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Las pruebas de cribado constituyen herramientas a menudo empleadas por los profesionales sanitarios para detectar precozmente enfermedades comunes y potencialmente mortales, tales como el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Estas pruebas, realizadas en el contexto de una visita médica rutinaria pueden ayudar a detectar ciertas enfermedades en sus fases más tempranas y todavía curables, incluso antes de que se presenten síntomas.

Su médico estudiará los factores de riesgo que usted pueda presentar para distintas enfermedades y así recomendarle unos hábitos de vida saludables para evitar la aparición de trastornos de salud; además, monitorizará su presión arterial, los niveles de colesterol y de glucosa sanguíneos, así como su peso y su talla. Las pruebas que solicite dependerán de sus factores de riesgo. Es recomendable revisar periódicamente la medicación que se está tomando y conocer si se necesita recibir alguna vacuna; finalmente, el médico también debe realizar un examen del oído y de la vista. Si usted se somete a este tipo de revisiones cada par de años, estará cuidando su organismo y seguramente gozará de mejor salud cuando sea anciano.

Recomendaciones
  • Cáncer de mama

    El cáncer de mama es la segunda causa de muerte por cáncer entre las mujeres americanas. Dos de cada tres cáncer de mama se diagnostican en mujeres mayores de 54 años. Un cribado regular ayuda a detectar tumores en etapas tempranas, cuando responden mejor al tratamiento. Para el cribado existen varios métodos, incluyendo la mamografía, prueba de imagen especialmente sensible para la detección de cáncer de mama varios años antes de que dé sintomatología.

    La comunidad médica reconoce la importancia del cribado de cáncer de mama y de la mamografía, pero no hay un consenso universal sobre la periodicidad y a qué edad empezarlo. Se deben considerar los beneficios que aporta el cribado así como los posibles perjuicios. Del mismo modo que el cribado puede detectar el cáncer tempranamente, cuando es más tratable, también es cierto que da falsos positivos que dan lugar a posteriores estudios innecesarios (biopsias).

    Recomendaciones para mujeres entre 54 y 74 años sin factores de riesgo conocidos:

    • La American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) recomienda un examen médico de las mamas anualmente a partir de los 40 años.
    • Según la ACOG, el autoexámen puede ser una opción, así las mujeres pueden informar a su médico de cualquier cambio que noten en sus mamas.
    • La ACOG y la American Medical Association (AMA) recomiendan una mamografía anual.
    • La American Cancer Society (ACS) recomienda una mamografía anual a las mujeres entre 45 y 54 años, a partir de los 55 años pueden elegir entre seguir con una mamografía anual o realizarla cada dos años.
    • La U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF) y la American College of Physicians (ACP) recomiendan una mamografía bianual a las mujeres entre 50 y 74 años.

    Recomendaciones para mujeres mayores de 74 años y sin factores de riesgo conocidos.

    • Según la ACOG a partir de los 74 años las mujeres pueden elegir entre el autoexamen de las mamas, el examen por un médico, y/o la mamografía anual.
    • Según la ACS la mamografía debe continuarse mientras la mujer tenga buena salud y una esperanza de vida superior o igual a los 10 años.
    • La USPSTF dice que no existe suficiente evidencia sobre los beneficios o perjuicios de la mamografía en mujeres mayores de 75 años y no hace ninguna recomendación para este grupo de edad.
    • La ACP no recomienda cribado para mujeres mayores de 75 años.

     

    Riesgo

    La historia familiar y la genética pueden contribuir a un elevado riesgo de cáncer de mama a lo largo de la vida. Otros factores de riesgo de cáncer de mama incluyen la historia personal de cáncer de mama, la obesidad, el inicio temprano de la menstruación, el haber tenido el primer hijo después de los 35 años, no haber sido madre, la terapia hormonal postmenopaúsica, el inicio de la menopausia en edad tardía y el consumo de alcohol.

    Algunos de los importante factores que contribuyen a un elevado riesgo en el curso de la vida son :

    • Tener una mutación en el gen BRCA1 o BRCA2 o un familiar próximo con la mutación.
    • Haber recibido radiación en el pecho durante la juventud (entre 10 y 30 años de edad)
    • Historias familiares de varios parientes próximos con cáncer de mama o de ovario.     

