¿En qué consiste?

El cáncer testicular consiste en una proliferación anormal e incontrolada de células que forman un tumor en uno o en ambos testículos. Los varones tienen dos testículos (testes o gónadas) situados dentro del escroto, que es una bolsa de piel que cuelga libremente debajo del pene. Los testículos son del tamaño de una pelota de golf y son los responsables de producir esperma, así como las hormonas masculinas (principalmente testosterona), reguladoras del desarrollo de los órganos reproductores y del proceso de maduración masculinos.

El cáncer testicular suele afectar a varones jóvenes o de edad media. Aproximadamente la mitad de los casos se registra entre los 20 y 35 años, y la edad promedio del diagnóstico es de 33 años. En España se diagnostican entre 2 y 3 casos de cáncer de testículo por cada 100.000 habitantes y por año.

Aunque no se conocen las causas exactas de cáncer de testículo, los hombres caucásicos presentan un mayor riesgo que los africanos, hispánicos, o de origen asiático.

Entre otros factores de riesgo se incluyen:

  • Testículos no descendidos (criptorquidia)
  • Disgenesia gonadal (desarrollo anormal de los testículos)
  • Antecedentes familiares (padre, hermano) de cáncer testicular
  • Antecedentes personales de cáncer en el otro testículo
  • Infección por el VIH

El cáncer testicular es uno de los cánceres más tratables, y experimenta una tasa de supervivencia a los 5 años del 99% en los casos en los que el cáncer está localizado (no se ha extendido más allá del testículo). Sin embargo, en caso de no diagnosticarse ni tratarse,  la mayoría de casos presenta una diseminación hacia el otro testículo inicialmente, y posteriormente hacia otras partes del organismo, como ganglios linfáticos y órganos vitales como los pulmones. La detección precoz y el tratamiento son decisivos para un resultado favorable.

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Este artículo fue modificado por última vez  20.05.2017