También conocido como: CID, coagulopatía intravascular diseminada, coagulopatía por consumo

¿En qué consiste?

La coagulación intravascular diseminada (CID) consiste en una activación anómala de los mecanismos de la coagulación sanguínea, y puede reconocer una amplia variedad de causas. Se asocia a formación inadecuada de coágulos (trombosis) en los vasos sanguíneos de todo el organismo. Como el proceso de la coagulación consume proteínas y otros factores de la coagulación, y debido a que las plaquetas y los coágulos formados dificultan o impiden el flujo normal de la sangre hacia los órganos (por ejemplo, riñones), puede llegarse finalmente a una situación de fallo o insuficiencia de algún órgano, a la vez que se producen sangrados excesivos. La coagulación intravascular diseminada puede ser moderada o severa y poner en peligro la vida del individuo.

Normalmente, cuando se produce una lesión en un vaso sanguíneo y aparece un sangrado, el organismo limita la situación gracias a un proceso de hemostasia (detención de la hemorragia). En una primera fase las plaquetas se adhieren en el foco de la lesión y se agregan entre ellas, formando un tapón o coágulo débil. Acto seguido se produce una activación secuencial de los factores de la coagulación (cascada de la coagulación) para producir así una malla de hebras de fibrina que se entretejan con el tapón de plaquetas formando un coágulo estable. El coágulo no se disuelve hasta que se resuelve la lesión; en ese momento, otros factores de la coagulación escinden el coágulo (fibrinolisis) eliminándolo así de la circulación. El organismo debe mantener controlado de una manera muy estricta este proceso de la coagulación. Existen unos mecanismos de retroalimentación que aceleran el proceso de la coagulación, para posteriormente enlentecerlo, controlando siempre el volumen del coágulo que se produce.

El organismo pone en marcha los mecanismos de la hemostasia para formar coágulos tan solo si la situación lo requiere, por ejemplo, ante lesiones o sangrados. El organismo detecta alguna sustancia procoagulante como un factor tisular liberado por las células lesionadas. El organismo responde acorde con la magnitud de la lesión, de tal manera que se produce un coágulo a nivel local que permite frenar el sangrado en el foco de la lesión.

La coagulación intravascular diseminada aparece cuando esta respuesta es exagerada, activándose un proceso de la coagulación e inhibiéndose los mecanismos de control del mismo. En consecuencia se forma una multitud de diminutos coágulos de sangre por todo el organismo que bloquean el flujo de la sangre en los vasos sanguíneos de menor calibre, impidiendo así que la sangre y el oxígeno alcancen los tejidos y órganos. Se produce entonces un fallo multiorgánico. El hecho de que en estas ocasiones el fenómeno de la coagulación sea tan exagerado conlleva un consumo muy rápido de plaquetas y de factores de la coagulación. La situación es tan abrumadora que se sangra excesivamente por la falta de estos factores y plaquetas. Pueden ocurrir simultáneamente sangrados y formación de coágulos. La CID puede desarrollarse súbitamente, es muy grave y puede poner en peligro la vida del individuo.

Situaciones en las que puede aparecer una CID:

  • Infecciones, especialmente si son graves o sistémicas (a veces con sepsis), principalmente bacterianas aunque a veces pueden ser fúngicas, víricas o parasitarias
  • Traumatismos, por ejemplo a consecuencia de quemaduras extensas o de accidentes
  • Cirugía mayor, como by-pass cardiopulmonar
  • Embarazo y parto, especialmente si existen dificultades para expulsar la placenta, o si se ha producido una muerte fetal
  • Cánceres, como leucemia promielocítica aguda o tumores de glándulas (adenocarcinomas); las células cancerosas pueden liberar sustancias procoagulantes
  • Insuficiencia o fallo de órganos, como hígado, páncreas o riñón
  • Otras como mordeduras de serpientes venenosas, reacciones tóxicas a fármacos, reacciones trasfusionales, trasplantes de órganos o congelación

La mayoría de las veces, la coagulación intravascular diseminada es aguda. No obstante, la CID también puede desarrollarse gradualmente. Esta forma crónica de la CID es más difícil de reconocer y suele diagnosticarse menos frecuentemente. En la CID crónica se puede asistir a sangrados a la vez que se están formando simultáneamente coágulos; normalmente lo que existe es una activación persistente, aunque en bajo grado, del proceso de la coagulación de tal manera que el organismo es capaz de irlo compensando. En la CID crónica predomina la formación de coágulos por encima de los sangrados. El cáncer constituye una de las principales causas de CID crónica de bajo grado.

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Este artículo fue modificado por última vez  12.04.2015