    La American Cancer Society recomienda que las mujeres con elevado riesgo deben someterse a cribado mediante resonancia magnetica (RM) anual además de la mamografía, empezando a los 30 años y continuando mientras goce de buena salud.

    Bibliografía:

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  • Cáncer cervical

     

    La mayoría de muertes por cáncer cervical (parte inferior del útero o matriz) podrían evitarse si las mujeres se sometieran regularmente a controles citológicos (Prueba de Papanicolau) regulares. Este tipo de cáncer puede tardar muchos años en desarrollarse y suele darse en mujeres de 40 años o mayores. El hecho de someterse a cribados de manera regular contribuye a detectar el cáncer cervical en sus primeros estadios, cuando todavía es tratable y curable. El cribado permite incluso detectar lesiones precancerosas que pueden por lo tanto tratarse ( y eliminarse) antes de que el cáncer llegue a desarrollarse.

    Las recomendaciones más recientes respecto al cribado del cáncer cervical alargan el intervalo entre controles, aunque sólo en mujeres con resultados normales en 2 ó 3 citologías (Papanicolau) consecutivas. Las mujeres más jóvenes son sometidas a controles más estrictos en los que se investiga la existencia de enfermedades que conducen a mayor riesgo; en mujeres mayores, contrariamente, puede darse el caso de obviarse la prueba de Papanicolau; al resto de mujeres (edad media) suele recomendárseles que se sometan a controles cada 3 años, en lugar de anualmente. Sin embargo, aunque la paciente no necesite someterse a una citología cada año, sí que sigue recomendándose, en la mayor parte de paciente, exámenes pélvicos anuales. 

    Es especialmente importante que aquellas mujeres que no se hayan realizado una prueba de Papanicolau en los últimos 3 años o todavía no se hayan realizada nunca dicha prueba, acudan a realizársela sin demora.  En general, para mujeres mayores de 30 años de edad, las recomendaciones son las siguientes:

    • Mujeres de 30 años o mayores (pero menores de 65 años): mientras no se presenten nuevos factores de riesgo y se haya obtenido un resultado normal en las últimas 3 pruebas de Papanicolau, se puede realizar el siguiente control a los 2 ó 3 años. A esta edad se le puede ofrecer, simultáneamente a la prueba de Papanicolau, la prueba para el virus del papiloma humano (VPH). Si se tiene factores de riesgo (exposición a DES en el útero, diagnóstsico previo de cáncer cervical, infección por el virus de la inmunodeficiencia humana -VIH-, o trastornos del sistema inmunitario), la prueba debe realizarse más frecuentemente (no esperar 3 años). Su médico le informará con que frecuencia debería realizarse la prueba.
    • Mujeres mayores de 65 años: deben realizarse la prueba de Papanicolau si han transcurrido muchos años desde la última. Además, si se tiene factores de riesgo (infección por el VIH, trastornos del sistema inmune o antecedentes de lesiones de alto grado de malignidad o de cáncer cervical) debe continuarse con los cribados periódicos. Puede pedir consejo a su médico sobre la conveniencia de suprimir los controles si las últimas 3 citologías han resultado normales o si se le ha realizado una histerectomía total (incluye extirpación del cuello uterino o cérvix) debido a un cáncer.

    En caso de haber sufrido una histerectomía, consulte su caso concreto con un especialista. A veces, sigue estando recomendado someterse a los controles regularmente.

    Bibliografía

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  • Cáncer colorectal

    Un porcentaje muy elevado de cánceres colorrectales podría prevenirse con estilos de vida saludables y con cribados regulares. Sin embargo, debido a que mucha gente no se somete a revisiones periódicas, esta enfermedad sigue constituyendo una importante causa de muerte por cáncer. En España se estima que el número de casos nuevos por año asciende a 21000 en ambos sexos, y que las muertes anuales por este tipo de cáncer (colorrectal) son de aproximadamente 12000. El cáncer de colon y recto (colorrectal) es un tipo de cáncer prevenible y tratable si se detecta precozmente.

