¿Por qué hacer el análisis?
Para evaluar si los hematíes, los leucocitos y las plaquetas son normales tanto en número como en su morfología. Para distinguir entre los distintos tipos de células de la seria blanca (leucocitos) y establecer su porcentaje relativo en sangre. Para diagnosticar toda una variedad de trastornos y enfermedades que repercuten sobre la producción, la función y la destrucción de las células sanguíneas. Para monitorizar la producción celular y el grado de madurez celular en enfermedades como la leucemia, y durante la quimioterapia y/o la radioterapia, y en la evaluación de variantes de la hemoglobina.
¿Cuándo hacer el análisis?
Cuando el hemograma es anómalo se realiza una extensión de sangre para determinar si existen células anómalas o inmaduras. Cuando el médico sospecha que alguna deficiencia, enfermedad o trastorno pueden estar afectando la producción de las células sanguíneas. También cuando se sigue un tratamiento que puede repercutir sobre la producción de las células sanguíneas.
¿Qué muestra se requiere?
La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa (también pinchando directamente el dedo, el lóbulo de la oreja o en niños, el talón).