En qué consiste?

La artritis séptica, también conocida como artritis infecciosa, está causada normalmente por una infección bacteriana, y más raramente por una infección vírica o fúngica. Se trata de una inflamación aguda que causa dolor articular severo y enrojecimiento de la articulación; a veces, puede acompañarse de fiebre y escalofríos y cronificarse. La artritis séptica puede afectar a cualquier articulación (a menudo sólo una) aunque es más frecuente en rodillas, caderas, hombros, muñecas, codos y articulaciones de los dedos. Esta situación debe diagnosticarse y tratarse inmediatamente ya que puede destruir las articulaciones en un corto periodo de tiempo.

La artritis séptica es más frecuente en personas que han padecido una lesión traumática, en aquéllas a las que se ha intervenido quirúrgicamente o llevan articulaciones artificiales (prótesis), y en pacientes con bacteriemia o septicemia (infección en la sangre) en las que los microorganismos pueden llegar a las articulaciones desde otro punto de infección vehiculizados por la sangre. Otros factores de riesgo para desarrollar una artritis séptica incluyen la edad (mayores de 80 años), padecer diabetes o estar inmunosuprimido (tener un sistema inmune debilitado)  o cualquier otra circunstancia que pueda afectar a las articulaciones como una artritis reumatoide o una artritis gotosa. 

La mayoría de casos de artritis séptica aguda están causados por microorganismos como Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae, estreptococos del grupo B y gonococos (causantes de la gonorrea). A veces, otros microorganismos como VIH, u otros como los que causan la enfermedad de Lyme, la hepatitis B, la parotiditis (paperas) o la rubeola pueden propagarse y afectar a una articulación. La artritis séptica crónica es menos frecuente y suele deberse a Mycobacterium tuberculosisy Candida albicans.

Pruebas relacionadas
Los objetivos de estas pruebas consisten en identificar al microorganismo causante de la infección, conocer cual va a ser el tratamiento antimicrobiano más adecuado, monitorizar la eficacia del mismo y evaluar el estado físico de las articulaciones afectadas.
 

Pruebas de laboratorio

  • Hemocultivo: para determinar si un microorganismo se encuentra en la sangre
  • Cultivo de líquido articular o de cualquier otro fluido del organismo (como esputo, orina o líquidocefalorraquídeo) para detectar microrganismos, seleccionar el tratamiento adecuado y evaluar la eficacia del tratamiento.
  • Análisis del líquido sinovial, para detectar microorganismos o posibles cristales que ayuden a establecer la causa de la infección (por ejemplo en la artritis gotosa)
  • Hemograma, para evaluar los glóbulos rojos y blancos de la sangre y la hemoglobina.

Otras pruebas diagnósticas (ajenas al laboratorio)

  • Radiografía de la articulación para evaluar las lesiones articulares, aunque es posible que no se visualicen anomalías si las lesiones no son muy significativas.

Tratamiento 
Los objetivos del tratamiento consisten en eliminar la infección, reducir la inflamación y la presión asociada al fluido articular, minimizar la lesión articular y mantener y/o recuperar la movilidad de la articulación.

El tratamiento principal consiste en administrar los agentes antimicrobianos adecuados. Esto dependerá del tipo de fármaco al que el microorganismo es sensible y a la capacidad del antimicrobiano de difundir hasta el espacio articular que es donde se localiza la infección. La mayor parte de las veces, el antimicrobiano seleccionado también será útil para combatir una infección originada en otro punto del organsmo. En algunos casos (como en las infecciones por micobacterias) debe utilizarse una combinación de fármacos y además durante un periodo de tiempo prolongado. Las infecciones víricas suelen remitir solas.

También se trata la inflamación y el dolor. Normalmente suele realizarse una aspiración de fluido (se realiza con una aguja) para disminuir la presión y obtener el material para el cultivo del patógeno. Es posible que deba realizarse la aspiración de fluido en más de una ocasión. En casos más graves, puede ser necesaria la cirugía, con el objetivo de drenar el líquido.

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Este artículo fue modificado por última vez  26.04.2009