    El cáncer colorectal puede prevenirse si se consigue detectar de pólipos de colon, y posteriormente eliminarlos. Como es más frecuente que estos pólipos se presenten en personas mayores de 50 años, los expertos están de acuerdo en realizar cribados rutinarios a esta población. Sin embargo, la mitad de adultos por encima de los 50 años de edad no se ha realizado ningún control jamás. Si cada adulto mayor de 50 años se sometiera a cribados regulares, se evitaría al menos un tercio de las muertes debidas a este tipo de cáncer. 

    En población sana se suele recomendar lo siguiente:

    • Adultos mayores de 50 años deberían someterse rutinariamente a controles.
    • Aquellas personas con factores de riesgo deberían empezar a controlarse previamente (a los 40 años) y de manera más frecuente.

    Se puede consultar una serie de recomendaciones útiles en los siguientes enlaces: http://www.cancer.org/http://www.gastro.org/http://www.medicare.gov/health/awareness.asp.

    No existe una edad a partir de la cual ya no sea recomendable realizarse controles.

    No existe una única prueba válida para todos los individuos. Cualquiera de las cuatro pruebas que se citan a continuación puede resultar apropiada en función de las circunstancias de cada persona. El médico es quien mejor informará acerca de la prueba que más conviene a cada paciente y de la frecuencia con que debe realizársela.

    • Una prueba de sangre oculta en heces (anual)examina la presencia de sangre en una muestra de heces.
    • Una sigmoidoscopia flexible (cada 5 años) examina la parte final del colon y el recto.
    • Una colonoscopia (cada 10 años) examina el recto y la totalidad del colon.
    • Una radiografía de colon y recto, después de un enema de bario (cada 5 - 10 años), detecta tumoraciones, pólipos u otras anomalías en la silueta del colon.
    • La combinación de una prueba de sangre oculta anual y de una sigmoidoscopia cada 5 años constituye también una opción.
    • La colonoscopia es la prueba más exacta y exhaustiva, pero también la más costosa e invasiva, estando especialmente indicada en personas con factores de riesgo. En algunas circunstancias puede ser preferible el estudio radiológico. La sigmoidoscopia y la prueba de sangre en heces son más cómodos para el paciente pero menos exactos, por lo que se suelen utilizar conjuntamente, constituyendo la mejor opción en determinadas situaciones. En cualquier caso debe tenerse presente que cualquiera de las cuatro pruebas comentadas siempre será mejor que no realizarse ninguna de ellas.

      Bibliografía

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  • Hipercolesterolemia (colesterol elevado)
    El colesterol y otras sustancias grasas conocidas como lípidos empiezan ya a depositarse en las paredes arteriales desde la infancia; esto conduce a un endurecimiento progresivo de la pared de la arteria, que acaba con la formación de una placa que crea una estrechez vascular, dificultando el paso de la sangre. En adultos, la placa crece conduciendo a problemas circulatorios que además de afectar a las arterias del corazón, tiene consecuencias sobre las del resto del organismo (problema conocido como arteriosclerosis). En países desarrollados, la enfermedad cardiovascular constituye una de las primeras causas de muerte en adultos, presentando una asociación con los niveles de colesterol sanguíneo.

    Debido a que la enfermedad cardiovascular constituye un problema de salud de primer orden, puede comprenderse que los profesionales sanitarios se esfuercen en intentar evitar sus consecuencias (infarto de miocardio, accidente vascular cerebral, muerte a edad temprana, etc.), solicitando una determinación de los niveles de colesterol. La población (cualquiera que sea su edad) debe concienciarse de la importancia de disminuir la concentración de colesterol. Los expertos incluso animan a disminuir el colesterol durante la infancia y la adolescencia como estrategia para prevenir la enfermedad cardiovascular en la edad adulta.

