En qué consiste?
La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad autoinmune crónica que causa rigidez, dolor, pérdida de movilidad, inflamación y erosiones articulares. Suele afectar a las articulaciones de manera simétrica: con más frecuencia manos y muñecas, pero también codos, cuello, hombros, caderas, rodillas, y pies. Otros síntomas y signos incluyen fatiga, fiebre, desarrollo de nódulos subcutáneos (especialmente en los codos) y malestar general. Los pacientes con AR pueden presentar anemia, complicaciones sistémicas, y otros síntomas como sequedad ocular y de mucosas (asociados al síndrome de Sjögren), además de otros trastornos de tipo autoinmune.
La AR se diferencia de la osteoartritis en que en ésta existe un desgaste de las articulaciones debido a la práctica de deporte o a lesiones. La AR normalmente afecta a las articulaciones de forma equilibrada—si se afecta una rodilla, la otra también estará afectada. La enfermedad, puede ser parcialmente hereditaria, pero es posible que también influyan otros factores, actuando como factores desencadenantes del gen, quizás bacterias o virus. Sin embargo, no se trata de una enfermedad contagiosa. Algunos científicos creen que alteraciones de determinadas hormonas podrían potenciar el desarrollo de AR en algunas personas portadoras de genes expuestas a los agentes desencadenantes.








