También conocido como: Artritis infecciosa; Artritis bacteriana

¿En qué consiste?

La artritis séptica, también conocida como artritis infecciosa, está causada normalmente por una infección bacteriana, y más raramente por una infección vírica o fúngica. La infección puede originarse en la propia articulación a consecuencia de una herida o de una intervención quirúrgica, o bien puede llegar a la articulación a partir de cualquier otro punto del organismo. La artritis séptica se puede dar a cualquier edad aunque es más frecuente en niños menores de 4 años y en ancianos.

Se trata de una inflamación aguda que causa dolor articular severo, enrojecimiento e inflamación de la articulación, incapacidad para movilizar la articulación y en algunos casos, puede acompañarse de fiebre y escalofríos. Por otra parte, los signos y síntomas pueden evolucionar más lentamente, de manera que la infección acaba por cronificarse. La artritis séptica puede afectar a cualquier articulación aunque es más frecuente en rodillas, caderas, hombros, muñecas, codos y articulaciones de los dedos. Normalmente se afecta una única articulación pero también pueden afectarse varias. Esta situación debe diagnosticarse y tratarse inmediatamente ya que puede destruir las articulaciones en un corto período de tiempo.

La artritis séptica puede aparecer en personas que han padecido una lesión traumática reciente, en aquéllas a las que se ha intervenido quirúrgicamente o llevan articulaciones artificiales (prótesis), y en personas con infección en la sangre (bacteriemia o septicemia). Los microorganismos pueden llegar a las articulaciones desde otro punto de infección (por ejemplo el oído interno o el tracto urinario) vehiculizados por la sangre. Otros factores de riesgo para desarrollar una artritis séptica incluyen padecer diabetes o anemia, que el sistema inmune esté debilitado (inmunosupresión) o tomar medicamentos inmunosupressores, y/o cualquier otra circunstancia que pueda afectar a las articulaciones como gota, osteoartritis o artritis reumatoide. Las personas con trastornos cutáneos como psoriasis, eccema o infecciones de la piel también presentan mayor riesgo de desarrollar una artritis séptica.

La forma aguda de artritis séptica está causada por bacterias como Staphylococcus o Streptococcus; el más común es Staphylococcus aureus.

A veces, otros microorganismos como el VIH, el parvovirus B19, u otros como los que causan la enfermedad de Lyme, la hepatitis B, la parotiditis (paperas) o la rubeola pueden afectar a una articulación. La artritis séptica crónica suele ser menos dolorosa y progresa lentamente, es menos frecuente y suele deberse a Mycobacterium tuberculosis y a Candida albicans.

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Este artículo fue modificado por última vez  09.02.2014