    Distintos organismos expertos en el tema nacionales e internacionales han elaborado las siguientes recomendaciones:

    • Cualquier adulto mayor de 20 años debería realizarse un estudio lipídico completo en ayunas cada 5 años. Si los niveles de lípidos son bajos o repetidamente normales, puede espaciarse el tiempo entre los controles. Si los niveles se acercan a los patológicos, se recomienda someterse a controles más a menudo.
    • A partir de los 65 años los niveles de lípidos en sangre no tienen tendencia a aumentar. Sin embargo, si nunca se ha realizado ningún tipo de estudio lípídico, es recomendable someterse a las pruebas comentadas anteriormente. Nota: el hecho de presentar tan sólo dos factores de riesgo sitúa al individuo en una categoría que se beneficiaría de un control más riguroso.

    En caso de acudir al análisis en ayunas (no haber comido durante las 9 - 12 horas previas), la prueba aporta información sobre: 1) colesterol total, 2) colesterol-LDL (debería de ser bajo), 3) colesterol-HDL (debería de ser alto, ya que juega un papel protector frente a la enfermedad cardiovascular), y 4) triglicéridos (otro tipo de sustancia lipídica de la sangre). Este análisis en ayunas constituye la prueba de primera línea para investigar el estado de su metabolismo lipídico.

    En caso de realizarse el análisis sin estar en ayunas, la información que se obtiene hace referencia a dos pruebas de gran utilidad: colesterol total y colesterol HDL. Si alguna de estas dos pruebas está alterada, se recomienda realizarse el estudio completo en ayunas. Los varones mayores de 35 años y las mujeres mayores de 45 años deberían rutinariamente someterse a cribados para detectar la existencia de trastornos del metabolismo lipídico.

    Los problemas relacionados con el corazón y la pared de las arterias suelen acontecer en varones a partir de los 45 años y en mujeres a partir de los 55 años de edad. Se acepta que es más probable que la mujeres de edad avanzada mueran por problemas cardiovasculares que por cánceres; es más difícil que una mujer pueda superar un infarto de miocardio que un varón.

    También se es más vulnerable a padecer trastornos cardiovasculares si se presenta factores de riesgo asociados (fumar, presión arterial alta (140/90 o superior), diabetes, obesidad/sobrepeso, historia familiar de enfermedad cardiaca, niveles bajos del colesterol HDL o "bueno" (inferior a 40 mg/dL), o niveles elevados de colesterol total y de colesterol LDL. 

    Cabe tener en cuenta un último detalle: con tan sólo presentar dos de los factores de riesgo anteriormente mencionados, ya se está incluido en una categoría que se beneficia de una monitorización minuciosa. En caso de pertenecer a alguna de las categorías de riesgo, se disminuye el riesgo de presentar un infarto de miocardio si se consigue mantener los niveles de colesterol-LDL (con medicación si es el caso) por debajo de 100 mg/dL.

    Enlaces
    Calculator: A calculator to determine your heart attack risk is available at http://www.healthcalculators.org/calculators/heart_disease_risk.aspfrom the University of Maryland Medical System

    Cholesterol: Excellent basic information is available from the National Heart, Lung, and Blood Institute at http://www.nhlbi.nih.gov/health/dci/Diseases/Hbc/HBC_WhatIs.html

    Women: Excellent information on how heart disease affects women is available from the American Academy of Family Physicians at http://www.familydoctor.org/x5022.xml

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  • Obesidad
    En la población adulta española (25-60 años) la prevalencia de obesidad es del 14.5%, mientras que el sobrepeso asciende al 38.5%. En America, estos porcentajes son del 30% y del 60%, respectivamente. 

    Los profesionales sanitarios suelen controlar el peso de manera rutinaria a todos los pacientes, dado que el sobrepeso se asocia a problemas de salud importantes como la diabetes, enfermedad cardiovascular, cáncer y artrosis, por citar algunos. Es habitual que con la edad el individuo vaya ganando peso, y por ello el sobrepeso se observa más frecuentemente en adultos en la edad media de la vida o personas ya mayores. Sin embargo, el problema reviste especial importancia en la infancia. En España se estima que en población con edades comprendidas entre los 2 y 24 años, el porcentaje de obesos asciende al 14% y el de sobrepeso a 12%.

    La medida del Índice de Masa Corporal contribuye a identificar si una persona presenta un mayor riesgo de padecer determinados problemas de salud. Suele recomendarse las siguientes pautas:

    • Los adultos deberían conocer su índice de masa corporal y controlarlo regularmente.
    • Independientemente del índice de masa corporal o sencillamente del peso, todos los adultos deberían recibir consejo acerca de los hábitos dietéticos y de vida más saludables.

