¿Por qué hacer el análisis?
Para monitorizar el estado de la infección por VIH, conjuntamente con otras pruebas de laboratorio y con la evolución clínica de la enfermedad, y para guiar el tratamiento.
¿Cuándo hacer el análisis?
Cuando se diagnostica el VIH por primera vez; cada 2-8 semanas al inicio del tratamiento o cuando se cambia el mismo; y cada 3-4 meses en los tratamientos de larga duración, o siempre que el médico lo considere oportuno.
¿Qué muestra se requiere?
La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa.








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