También conocido como
Amikacina
Gentamicina
Tobramicina
Nombre sistemático
Amikacina; Gentamicina; Tobramicina
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Este artículo fue modificado por última vez el 10.12.2017.
Aspectos Generales
¿Por qué hacer el análisis?

Para monitorizar los niveles en sangre de un antibiótico aminoglucósido como amikacina, gentamicina o tobramicina cuando interesa estar seguro de que se administra a dosis correctas con fines terapéuticos y sin ocasionar efectos tóxicos indeseados.

¿Cuándo hacer el análisis?

A intervalos regulares durante el tratamiento con aminoglucósidos.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa.

 

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial. Sin embargo, es muy importante obtener la muestra de sangre en el momento adecuado. El médico es quien mejor informará al respecto.

Quizás pueda encontrar los resultados de los análisis que se le han realizado en la página web de su laboratorio. Sin embargo, actualmente está en Lab Tests Online. Es posible que haya sido dirigido aquí por el sitio web de su laboratorio para que así pueda conseguir información útil sobre la (s) prueba (s) que se realizó.

Lab Tests Online es un sitio web de educación para el paciente que ofrece información sobre pruebas de laboratorio y que fue galardonado en el año 2009 con el Premio a las Mejores Iniciativas de Servicio al Paciente que convoca la Fundación Farmaindustria en el apartado correspondiente a sociedades científicas y profesionales.

El contenido de esta página ha sido revisado por especialistas del laboratorio. En ella, se proporcionan explicaciones generales de lo que podrían significar los resultados para cada una de las pruebas aquí desarrolladas. Por ejemplo, lo que podría significar obtener un valor alto o bajo en el contexto de su estado de salud.

Para conseguir los resultados de su análisis, deberá dirigirse al sitio web de su laboratorio o comunicarse con su médico.

Los rangos de referencia de las pruebas que se le han realizado los encontrará seguramente en su informe de laboratorio. Normalmente se encuentran a la derecha de los resultados.

Si no dispone del informe de laboratorio y desea obtener un rango de referencia, consulte a su médico o al laboratorio que realizó los análisis. Los resultados de las pruebas de laboratorio no tienen sentido por sí mismos. Toman significado cuando se comparan con los rangos de referencia. Los rangos de referencia son los valores esperados para una persona sana. A veces se les llama también valores "normales". Al comparar el resultado de una prueba con los valores de referencia, se puede ver si el resultado se encuentra fuera del rango de valores esperados. Los valores que están fuera de los rangos esperados pueden proporcionar pistas para ayudar a identificar posibles enfermedades o trastornos. Si bien la precisión de las pruebas de laboratorio ha evolucionado significativamente en las últimas décadas, puede existir cierta variabilidad entre laboratorios debido a las diferencias en los reactivos químicos empleados, las técnicas de medida y los analizadores o instrumentos que se utilizan. Esta es la razón por la que se proporcionan tan pocos rangos de referencia en esta página web. Es importante saber que, para evaluar si los resultados están "dentro de los límites normales", se debe aplicar el rango de referencia proporcionado por el laboratorio que realizó el análisis. Si desea obtener más información, refiérase al artículo Intervalos de referencia y su significado.

¿Qué es lo que se analiza?

La amikacina, la gentamicina y la tobramicina son antibióticos aminoglucósidos; estos constituyen un grupo de antimicrobianos (antibióticos) empleados en el tratamiento de infecciones bacterianas graves. Para poder ajustar las dosis necesarias del fármaco y garantizar que el tratamiento sea efectivo se miden los niveles de estos antibióticos en sangre, y así también se evita la aparición de efectos tóxicos indeseables (si desea más información, refiérase a Monitorización de fármacos).

Amikacina, gentamicina y tobramicina son los aminoglucósidos más comúnmente prescritos; se emplean en el tratamiento de infecciones causadas por ciertos tipos de bacterias gram-negativas y con menor frecuencia gram-positivas (si desea más información refiérase a Tinción de Gram).

La monitorización de la concentración de estos antibióticos es importante porque su efectividad depende de que se alcance un nivel adecuado de fármaco en sangre. Los aminoglucósidos se asocian al desarrollo de efectos tóxicos no deseados, como lesiones auditivas (ototoxicidad) y daño renal (nefrotoxicidad). La nefrotoxicidad puede ser reversible pero no así la ototoxicidad, que suele ser permanente. Los efectos colaterales indeseables pueden aparecer en cualquier momento, si bien el riesgo es mayor a mayor concentración de antibiótico en sangre y cuanto más prolongado sea el tratamiento.

