Proteína C y Proteína S

También conocido como: Proteína C actividad, proteína S actividad
Nombre sistemático: Proteína C funcional o antigénica, proteína S funcional o antigénica (libre o total)
Pruebas relacionadas: Anticoagulante lúpico, Antitrombina, Mutación del Factor V Leiden, Homocisteína

¿Qué es lo que se analiza?
La proteína C y la proteína S son proteínas sanguíneas que contribuyen a formar el coágulo de sangre. Para evaluar estas proteínas se realizan dos pruebas diferentes, que están indicadas cuando se forman coágulos en exceso (estados de hipercoagulabilidad sanguínea). Las pruebas miden la cantidad de cada una de estas proteínas, evaluando además si funcionan correctamente.

Normalmente, cuando se produce una lesión en la pared de un vaso sanguíneo o en un tejido del organismo, se pone en marcha un proceso conocido como hemostasia con la finalidad de formar un tapón en el sitio de la lesión para detener el sangrado. Durante este proceso, unos pequeños fragmentos celulares conocidos como plaquetas se adhieren en el foco de la lesión, a la vez que se inicia la cascada de la coagulación, proceso por pasos sucesivos que implica la activación de diversas proteínas conocidas como factores de la coagulación. Finalmente se forma un  coágulo estable que impide el sangrado y que permanece en el lugar de la lesión hasta que se produce la cicatrización de la herida. Cuando el coágulo ya no es necesario, se ponen en marcha unos mecanismos para destruirlo. Para que este proceso funcione adecuadamente es necesario que exista una cantidad suficiente de plaquetas y de factores de la coagulación, que por otra parte deben funcionar normalmente.

Las proteínas C y S trabajan de manera conjunta y contribuyen a regular el proceso de la formación del coágulo. Inactivan unos factores de la coagulación específicos (el V y el VIII) que son  imprescindibles para que la sangre pueda coagular. Esto tiene por efecto enlentecer la formación de nuevos coágulos. Si no existe suficiente proteína C o proteína S, o si una de ambas no funciona correctamente, entonces la formación de coágulos continúa de manera incontrolada. Esto puede conducir a una coagulación excesiva o inadecuada. Los trastornos derivados de esta alteración pueden ser leves o graves.

Los problemas relacionados con la proteína C o la proteína S pueden ser adquiridos y secundarios a otra causa, como enfermedad hepática, enfermedad renal, infecciones graves o cáncer. También pueden ser hereditarios y transmitirse de padres a hijos. Una de cada 300 personas es heterocigota, es decir tiene un gen normal y un gen anómalo, y presenta por ello una deficiencia de proteína C. Sin embargo, solo una de cada 20000 personas presenta deficiencias de proteína C o de proteína S que ocasionen síntomas.

Existen dos tipos de deficiencias hereditarias de proteína C:

  • Tipo 1 - está en relación con la cantidad
  • Tipo 2 - está en relación con una función anormal, y es menos frecuente que el tipo 1

La proteína S existe en dos formas, libre y unida a otra proteína, pero sólo la forma libre es la disponible para combinarse con la proteína C. Existen 3 tipos de deficiencias hereditarias de proteína S:

  • Tipo 1 - debida a una cantidad insuficiente
  • Tipo 2 - debida a una función anómala
  • Tipo 3 - debida a una disminución de proteína S libre, pero la proteína S total es normal

Se dispone de dos tipos de pruebas para evaluar las proteínas C y S:

  • Las pruebas funcionales miden su actividad y evalúan su capacidad para regular y enlentecer la formación del coágulo sanguíneo. Una disminución de la actividad puede obedecer a una disminución de la concentración de proteína C o S o, más raramente, a la presencia de una proteína C o S disfuncional
  • Las pruebas antigénicas para las proteínas C y S miden la cantidad de proteína presente. Las pruebas antigénicas para la proteína S miden tanto la forma libre como la unida.

¿Cómo se obtiene la muestra para el análisis?
Extracción de la muestra por punción de una vena del antebrazo.

¿Se requiere alguna preparación previa para asegurar la calidad de la muestra?
Es necesario que transcurran 10 días después del episodio trombótico y haber dejado el tratamiento anticoagulante 2 semanas antes de la realización de las pruebas.

NOTA: En el apartado, El laboratorio por dentro, encontrará información sobre la recogida y procesamiento de las muestras de sangre y los cultivos de esputo.


Este artículo fue modificado por última vez 05.09.2015