    Puede obtenerse una fórmula sencilla para calcular el índice de masa corporal en el siguiente enlace http://www.nhlbisupport.com/bmi.

    Bibliografía

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  • Osteoporosis
    La osteoporosis (o disminución de la masa ósea) afecta aproximadamente a un 50% de la población mayor de 50 años. La disminución de la masa ósea predispone al individuo a padecer fracturas óseas; en ancianos, una fractura de cadera puede suponer una merma importante de su calidad de vida e incluso comprometer la vida del individuo.

    Los expertos están de acuerdo en que las mujeres mayores se benefician claramente de un programa de cribado para la osteoporosis. A pesar de que los esfuerzos para su prevención deberían iniciarse en la adolescencia, es después de la menopausia cuando las mujeres más les interesa saber si sus huesos son frágiles y pueden ser especialmente susceptibles a fracturas. Si se detecta  osteoporosis, ésta puede tratarse y consiguientemente, disminuir el riesgo asociado de fracturas.

    En general existe consenso:

    • A partir de los 65 años, debería medirse la masa ósea a todas las mujeres. Actualmente, sólo un 12 por ciento de las mujeres mayores de 65 años se han realizado una densitometría (medida de la densidad mineral del hueso).
    • También se benefician de un cribado las mujeres jóvenes ya menopáusicas (normalmente, se entra en la menopausia alrededor de los 45 - 55 años de edad).

    Cabe destacar que el riesgo es mayor si se es una persona de complexión delgada, frágil, inactiva, si se ha padecido alguna fractura previa no causada por un traumatismo importante o se tiene antecedentes familiares de fracturas vertebrales o de cadera. Las medidas preventivas y protectoras frente a osteoporosis y fracturas óseas son: ejercicio moderado, ingestión de calcio adecuada, no fumar y limitar el consumo de alcohol.

    Bibliografía

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  • Cáncer de piel
    El cáncer de piel constituye uno de los cánceres más frecuentes en nuestro entorno. Las personas mayores no son las únicas que deben tomar medidas de precaución por el hecho de llevar ya años sometidas a la exposición solar. El tipo de cáncer de piel más agresivo -melanoma- empieza a constituir un problema serio al inicio de la etapa adulta en población Caucasiana. Si bien el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer existe en cualquier persona, la población con piel menos morena, y que se expone al sol sin medidas de protección, es especialmente vulnerable.

    En general, en personas mayores de 40 años de edad, se recomienda lo siguiente:

    • Examinarse mensualmente la piel
    • En las revisiones médicas anuales, realizar una inspección del estado y aspecto de la piel.

    La prevención del cáncer cutáneo empieza por una buena prevención desde la infancia. Los cánceres de tipo no-melanoma (los más frecuentes) suelen estar causados por tomar el sol sin protección solar durante la infancia y la adolescencia. La forma más mortal de cáncer de piel, el melanoma, suele acontecer en personas que han presentado quemaduras solares profundas y severas, particularmente durante la infancia y la adolescencia. Incluso el desarrollo de una o dos ampollas por quemaduras solares en la infancia y la adolescencia aumentan el riesgo de presentar este tipo de cáncer posteriormente.

    Su médico le aconsejará sobre el riesgo que usted padece de acuerdo a su tipo de piel, y de las medidas de prevención que debe aplicar.

    Enlaces
    Si desea obtener más información, acceda a los siguientes enlaces: http://www.cancernet.nci.nih.gov/ http://www.skincancer.org/

    Bibliografía

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    Texas Children's Hospital. Overexposure to sun now can have harmful consequences. 2004 Jun 7.

