¿En qué consiste?

El concepto de "enfermedades del viajero” es un muy amplio y hace referencia a infecciones bacterianas, víricas, fúngicas y parasitarias que pueden adquirirse en viajes al extranjero, especialmente en viajes desde un país desarrollado a una zona menos desarrollada. Cada destino y zona geográfica tiene sus peligros.

Es importante que los viajeros se asesoren al máximo acerca del destino al que se dirigen y comenten con un médico el tipo de viaje, la duración del mismo así como las actividades planeadas. Con las medidas oportunas, muchas de las enfermedades del viajero se pueden prevenir, ya sea limitando la transmisión (vectores, conductas de riesgo, alimentos y agua contaminados), mediante quimioprofilaxis (medicinas que se toman antes y durante el viaje para prevenir enfermedades concretas) y vacunas.

Algunas enfermedades son de distribución mundial y, a menos que se puedan prevenir mediante programas de vacunación, constituyen a menudo la causa de diversas enfermedades en la infancia en determinados puntos del planeta. En algunos casos, estas enfermedades pueden conllevar complicaciones de por vida. Son muchos los países en los que existen programas de vacunación dirigidos a disminuir el número de personas afectadas de sarampión, rubeola, parotiditis (paperas) y poliomelitis. En áreas en las que estos programas de vacunación no pueden llevarse a cabo de manera uniforme, estas enfermedades pueden ser endémicas y/o pueden darse brotes epidémicos de la enfermedad. Por este motivo, los viajeros que no están protegidos por vacunaciones previas, o los niños que todavía no han completado los programas de vacunación o los individuos inmunocomprometidos pueden presentar un mayor riesgo de contraer estas enfermedades infecciosas.

¿Cómo se adquieren las enfermedades del viajero?

Las enfermedades del viajero pueden adquirirse de diversas formas, en función del microorganismo patógeno, como por ejemplo a través de alimentos o agua contaminados, de excrementos de animales y del suelo. Un contacto con animales infectados o el contacto físico con sus pieles puede suponer también algún riesgo. Algunas enfermedades se transmiten a través de vectores como mosquitos, moscas y garrapatas. Otras pueden adquirirse a través del baño en aguas dulces o al andar por la playa con los pies desnudos, y otras se transmiten de persona a persona – a través del contacto íntimo, de agujas compartidas, de la sangre o del sexo sin protección.

Algunos ejemplos incluyen:

  • La diarrea del viajero - puede estar causada por una gran variedad de bacterias, virus y parásitos en distintas zonas geográficas. Estos microorganismos se encuentran en el agua y los alimentos de todos aquellos países donde los hábitos higiénicos y el manejo de los alimentos son deficientes o inconsistentes. En general, aunque las personas se adaptan a las bacterias y virus de su hábitat, se afectan por microorganismos de otros lugares. A su vez, los parásitos pueden afectar tanto a los habitantes de una zona como a los que viajan allí
  • Algunas diarreas víricas y bacterianas suelen aparecer durante las primeras horas de la infección y pueden ser autolimitadas. Algunas, como las causadas por Salmonella y por Shigella, tienen un período de incubación de  48-72 horas. Las diarreas producidas por parásitos, en general, tienen un período de incubación más largo y si no se tratan pueden a veces convertirse en enfermedades crónicas
  • El virus de la Hepatitis A (VHA), que puede causar inflamación del hígado e ictericia, también puede adquirirse a través de agua y alimentos contaminados
  • Las infecciones por el virus de la hepatitis B (VHB) y/o el virus de la hepatitis C (VHC), aunque pueden causar síntomas similares a los de la hepatitis A, se transmiten a través de la sangre o fluidos corporales, del contacto sexual o perinatal (transmisión de la madre al recién nacido en el momento del parto). Las conductas de riesgo, como el sexo sin protección, también pueden ser una fuente de transmisión del VIH así como de otras enfermedades de transmisión sexual
  • Las infecciones más comúnmente asociadas a fiebre son la malaria, la fiebre del dengue y la fiebre amarilla. Todas ellas se transmiten por mosquitos que actúan de portadores de la enfermedad, y son enfermedades endémicas en las zonas tropicales. Existe una vacuna disponible para la fiebre amarilla, siendo necesario un comprobante de su administración para la entrada en algunos países. En el caso de la malaria se dispone de quimioprofilaxis. La fiebre del dengue es una enfermedad que se expande rápidamente (encontrada cada vez más en distintas áreas geográficas), causando epidemias progresivamente más grandes. En el caso del dengue no existe tratamiento preventivo; puede evitarse tomando medidas preventivas para evitar las picadas del mosquito

Si desea consultar una lista de enfermedades asociadas a viajes y su modo de transmisión, acceda a este enlace.

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Este artículo fue modificado por última vez  07.04.2013