En qué consiste?

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad autoinmune crónica que causa rigidez, dolor, pérdida de movilidad, inflamación y erosión (deterioro) articular. Suele afectar a varias articulaciones y de manera simétrica, con más frecuencia manos y muñecas, pero también codos, cuello, hombros, caderas, rodillas y pies. Otros síntomas y signos incluyen fatiga, fiebre, desarrollo de nódulos subcutáneos especialmente en los codos y malestar general. Las personas con AR pueden presentar anemia, complicaciones sistémicas y otros síntomas o signos asociados a otros trastornos autoinmunes, como por ejemplo sequedad ocular y de mucosas, asociados al síndrome de Sjögren.

Si bien cualquier individuo puede desarrollar una artritis reumatoide, esta enfermedad es más frecuente entre los 40 y 60 años de edad. Más del 70% de las personas afectadas son mujeres. De no tratarse, la enfermedad puede hacer disminuir la esperanza de vida del individuo, además de poder causar invalidez al cabo de unos pocos años de evolución.  El curso y el pronóstico de la enfermedad son variables. La progresión puede ser rápida o lenta. Por otra parte, en ciertas ocasiones puede remitir e incluso desaparecer. Es bastante frecuente que la enfermedad se suavice o remita durante el embarazo, y que empeore nuevamente después del parto.

La AR es distinta a la osteoartritis, que es la forma más frecuente de artritis. La osteoartritis -también conocida como enfermedad articular degenerativa- se asocia a lesión articular y al envejecimiento (desgaste articular). La AR es un proceso inflamatorio que afecta a la membrana de revestimiento de las articulaciones (membrana sinovial). Suele ocurrir de manera simétrica, de manera que si se afecta una rodilla, la otra también estará afectada. La enfermedad puede tener cierto componente hereditario, aunque es posible que también influyan otros factores, actuando como factores desencadenantes, quizás bacterias o virus. Sin embargo, no se trata de una enfermedad contagiosa. Algunos científicos creen que alteraciones de determinadas hormonas podrían potenciar el desarrollo de AR en personas con predisposición y expuestas a agentes desencadenantes.

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Este artículo fue modificado por última vez  12.04.2014