¿En qué consiste?

El cancer de ovario representa la quinta causa de muerte por cáncer en las mujeres. Según la American Cancer Society, en Estados Unidos afecta a una de cada 71 mujeres, y aparecen 22.000 nuevos casos cada año. Tiene una alta mortalidad, ya que unas 15.500 mujeres fallecen cada año por esta causa. Otros cánceres ginecológicos, más frecuentes,  como los de útero y cérvix, tienen una mortalidad menor ya que se detectan más fácilmente. Actualmente, menos de un 20% de los cánceres de ovario se detectan en estadios iniciales, antes de que se hayan diseminado más allá del ovario. El cáncer de ovario se detecta tarde porque sus síntomas son bastante inespecíficos, e incluyen:

  • Molestias abdominales, presión e hinchazón abdominal
  • Necesidad repentina de orinar y/o cambios en los ritmos de las deposiciones
  • Dolor y molestias pélvicas
  • Pérdida de apetito, indigestión, gases o náuseas
Sistema reproductor femenino 50%

 

Los ovarios se localizan a ambos lados del útero y tienen dos funciones principales: producir estrógenos y progesterona que son hormonas responsables del desarrollo de los caracteres sexuales secundarios y de regular el ciclo reproductivo y por otra parte, permitir que cada mes un óvulo avance hasta las trompas de Falopio durante la época fértil.

Los tumores de ovario pueden ser benignos o malignos, lo cual se sabe en el momento de la biopsia o de la extirpación o si existe diseminación (metástasis) hacia otras partes del organismo. Existen tres tipos de tumores:

  • Tumores epiteliales - aproximadamente un 85% de los tumores de ovario empiezan en las células epiteliales que recubren la parte más externa de los ovarios
  • Tumores de células germinales - derivan de las células encargadas de producir los óvulos y se observan más a menudo en mujeres jóvenes
  • Tumores de células del estroma - derivan de las células del tejido conectivo encargado de producir estrógenos y progesterona

Los tumores benignos no metastatizan, pero los malignos sí lo hacen en caso de no diagnosticarse y tratarse. Normalmente primero afectan al tejido que rodea el ovario, y progresivamente van afectando al útero, la vejiga urinaria, el recto y pueden afectar todo el abdomen. En algunos casos pueden llegar a los ganglios linfáticos y diseminarse a cualquier parte del organismo (metástasis).

El principal factor de riesgo del cáncer de ovario es tener antecedentes familiares del mismo. Según la American Cancer Society, entre un 10% y un 15% de cánceres de ovario se desarrollan por la existencia de una predisposición genética hereditaria. Muchas de estas familias presentan mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 asociadas con un riesgo significativamente aumentado de desarrollar cáncer de ovario. En el caso de BRCA1 se estima que el riesgo es de 35-70% y en el de BRCA2 del 10-30%.

La prevalencia de cáncer de ovario es muy baja en mujeres jóvenes pero aumenta con la edad, encontrándose la máxima prevalencia a partir de los 80 años. El riesgo de desarrollar cáncer de ovario está aumentado en mujeres con antecedentes personales de cáncer de mama; también hay mayor riesgo en mujeres que no han tenido hijos, toman fármacos para aumentar la fertilidad, han sido obesas o han recibido un tratamiento hormonal sustitutivo. Por otro lado, disminuye el riesgo si existen antecedentes de ligadura de trompas, toma de contraceptivos orales, se ha sido madre o se ha dado el pecho a los hijos.

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Este artículo fue modificado por última vez  25.08.2013