  • Disfunción tiroidea
    La enfermedad tiroidea es más frecuente que la diabetes o la enfermedad cardiaca. Un problema de esta glándula productora de hormonas puede tener consecuencias sobre cualquier sistema del organismo, situando al individuo con un mayor riesgo de padecer trastornos cardiacos, osteoporosis y otras enfermedades. A pesar de no conocerlo, muchas personas tienen glándulas tiroideas hipofuncionantes (hipoactivas) o hiperfuncionantes (hiperactivas); esto es debido a que los síntomas pueden ser inespecíficos (por ejemplo, fatiga, fluctuaciones del estado de ánimo, variaciones del peso, depresión, sequedad de piel, etc.).

    El hipotiroidismo es más frecuente en mujeres que en varones y suele ponerse de manifiesto durante el embarazo y a partir de la edad media o en personas mayores.

    Las opiniones respecto a quien se beneficiaría de un cribado tiroideo y a partir de que edad son diversas.  

    Normalmente, como la población de más edad es la que resulta más frecuentemente afectada, se recomienda un cribado de disfunción tiroidea a mujeres y varones mayores de 60 años de edad.

    En mujeres, sin embargo, debido a que son más susceptibles que los varones, también puede recomendarse realizar el cribado a partir de los 50 años.

    La American Thyroid Association (ATA) y la American Association of Clinical Endocrinologists recomiendan el cribado a partir de los 35 años (indistintamente del sexo) y repetirlo cada 5 años.

    Si usted presenta síntomas o factores de riesgo, independientemente de su edad y sexo, es conveniente que se someta a un cribado. En el siguiente enlace podrá consultar los síntomas y los factores de riesgo:  http://www.aace.com/newsroom/press/2004/index.php?

    Bibliografía

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  • Infección por Clamidia
    La infección por Clamidia es una de las causas principales de enfermedades de transmisión sexual, entre las infecciones de causa bacteriana, aunque la mayoría de los infectados no presente síntomas. Debido a su lenta progresión, esta infección puede causar en la mujer infertilidad y otros trastornos. Un varón infectado transmite la enfermedad a su pareja, pudiendo darse incluso una reinfección de la pareja si el varón no ha completado el tratamiento adecuadamente. Es recomendable discutir con el médico los posibles factores de riesgo para conocer si es conveniente realizarse el cribado. La población con mayor riesgo de contraer la infección la constituye la población joven y sexualmente activa.

    Se suele recomendar lo siguiente:

    • Consultar con el médico para conocer los factores de riesgo personales.
    • Realizarse una prueba para detectar infección por clamidia una vez al año, si se presenta algún factor de riesgo.
    • Todas las mujeres sexualmente activas deberían realizarse un cribado de la infección.
    • Si se está embarazada, y especialmente si se es menor de 25 años, o si se presenta ya una infección del cuello o cérvix uterino, es necesario realizarse una prueba para detectar una posible infección por clamidia.

    Entre los factores de riesgo se incluye: 

    • Ser sexualmente activo y menor de 25 años, 
    • Ser de procedencia Afro-Americana y sexualmente activo,
    • Tener una nueva pareja varón,
    • Haber tenido dos o más parejas durante el último año, 
    • No usar métodos contraceptivos de barrera de manera consistente, o
    • Haber padecido ya alguna enfermedad de transmisión sexual.

    Si desea más información acerca de su riesgo y de las medidas de protección adecuadas, consulte el siguiente enlace: http://www.ashastd.org/stdfaqs/chlamydia.html.

    Bibliografía

    Berg AO, for the United States Preventive Services Task Force. Screening for chlamydial infection: recommendations and rationale. Am J Prev Med. 2001 Apr 20;20(3 Suppl):90-94. Available on the Internet from the National Guideline Clearinghouse at http://www.guidelines.gov/. Accessed July 19, 2004.

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  • Diabetes tipo 2
    La diabetes tipo 2 constituye un problema sanitario de primer orden. El sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo o inactividad física son factores de riesgo asociados a su desarrollo.

    No existe un consenso acerca de quien debería someterse a un cribado de la diabetes. Realizar programas de cribado indiscriminadamente a toda la población resultaría costosísimo. Sin embargo, el médico que le visita habitualmente es quien mejor sabe cuando el cribado puede resultar beneficioso. La medida de glucosa en sangre permite saber si una persona puede estar afectada de una diabetes.

    Actualmente, muchas de las recomendaciones apuntan hacia un cribado selectivo y no universal de la diabetes.

