¿Qué es lo que se analiza?
El sistema del complemento es un conjunto de proteínas sanguíneas que actúan promoviendo las respuestas inflamatorias e inmunes. Su principal función es la de destruir sustancias extrañas como bacterias y virus. Los nueve componentes principales del sistema del complemento se conocen como C1 hasta C9, y su función está asistida y regulada por varios subcomponentes e inhibidores.
El sistema del complemento forma parte del sistema inmunitario innato del organismo. A diferencia del sistema inmune adquirido (que produce anticuerpos frente a sustancias específicas), el sistema inmune innato es inespecífico y tiene la capacidad de responder rápidamente a sustancias desconocidas para el organismo. Así, no requiere una exposición previa al microorganismo o sustancia y no guarda memoria de exposiciones previas. Como parte del sistema inmune innato, el sistema del complemento se ha desarrollado para reconocer complejos antígeno-anticuerpo (inmunocomplejos) así como también ciertas estructuras y polisacáridos (complejos de carbohidratos) que se encuentran en las membranas externas de los microorganismos y en otras células extrañas.
La activación del sistema del complemento se puede producir por distintas vías, conocidas como clásica y alternativa. No obstante, el producto final de estas vías es el mismo, la formación de un complejo de ataque a la membrana (MAC). La activación del complemento desencadena una serie de acciones:
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El MAC se une a la superficie del microorganismo o de la célula anómala que han sido identificados como extraños; causa una lesión (agujero) en la membrana, lo que provoca una lisis celular (ruptura celular con vertido del contenido al exterior de la célula, como si se reventara un globo).
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Aumento de la permeabilidad de los vasos sanguíneos, lo que permite a los glóbulos blancos (leucocitos) trasladarse desde el torrente sanguíneo a los tejidos.
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Atracción de los glóbulos blancos hacia el foco infeccioso.
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Estimulación de la fagocitosis (proceso por el cual los microorganismos son engullidos por macrófagos y neutrófilos, y son eliminados).
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Se produce también un aumento de la solubilidad de los inmunocomplejos y, de esta manera, se eliminan del suero.
Las proteínas del complemento promueven y regulan estas actividades. Las deficiencias heredadas o adquiridas u otras anomalías en uno o más componentes del complemento pueden afectar de manera adversa a la integridad de la funcionalidad del sistema inmune. También es posible que exista un déficit de complemento debido a una disminución de la producción o a un aumento del consumo de una o más proteínas del complemento.
Estas pruebas miden la cantidad o la función (actividad) de las proteínas del complemento en la sangre. Para conocer si el sistema inmune está funcionando correctamente, los componentes del complemento se pueden evaluar individualmente o conjuntamente. Las proteínas del sistema del complemento que más suelen determinarse son el C3 y el C4. La actividad total del complemento (CH50 o CH100) puede medirse cuando existe una sospecha de déficit que no puede determinarse mediante el C3 y el C4. CH50 mide la función completa de la vía clásica del complemento, C1-C9. Si esta determinación está alterada, se pueden determinar cada una de las nueve proteínas del complemento implicadas en esta vía para determinar si existen déficits hereditarios o adquiridos.
¿Cómo se obtiene la muestra para el análisis?
Extracción de la muestra por punción de una vena del antebrazo.
Nota: En el apartado, El laboratorio por dentro, encontrará información sobre la recogida y procesamiento de las muestras de sangre y los cultivos de esputo.