¿En qué consiste?

En la sarcoidosis, las células inflamatorias producen unos nódulos conocidos como granulomas en múltiples órganos, aunque se afectan más frecuentemente pulmones, piel, ganglios linfáticos y ojos. Los granulomas modifican la estructura del tejido que los rodea y cuando existen en gran cantidad, ocasionan inflamación, lesión y propician el desarrollo de signos y síntomas en función del tejido u órgano afectado.

Se desconoce la causa de la sarcoidosis. Se piensa que la enfermedad se asocia a una predisposición genética y a una reacción del sistema inmunitario frente a un factor desencadenante ambiental, como por ejemplo virus, bacterias, alérgenos o sustancias químicas. A pesar de que la sarcoidosis puede afectar a cualquier persona, es más frecuente en adultos de entre 20 y 40 años de edad. La opinión de los expertos es que se dan más casos entre mujeres. En Europa, es más frecuente en el Norte.

La severidad de la sarcoidosis es variable. Puede tenerse la enfermedad sin saberlo ya que los casos leves no ocasionan ninguna sintomatología o muy escasa; además, los signos y síntomas pueden ser inespecíficos. La sarcoidosis puede manifestarse como una enfermedad aguda que se resuelve por sí sola en unos pocos años (remisión) y que puede recurrir o no. La sarcoidosis también puede ser una enfermedad crónica. Según el National Heart Lung and Blood Institute, más de la mitad de los afectados entra en remisión a los 3 años del diagnóstico, y cerca de dos terceras partes lo hará al cabo de unos 10 años.

La mayor parte de personas con sarcoidosis no experimenta consecuencias de la enfermedad a largo plazo. Sin embargo, en aproximadamente un tercio de los casos puede producirse lesión orgánica en un grado variable. A veces la sarcoidosis puede producir ceguera y puede incluso ser mortal, principalmente cuando existe afectación pulmonar o cardíaca.

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Este artículo fue modificado por última vez  22.05.2016