen la red de colágeno. Este proceso se sigue de formación de nuevo hueso por unas células conocidas como osteoblastos, que secretan osteocalcina y precursores del colágeno para formar una nueva red de proteína que se mineralizará de nuevo. Este proceso es continuo y se llama remodelado óseo, tiene lugar en todo el organismo, con lo que se reemplaza un 8-10% de tejido óseo cada año.

Durante la infancia la formación es mayor a la reabsorción, de manera que se alcanza el máximo de masa ósea alrededor de los 30 años de edad. Después, la formación disminuye y la resorción aumenta, de manera que empieza a disminuir la masa ósea. Una inadecuada ingesta de calcio y vitamina D durante la infancia, el uso de fármacos que contengan esteroides (no propiamente los empleados en el tratamiento del asma o de alergias), la anorexia, el sedentarismo, el tabaco y el exceso de alcohol son factores que aumentan el riesgo de osteoporosis a lo largo de la vida. Algunas enfermedades, como la enfermedad tiroidea, la enfermedad de Cushing, la artritis reumatoide, la enfermedad renal, el hiperparatiroidismo y el déficit de vitamina D pueden tener efecto sobre la salud del hueso. Aquellas personas con antecedentes familiares de osteoporosis también pueden tener mayor riesgo.

Las mujeres, durante la menopausia, pierden masa ósea debido a la disminución de los estrógenos. La menopausia precoz aumenta la pérdida de hueso. Según algunos organismos, una mujer puede perder hasta un 20% de su masa ósea en los primeros 5 a 7 años tras la menopausia. Los hombres con niveles bajos de testosterona también tienen mayor riesgo de enfermedad.

Existen dos tipos de osteoporosis:

Osteoporosis primaria o relacionada con la edad. Se refiere a una osteoporosis desarrollada sin ninguna causa aparente. Es mucho más frecuente en mujeres, aunque también puede observarse en varones, especialmente en ancianos. En algunas mujeres, la pérdida de masa ósea se produce de manera muy rápida durante la menopausia y las fracturas pueden entonces aparecer a edades relativamente tempranas. No obstante, en la mayoría de mujeres la osteoporosis no ocasiona fracturas hasta que no alcanzan los 60 o 70 años de edad. Se puede enlentecer la progresión de este tipo de osteoporosis cambiando el estilo de vida o con suplementos de vitamina D, de calcio o con fármacos que reduzcan la pérdida de masa ósea.

Osteoporosis secundaria. Hace referencia a la pérdida de hueso debida a otra causa. Afecta tanto a hombres como a mujeres y se puede deber a diversos trastornos como la artritis reumatoide, el hiperparatiroidismo, la enfermedad de Cushing, la enfermedad renal crónica, el mieloma múltiple o fármacos como los antiepilépticos, los glucocorticoides o el litio. El tratamiento de la enfermedad de base o de la causa subyacente puede enlentecer la pérdida de densidad ósea en la osteoporosis secundaria.

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Este artículo fue modificado por última vez  21.10.2012