Los aminoglucósidos no se absorben muy bien a nivel del tracto gastrointestinal y por este motivo suelen administrarse por vía intravenosa o intramuscular. La adminsitración se puede hacer regularmente (por ejemplo cada 8 o 12 horas) o bien como una dosis mayor que se repite cada 24 o 48 horas. La cantidad de aminoglucósido administrado en cada dosis depende de varios factores como función renal, edad, peso y toma simultánea de otros fármacos.

Cuando se administran los aminoglucósidos a intervalos regulares, se suele establecer la concentración máxima en sangre justo después de la administración del fármaco (nivel pico) y la concentración mínima de fármaco justo antes de que toque administrar la siguiente dosis (nivel valle). En función de los resultados obtenidos, se ajusta la siguiente dosis de aminoglucósido que se va a administrar. Por ejemplo, si existe una disminución de la función renal, no se podrá eliminar de manera eficiente el fármaco de la circulación sanguínea y por lo tanto su concentración en sangre estará aumentada. Así, se administrará una menor dosis de fármaco o bien se aumentará el tiempo entre las dosis. Por otra parte, si se administra una cantidad insuficiente de fármaco, el individuo no podrá mantener un nivel terapéutico en sangre y probablemente el tratamiento no será efectivo.

Los aminoglucósidos a menudo se administran junto con otros antibióticos. En estos casos todavía es más importante monitorizar los niveles de antibiótico en sangre porque al organismo le puede resular más difícil eliminarlos de la circulación.

¿Cómo se obtiene la muestra para el análisis?
Extracción de la muestra por punción de una vena del antebrazo.

¿Se requiere alguna preparación previa para asegurar la calidad de la muestra?
Para esta prueba no se requiere ninguna preparación especial. Sin embargo, es muy importante obtener la muestra de sangre en el momento adecuado. El médico es quien mejor informará al respecto. Si se administra el aminoglucósido a intervalos regulares, los niveles valle se obtienen justo antes de administrar la siguiente dosis. Los niveles pico se determinan a los 30-45 minutos después de haber acabado la infusión intravenosa del antibiótico, o en el caso de inyección intramuscular, a los 60 minutos. El momento indicado para obtener las muestras cuando la dosificación se realiza a intervalos más amplios (24 - 48 horas) es variable, pero es muy importante anotar exactamente cuando se ha acabado de administrar la última dosis y el momento exacto de la obtención de la muestra. El médico es quien debe supervisar con rigurosidad las pautas de obtención de las muestras de sangre.

NOTA: En el apartado, El laboratorio por dentro, encontrará información sobre la recogida y procesamiento de las muestras de sangre y los cultivos de esputo.

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Preguntas Comunes
  • Cómo se utiliza?

    La prueba se utiliza para monitorizar los niveles del antibiótico aminoglucósido prescrito en sangre. Los aminoglucósidos más comúnmente empleados son amikacina y gentamicina; la tobramicina no es de uso tan frecuente. Todos estos fármacos se emplean para tratar infecciones bacterianas graves y la determinación se realiza para asegurarse de que los niveles del fármaco en sangre son suficientes para tratar la enfermedad, pero no lo suficientemente elevados para ocasionar lesiones tóxicas en el organismo.

    Las medidas de los antibióticos en sangre se ajustan para poder reflejar la máxima concentración del fármaco (nivel pico) y la más baja (nivel valle). Estos puntos horarios son útiles para evaluar si la dosis administrada es la adecuada y para monitorizar la eliminación del fármaco del organismo.

    A veces se administra el antibiótico cada 24 o 48 horas. En estos casos se toma una muestra de sangre a las 6 - 14 horas después de la última administración del fármaco.

    La determinación de los niveles de fármacos en sangre es muy útil para farmacéuticos y médicos ya que así pueden calcular la tasa de eliminación del fármaco en cada individuo. Con estos niveles se calcula la cantidad adecuada de fármaco que debe administrarse a cada persona y el momento adecuado para su administración, asegurando que el fármaco será efectivo pero sin ocasionar efectos indeseables asociados. Si desea más información refiérase a Monitorización de fármacos.

  • ¿Cuándo se solicita?

    Son varias las situaciones en las que se monitorizan los niveles de amikacina, gentamicina o tobramicina en sangre. Influyen también en ello factores como la edad del individuo, su función renal, el estado de salud general y la presencia de síntomas de toxicidad o enfermedades, así como la duración del tratamiento y el protocolo al que se ajusta el tratamiento administrado.

