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Riesgo cardíaco

¿En qué consiste una evaluación del riesgo cardíaco?
La evaluación incluye una serie de pruebas con capacidad de predecir si una persona puede presentar algún tipo de afectación coronaria. Estas pruebas se han orientado para poder clasificar el riesgo en leve, moderado o alto.

¿Qué tipo de pruebas se incluyen en el establecimiento del riesgo cardíaco?
Quizás los indicadores de riesgo cardiaco más importantes son los derivados de la propia historia del paciente. Entre los factores más relevantes se incluyen: edad, peso, tabaquismo, presión arterial, ejercicio físico, diabetes y factores hereditarios. El perfil lipídico consitituye la prueba de laboratorio más importante para establecer este riesgo.

Existen otras pruebas, invasivas y no invasivas, que pueden también utilizarse. Entre las pruebas no invasivas se incluyen el electrocardiograma (ECG), las pruebas de esfuerzo,  las pruebas con isótopos, la tomografía computorizada (TAC), la ecocardiografía y la resonancia magnética. Las pruebas invasivas incluyen angiografías/arteriografías y cateterizaciones cardiacas.  Si desea más información acceda a este enlace.

¿Cómo se utiliza el perfil lipídico?
El perfil lipídico mide el colesterol, los triglicéridos, el colesterol-HDL (o "bueno") y el colesterol-LDL (o "malo"). La principal manera en que se encuentra la grasa en el organismo es en forma de triglicéridos, siendo su función la de proporcionar energía a las células. A continuación se exponen los límites deseables de los distintos componentes incluidos en el perfil lipídico: 

   - Colesterol <200 mg/dL (5.18 mmol/L) 
   - Colesterol-HDL > 40 mg/dL (1.04 mmol/L) 
   - Colesterol-LDL <100 mg/dL* (2.59 mmol/L) 
   - Triglicéridos <150 mg/dL (1.70 mmol/L)

* idealmente; los niveles dependen del número y tipo de factores de riesgo del paciente y del motivo por el que se realiza el estudio.

Si varios o todos los resultados se apartan mucho de los límites anteriores, el riesgo de complicaciones cardiacas se incrementa significativamente. Ciertas medidas como la dieta, el ejercicio y/o medicación determinada pueden ser suficientes para disminuir los niveles y reducir así el riesgo. 

¿Qué otras pruebas pueden utilizarse para establecer el riesgo cardiaco?
Existen otras pruebas que también pueden solicitarse:

-PCR-ultrasensible: diversos estudios han demostrado que la medida de PCR con un procedimiento de elevada sensibilidad puede ayudar a identificar si existe riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV). Se trata de una prueba distinta a la prueba clásica que detecta niveles elevados de PCR en personas con procesos inflamatorios e infecciosos. Con el método ultrasensible se mide PCR a niveles que se corresponden con los que se observan en la población sana y permite observar si los niveles normales son más bien altos o más bien bajos. Se ha demostrado que los niveles que se sitúan en el límite superior de la normalidad predicen el riesgo de infarto de miocardio, de accidente vascular cerebral, de muerte súbita de causa cardíaca y de enfermedad arterial periférica, a pesar de que los niveles de lípidos sean aceptables. Diversos especialistas recomiendan la realización de esta prueba en personas con riesgo moderado de infarto de miocardio. Sin embargo, no existe un consenso definitivo acerca de su uso ni de la frecuencia con que debería solicitarse. 

-Lipoproteína A, Lp(a). Es una lipoproteína formada por una molécula de LDL con otra proteína (apolipoproteína (a)) unida a ella. La Lp(a) es similar a la molécula del colesterol LDL (C-LDL) aunque no responde a las estrategias terapéuticas habituales para hacer disminuir el C-LDL (dieta, ejercicio, o fármacos para disminuir los niveles de lípidos). Como los niveles de Lp(a) parecen estar determinados genéticamente y no se alteran fácilmente, la presencia de niveles elevados de Lp(a) puede utilizarse para identificar individuos que se beneficiarían de un tratamiento más agresivo de otros factores de riesgo.

¿Cómo se determina la necesidad de tratamiento?
El tratamiento se basa en distintos factores -incluyendo los resultados de las pruebas citadas anteriormente, el estilo de vida del paciente y los antecedentes personales y familiares. 

¿Hay algo más que debería saber?
El ejercicio físico y una dieta equilibrada y saludable ayudan a disminuir la presión arterial y los niveles de colesterol y triglicéridos. A veces, estos cambios en el estilo de vida no son suficientes para alcanzar unos niveles deseables. Existe un tipo de fármacos (estatinas) que ha demostrado ser eficaz para controlar las concentraciones de lípidos. Algunos tipos de hiperlipidemias son hereditarios y pueden ser difíciles de controlar únicamente con la dieta y el ejercicio. Este tipo de trastornos lipídicos suele requerir un tratamiento específico con fármacos que consigan disminuir el nivel de lípidos en la sangre. 

Preguntas frecuentes
1. ¿Puede haber personas con mayor riesgo de padecer un infarto de miocardio que otras?

Sí. El riesgo es mayor en personas con sobrepeso, fumadoras, hipertensas o diabéticas, con pruebas indicadoras del riesgo cardíaco alteradas y en aquéllas con historia familiar de enfermedad cardiaca. 

2. ¿Existen pruebas que se pueda realizar uno mismo en su casa para saber si se presenta riesgo de infarto de miocardio?
No. El diagnóstico se basa en los resultados de las pruebas mencionadas. La valoración global del riesgo supone una instrumentación especial y una correcta interpretación de los resultados por profesionales con experiencia. Sí que existen dispositivos que permiten medir el colesterol total.

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Este artículo fue modificado por última vez 10-06-2010