    Cualquier persona mayor de 45 años debería considerar la posibilidad de realizarse un estudio para saber si es diabética.

    Si se es mayor de 45 años y se tiene sobrepeso, es altamente recomendable realizarse un estudio.

    También es deseable realizarse el estudio si se es menor de 45 años, pero se tiene sobrepeso y algún factor de riesgo*.

    Las recomendaciones de la American Diabetes Association indican la periodicidad con la que debe repetirse el estudio:

    • Adultos mayores de 45 años: cada 3 años, particularmente aquéllos con índice de masa corporal superior a 25 kg/m2.
    • Adultos con sobrepeso: empezar antes de los 45 años y, en caso de presentar factores de riesgo*, repetirse el estudio antes de que transcurran 3 años desde el anterior.

    *Obesidad, hipertensión, niveles altos de colesterol, sedentarismo (inactividad) e historia familiar de diabetes son algunos de los factores que contribuyen a aumentar el riesgo.

    Además, también se recomienda lo siguiente: 

    • Adultos con hipertensión (presión arterial elevada) o hiperlipidemia (triglicéridos y/o colesterol elevados) deberían someterse al cribado para la detección de la diabetes de tipo 2.

    Si desea más información acerca de los factores de riesgo personales consulte el siguiente enlace: http://www.diabetes.niddk.nih.gov/.

    Para calcular su índice de masa corporal puede acceder a http://www.nhlbisupport.com/bmi.

    Bibliografía

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  • Cáncer de próstata
    El cáncer de próstata es el segundo tipo de cáncer más frecuente en hombres y la segunda causa de muerte debida a cáncer en hombres (después del cáncer de pulmón). Se calcula que aproximadamente un 20 por ciento de los varones desarrollarán un cáncer de próstata a lo largo de su vida. La mayoría de los casos se diagnostican en pacientes mayores de 65 años. Aunque algunos de estos cánceres son rápidamente progresivos y mortales, la mayoría presenta un curso más lento, no siendo tan severos. Si el cáncer de próstata se detecta en sus fases iniciales, puede ser debidamente tratado y curado.

    Los organismos expertos en el tema son cautos acerca de recomendar un cribado de este cáncer a toda la población. Existe disparidad de opiniones sobre si el tratamiento puede resultar más perjudicial que el cáncer en sí (aproximadamente, un 25 por ciento es de crecimiento lento y no causa problema alguno), o si la tecnología actual permite o no diferenciar entre un cáncer de crecimiento lento de otro más agresivo; tampoco se puede garantizar al tratar a un individuo si le va a afectar su calidad de vida (la impotencia e incontinencia son efectos colaterales indeseables del tratamiento) o si va a tener consecuencias sobre su esperanza de vida. Además, las pruebas presentan limitaciones (por ejemplo, no detectan por igual todos los tipos de cáncer y aproximadamente un tercio de los resultados positivos no se corresponde con la presencia de un cáncer). Por todo lo anteriormente expuesto, debe existir una evidencia científica sólida que justifique un cribado masivo a la población.

    A pesar de todo ello, es cierto que la detección precoz del cáncer de próstata salva vidas. Desde la introducción en el año 1990 de la prueba del antígeno prostático específico (PSA) en sangre, se ha conseguido detectar cánceres de próstata antes de que se diseminen a otros órganos y sean más difíciles de curar.

    Tampoco se conoce con certeza la edad a partir de la cual debería realizarse el cribado de este cáncer. Si se presenta factores de riesgo, es recomendable realizarlo a partir de los 40 años de edad. En general, las recomendaciones siguen las siguientes pautas:

    • Empezar a realizarse la prueba a partir de los 45 años (hay quien dice a partir de los 40).
    • Si se tiene antecedentes familiares de cáncer de próstata, y además a edad temprana, empezar a partir de los 40 años de edad.

    Se espera que los estudios e investigaciones actualmente en desarrollo permitirán extraer conclusiones más homogéneas en un período de 5 a 10 años.

