También conocido como: MNT, Micobacterias atípicas

¿En qué consiste?

Las micobacterias son unas bacterias en forma de bastoncillo de las que se conocen más de 100 especies diferentes. A excepción de Mycobacterium tuberculosis (que causa la tuberculosis (TB)), y Mycobacterium leprae (que causa la lepra), la mayor parte de micobacterias viven en el suelo y en el agua, tanto en entornos urbanos como rurales y en todo el mundo. Pueden encontrarse en aerosoles, ríos y pantanos, aguas tratadas, piscinas públicas, balnearios, humidificadores, acuarios, jardines, alimentos y en muchos otros sitios. Las micobacterias son resistentes a desinfectantes y a las medidas habituales de tratamiento de las aguas, debido a que poseen una pared celular muy rica en ceras y lípidos.

No existe una nomenclatura estándar para este grupo de microorganismos. Lo más frecuente es referirse a ellas como micobacterias no tuberculosas (MNT), aunque también se las conoce como micobacterias atípicas o micobacterias del entorno o medio ambiente.

Casi la mitad de las especies de micobacterias no tuberculosas identificadas se asocian a infecciones oportunistas en animales y en humanos, y muchas de ellas han ocasionado brotes esporádicos. Las infecciones por MNT se adquieren por la exposición a aguas, aerosoles, suelos y polvo, ya sea por inhalación, ingesta o por lesiones cutáneas, intervenciones quirúrgicas o catéteres intravenosos. Contrariamente a lo que sucede en el caso de M. tuberculosis, no se transmiten de persona a persona, a excepción de M. leprae que requiere de un contacto prolongado e íntimo, por ejemplo a través de familiares infectados. Las MNT pueden causar infecciones pulmonares que recuerdan a la tuberculosis, así como infecciones de ganglios linfáticos, huesos, abscesos e infecciones de la piel y partes blandas, ya sean localizadas o diseminadas por el organismo. M. leprae puede causar lesiones de nervios periféricos y de la piel. Muchas de las MNT se reproducen lentamente, lo que explica que la infección se manifieste después de semanas, meses o incluso años de la exposición.

A pesar de que todo el mundo puede infectarse, las personas inmunosuprimidas (como los pacientes con SIDA o los que han recibido un trasplante), las personas con lesiones pulmonares previas (por ejemplo, fumadores o infecciones tuberculosas ya pasadas) y aquéllas con enfermedades pulmonares (enfisema o fibrosis quística) son más susceptibles de padecer la infección. Las infecciones por micobacterias no tuberculosas pueden ser difíciles y largas de tratar, ya que los microorganismos pueden ser resistentes a los antibióticos más comúnmente prescritos.

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Este artículo fue modificado por última vez  01.05.2013