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Cáncer de ovario

¿En qué consiste?
El cancer de ovario ocupa el sexto lugar entre los cánceres de mujeres. En Estados Unidos afecta a una de cada 70 mujeres, y aparecen 25.000 nuevos casos cada año. Tiene una alta mortalidad, ya que unas 14.000 pacientes al año fallecen por esta causa. Otros cánceres ginecológicos, más frecuentes,  como los de útero y cérvix, tienen una mortalidad menor ya que se detectan más fácilmente. El cáncer de ovario se detecta tarde porque sus síntomas son bastante inespecíficos:

  • Molestias abdominales
  • Presión e hinchazón abdominal 
  • Necesidad repentina de orinar y/o cambios en los ritmos de las deposiciones
  • Dolor y molestias pélvicas
  • Pérdida de apetito, indigestión, gases o náuseas

Los ovarios se localizan a ambos lados del útero y tienen dos funciones principales:

  1. Producir hormonas como los estrógenos y la progesterona, que se encargan del desarrollo de los caracteres sexuales secundarios, y
  2. Regular el ciclo reproductivo y colocar un óvulo cada mes en las trompas de Falopio durante la época fértil.

Los tumores de ovario pueden ser benignos o malignos, lo cual se sabe en el momento de la biopsia o si existe diseminación (metástasis)  hacia otras partes del cuerpo. Existen tres tipos de tumores:

  1. Tumores epiteliales - la mayor parte son benignos (alrededor de un 85%), y proceden de las células epiteliales que recubren la parte externa del ovario. 
  2. Tumores de células germinales - derivan de las células encargadas de producir los óvulos y a menudo se observan en mujeres jóvenes.
  3. Tumores de células del estroma - derivan de las células del tejido conectivo encargado de producir estrógenos y progesterona. Los tumores benignos no metastatizan, pero los malignos sí lo hacen en caso de no diagnosticarse y tratarse. Normalmente primero afectan al tejido que rodea el ovario, y progresivamente van afectando al útero, la vejiga urinaria, el recto y pueden afectar todo el abdomen. En algunos casos pueden llegar a los ganglios linfáticos y diseminarse a cualquier parte del cuerpo (metástasis). 

El principal factor de riesgo  del cáncer de ovario es tener antecedentes familiares del mismo. Muchas de estas familias presentan mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 asociadas con un riesgo del 50-60% de desarrollar cáncer de ovario a lo largo de la vida. La prevalencia de cáncer de ovario es muy baja en mujeres jóvenes pero aumenta con la edad, encontrándose la máxima prevalencia a partir de los 80 años. También hay mayor riesgo en mujeres que no han tenido hijos, toman fármacos para aumentar la fertilidad, han sido obesas o han recibido un tratamiento hormonal sustitutivo. Por otro lado, disminuye el riesgo si existen antecedentes de ligadura de trompas, toma de contraceptivos orales, se ha sido madre o se ha amamantado al bebé. También influyen factores demográficos, ya que, por ejemplo, la incidencia es de 14.9 casos por cada 100.000 mujeres en Suiza y sólo 2.7 en Japón. Es curioso que las mujeres japonesas emigradas a Estados Unidos tienen mayor incidencia (13.3 casos por 100.000 mujeres), lo que presupone factores ambientales o dietéticos.

El diagnóstico precoz es difícil, de manera que sólo un 25% se diagnostican antes de la diseminación fuera del ovario y, por tanto, con posibilidad de tratamiento. La falta de especificidad de los síntomas (muchas otras enfermedades no cancerosas tienen síntomas similares) hace recomendable la visita periódica al médico para su control.

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Este artículo fue modificado por última vez 05-03-2009