¿En qué consiste?

La infección del tracto urinario (ITU) puede afectar a uno o varios componentes del aparato urinario. El aparato urinario está formado por dos riñones, dos uréteres, la vejiga y la uretra. Los riñones son unos órganos en forma de judía que se localizan en la parte inferior de la espalda, por debajo de la caja torácica. Filtran la sangre de los residuos que no interesan y producen orina para eliminar esos residuos y el exceso de líquido fuera del organismo. La orina es transportada a través de los uréteres (conductos) desde los riñones hasta la vejiga. La vejiga es un órgano muscular hueco donde se almacena la orina durante un período corto de tiempo. La vejiga se adapta al incremento de volumen de la orina, y cuando se llena manda señales al organismo que transmiten la necesidad de aliviar la presión creada en su interior. En este momento, una válvula muscular (esfínter) localizada en la apertura de la vejiga se abre, y la vejiga se contrae para enviar la orina a través de la uretra hacia el exterior.

En algunas ocasiones, las ITU se clasifican o se denominan en función de la parte del aparato urinario afectada. La inflamación de la uretra (normalmente causada por una infección, aunque a veces se debe a inflamación o irritación) se conoce como uretritis. Si se afecta la vejiga, se habla de cistitis, y si se produce inflamación o infección en los riñones se está ante una pielonefritis.

Aunque en condiciones normales la orina no contiene microorganismos, si se retiene en la vejiga o se obstruye su eliminación, se crea un entorno adecuado para el crecimiento de bacterias. La mayoría de las infecciones urinarias se deben a bacterias que han penetrado por la uretra. Estas bacterias se pegan a las paredes de la uretra, multiplicándose y avanzando desde ella hacia la vejiga. La mayoría de las ITU se localizan en la parte más baja del aparato urinario (uretra o vejiga), causando síntomas muy molestos, como escozor al orinar, aunque de fácil tratamiento. Sin embargo, si no se trata adecuadamente, la infección puede extenderse hacia los uréteres y hasta el interior de los riñones. La infección de los riñones es más peligrosa, pudiendo evolucionar a un daño renal permanente. En algunos casos una infección del tracto urinario puede extenderse hacia la circulación sanguínea (sepsis, septicemia) pudiendo ser peligroso para la vida del individuo.

Las ITU pueden estar causadas por una gran variedad de bacterias, sin embargo la mayoría se debe a Eschericia coli, una bacteria común en el tracto gastrointestinal y que se encuentra de forma rutinaria en las heces. Otras bacterias que pueden causar ITU pertenecen a especies de Proteus, Klebsiella, Enterococcus y Staphylococcus. Ocasionalmente, estas infecciones pueden estar causadas por levaduras, como Candida albicans; la uretritis es a menudo consecuencia de una enfermedad de transmisión sexual, como el herpes, la infección por Chlamydia o la gonorrea.

En principio cualquier persona a cualquier edad puede tener una ITU, sin embargo las mujeres tienden a desarrollarlas con más frecuencia (un 40% de mujeres y un 12% de varones desarrollarán una ITU en algún momento de su vida). Se cree que ello es debido en parte a la propia anatomía de la mujer, ya que su uretra es más corta y porque el ano y la vagina están relativamente cerca de la uretra. Cualquier factor que reduzca el paso de la orina, lo bloquee, o favorezca la entrada de bacterias en el tracto urinario puede hacer aumentar el riesgo del individuo de tener una ITU. Algunas de las condiciones que pueden aumentar el riesgo de desarrollar una ITU son:

  • Problemas anatómicos, como el estrechamiento de la uretra o los uréteres
  • Retención urinaria (la vejiga no se vacía completamente)
  • Reflujo vesículo-ureteral (flujo anormal de la orina en el sentido opuesto, de la vejiga a los uréteres)
  • Cálculos (piedras) renales
  • Cateterismo de la vejiga (especialmente si es largo)  
  • Lesiones de la médula espinal
  • Diabetes - provoca cambios en el sistema inmunitario, daño en los riñones y a menudo da lugar a la aparición de azúcar en la orina, fomentando el crecimiento bacteriano
  • Enfermedad renal
  • Transplante renal
  • En varones, un agrandamiento de la próstata puede inhibir el flujo de la orina

La mayor parte de las veces las ITU son agudas y sin complicaciones. Si se tratan, los síntomas desaparecen en unos dos días. Las ITU que se extienden a los riñones pueden sin embargo ocasionar un daño renal, especialmente en ancianos y en muy jóvenes. Los trastornos o enfermedades que conducen a UTIs recurrentes o crónicas son perjudiciales y lesivos para los riñones y en algunos casos producen una insuficiencia renal. La insuficiencia renal y la septicemia pueden comprometer la vida del individuo; requieren un tratamiento inmediato, que a menudo supone la hospitalización. En embarazadas las ITU pueden desencadenar un parto prematuro y causar aumento de la presión arterial. En varones las ITU pueden causar inflamación e infección prostáticas que son difíciles de resolver.

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Este artículo fue modificado por última vez  14.04.2013