También conocido como: Espondilitis anquilopoyética, EA, espondiloartritis anquilopoyética o anquilosante, espondilitis reumática

¿En qué consiste?

La espondilitis anquilosante (EA) es una forma de artritis que afecta a la columna y constituye una condición crónica. Ocasiona una inflamación dolorosa de las articulaciones de la columna vertebral y de las que existen entre la parte inferior de la columna vertebral y la pelvis. En casos avanzados, las vértebras pueden fusionarse entre ellas, limitando todavía más el movimiento y forzando la posición encorvada de los afectados. A veces puede afectar a otras articulaciones u órganos.

Entre los primeros síntomas de la EA se incluyen dolor y rigidez en la parte inferior de la espalda y en caderas, que pueden haber empezado en las primeras fases de la edad adulta o incluso un poco antes. El dolor y la rigidez pueden fluctuar a lo largo del tiempo y extenderse a otras zonas del organismo. En un 40% de las personas con EA existe una afectación ocular conocida como uveítis; esto puede ocasionar dolor ocular, molestias e hipersensibilidad a la luz y visión borrosa. Otras complicaciones pueden ser disfunción cardíaca y enfermedad pulmonar.

Se cree que la EA es una enfermedad autoinmune. Un factor desencadenante como una infección puede provocar que el organismo reaccione de manera inadecuada, apareciendo inflamación. Con el tiempo, la inflamación de los ligamentos que recubren a los huesos llevan a la formación de hueso nuevo, y esto en las vértebras favorece su fusión (anquilosis). Como resultado se produce una falta de movilidad así como una rigidez de la caja torácica, que a su vez impide la expansión del tórax, disminuye la capacidad pulmonar y dificulta la respiración.

La espondilitis anquilopoyética es más frecuente en varones que en mujeres y suele diagnosticarse al final de la adolescencia o ya en la segunda o tercera década de la vida. Las personas con el gen HLA-B27 (que regula la producción del antígeno HLA-B27) presentan mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad. Sin embargo, el hecho de tener el gen no conduce obligatoriamente a una espondilitis anquilosante. Los investigadores siguen estudiando la posibilidad de que existan otros factores desencadenantes.

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Este artículo fue modificado por última vez  01.04.2015