¿En qué consiste?

Los pulmones forman parte del sistema respiratorio y se localizan en el pecho, dentro de la caja torácica y por encima del diafragma. Se trata de unos órganos complejos formados por tejido esponjoso y elástico diseñado para captar oxígeno y liberar dióxido de carbono. 

El oxígeno entra en los pulmones al inspirar. Se distribuye a través de los pulmones por un sistema denominado árbol bronquial, con ramificaciones de diámetro decreciente (llamadas bronquios y bronquiolos) hasta llegar a unos pequeños sacos (alvéolos), situados en la zona más profunda de los pulmones, donde el oxígeno, proviniente del aire inhalado, se desplaza de los pulmones hasta el torrente sanguíneo, y el dióxido de carbono, un subproducto del metabolismo, se mueve de la sangre hacia los pulmones para ser expulsado a través de la respiración. La entrada de oxígeno y su transporte a todos los tejidos a través de la sangre son necesarios para el correcto funcionamiento de todas las células del organismo. A su vez, la eliminación del dióxido de carbono es fundamental para mantener el pH sanguíneo dentro de un rango adecuado, como parte del sistema que dispone el organismo para mantener el equilibrio ácido-base

Puesto que el aire que respiramos contiene muchos componentes presentes en el medio ambiente, como polvo, polen, bacterias, virus, humo del tabaco, y sustancias químicas volátiles, los pulmones disponen de un sistema de defensa contra todos estos invasores potencialmente tóxicos. El sistema de defensa pulmonar incluye las células inmunitarias y las secreciones mucosas, para bloquear y eliminar estos componentes no deseados de los pulmones. 

Siguiente
Este artículo fue modificado por última vez  23.02.2013