    Se considera importante proporcionar información referente al tema a todos los varones, en la edad media de la vida. Así, se recomienda:

    • Varones mayores de 50 años de edad, con una expectativa de vida superior a 10 años, independientemente de si tienen factores de riesgo asociados, deberían ser informados acerca de las ventajas e inconvenientes de realizarse la prueba y de los riesgos que puede comportar el tratamiento de un cáncer de próstata.

    La American Urological Association recomienda una primera exploración consistente en un examen (tacto) rectal seguida de la prueba del PSA. A pesar de que realizarse estas pruebas a partir de los 50 años es una buena opción, es sin embargo importante individualizar cada caso.

    La American Cancer Society y otros organismos recomiendan ofrecer la posibilidad de realizarse ambas pruebas a varones mayores y con carácter anual:

    • Varones mayores de 50 años y con una esperanza de vida superior a 10 años deberían realizarse una prueba de PSA y un tacto rectal.

    Existen discrepancias acerca de la periodicidad con la que deben repetirse los estudios, aunque en general se recomienda cada año o cada dos años. Por lo que hace referencia a la edad a partir de la cual uno ya no debe preocuparse de estas pruebas, la mayoría de expertos son de la opinión de que una prueba de PSA aporta pocos beneficios a varones mayores de 75 años de edad.  

    Si desea más información acerca del cáncer de próstata, su diagnóstico y su tratamiento puede consultar los siguientes enlaces: http://www.nccn.org/patients/patient_gls.asp., http://www.cdc.gov/cancer/prostate/publications/decisionguide/

    Su médico le informará sobre las ventajas e inconvenientes de realizarse un cribado teniendo en cuenta su edad, esperanza de vida, historia familiar, raza y resultados obtenidos previamente.

    Bibliografía

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  • Tuberculosis
    Los movimientos migratorios, la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y la resistencia que el germen causante de la tuberculosis ha desarrollado frente a algunos fármacos utilizados para su tratamiento han contribuido al aumento de casos de tuberculosis a nivel mundial, especialmente a partir de la década de los noventa.

    Las recomendaciones actuales apuntan hacia un cribado dirigido a los distintos grupos de riesgo, que debería ser coordinado por distintos organismos sanitarios.

    Una persona afectada de una tuberculosis (TBC) no tiene porque presentar síntomas. Normalmente, se habrá inhalado los gérmenes a partir de otra persona infectada, que al estornudar o toser libera hacia el aire gérmenes tuberculosos. La prueba de la tuberculina puede demostrar si una persona ha estado en contacto o no con el bacilo tuberculoso.

    A pesar de que los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) no recomiendan el cribado en población de bajo riesgo, sí que se recomienda someter a cribado de la tuberculosis a estudiantes y trabajadores del sector sanitario.

    Los profesionales sanitarios y personas que corran el riesgo de exposición al bacilo tuberculoso deberían realizarse la prueba de la tuberculina periódicamente.

    Personas que hayan mantenido contacto con pacientes afectos de tuberculosis o con sospecha de padecerla y personas con riesgo de contraer la infección por el VIH constituyen la población con máxima prioridad (según los CDC) de cribado de la enfermedad.

    La American Academy of Family Physicians' incluye como grupos de alto riesgo:

    • Personas con contacto íntimo con individuos afectos de tuberculosis o con sospecha de padecerla, trabajadores del sector sanitario, inmigrantes de países con elevada tasa de infección tuberculosa (normalmente, países en vías de desarrollo o menos industrializados), personas infectadas por el VIH, individuos alcohólicos, adictos a drogas por vía parenteral, residentes en centros para cuidados crónicos (personal de enfermería, centros de salud mental, cárceles, centros para pacientes afectos de SIDA) así como indigentes y población con pocos recursos económicos.

    Otro tipo de población vulnerable a la infección puede ser:

    • Ancianos y personas con compromiso del sistema inmune (por ejemplo, debido a diversas enfermedades o tratamientos)
    • Personas que viven en condiciones de insalubridad, en condiciones de hacinamiento o con una alimentación deficitaria
    • Niños y adolescentes: si están en contacto con adultos pertenecientes a grupos de alto riesgo.

    Enlaces
    http://www.cdc.gov/nchstp/tb/pubs/tbfactsheets/250140.htm

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