    Se recomienda la monitorización de aminoglucósidos siempre que se administre el antibiótico durante más de 3 días. Cuando se administra a intervalos regulares, se suele esperar a haber administrado entre 2 y 4 dosis del fármaco; si se realiza antes, es posible que el fármaco no haya alcanzado todavía unos niveles estables en sangre. A partir de ahí, los niveles de antibiótico en sangre se pueden solicitar cada pocos días o una vez a la semana, o cada vez que se tenga que ajustar nuevamente la dosis por un motivo u otro.

    Cuando el antibiótico se administra siguiendo una pauta más espaciada (24 - 48 horas), se obtiene una muestra de sangre a las 6 - 14 horas después de la administración del fármaco.

    A menudo se solicitan también otras pruebas para evaluar la función renal, como la creatinina. La frecuencia con la que se determinan depende del estado de la función renal del individuo y de si se trata de individuos con mayor riesgo de padecer efectos tóxicos indeseables (por ejemplo, por estar tomando otros fármacos también ototóxicos o nefrotóxicos).

  • ¿Qué significa el resultado?

    Al administrar una dosis de aminoglucósido, su concentración en sangre aumenta de manera característica alcanzando un nivel máximo o pico, y posteriormente va disminuyendo hasta alcanzar el nivel más bajo (valle). A veces se administra el antibiótico antes de que se alcance el nivel mínimo (valle) en sangre. El objetivo de esta anticipación es asegurarse de que se mantiene una suficiente cantidad de fármaco para garantizar su efecto terapéutico, eliminando así las bacterias que ocasionan la infección. La dosis y el intervalo entre dosis se optimizan para permitir que el organismo elimine la mayor parte de antibiótico administrado en la dosis previa antes de la administración de la siguiente dosis. Así se minimiza el riesgo de complicaciones.

    Cuando se administran los aminoglucósidos a intervalos regulares, el hecho de que el nivel valle se sitúe por debajo de un valor determinado indica que la persona es capaz de eliminar el antibiótico a una tasa adecuada. Un nivel pico dentro del intervalo terapéutico significa que existe suficiente fármaco en sangre para asegurar la efectividad del tratamiento. El nivel terapéutico óptimo depende del tipo de infección y del órgano afectado. Si la concentración pico está por debajo del máximo esperado, el individuo tiene menor riesgo de desarrollar efectos adversos, aunque no por ello queda libre de presentar complicaciones.

    Cuando los niveles valle y/o pico se sitúan por encima de los niveles máximos permitidos, el individuo presenta mayor riesgo de toxicidad; el médico seguramente disminuirá la dosis o aumentará el tiempo entre dosis.

    Cuando el médico decide administrar el antibiótico cada 24 - 48 horas, los resultados de las determinaciones le son de gran ayuda para saber cuando administrar la siguiente dosis. Normalmente, si los niveles se sitúan muy próximos a los valores más bajos esperados, el médico administrará el antibiótico cada 24 horas. Contrariamente, si los niveles se sitúan muy próximos a los valores más altos esperados (sugerente de que al individuo le cuesta eliminar el antibiótico de su organismo), el médico esperará 48 horas antes de volver a administrar el antibiótico.

    Si la infección no responde al tratamiento antibiótico, seguramente el médico se planteará otra opción terapéutica.

  • ¿Hay algo más que debería saber?

    Las dosis intravenosas de aminoglucósidos se administran lentamente a lo largo de unos 30 minutos.

    Existen otras presentaciones de aminoglucósidos que no requieren monitorización de sus niveles en sangre, por ejemplo gotas oculares, gotas óticas y fármacos para inhalación.

    El primer aminoglucósido, la estreptomicina, se desarrolló en la década de los 40 y resultó muy útil para tratar la tuberculosis. A medida que se fueron descubriendo otros aminoglucósidos, su uso fue decayendo.

    Los aminoglucósidos se eliminan del organismo por los riñones y por lo tanto las dosis deben ajustarse en base a la función renal de cada individuo. A menudo, antes de iniciar el tratamiento con aminoglucósidos y durante el tratamiento, se solicitan pruebas que evalúan la función renal como creatinina y aclaramiento de creatinina.

    El riesgo de toxicidad aumenta cuando se están tomando también otros fármacos que pueden afectar al oído y/o al riñón, como algunos diuréticos -particularmente furosemida-, antiinflamatorios de tipo no esteroideo (AINEs) como ibuprofeno o naproxeno, u otros antibióticos como vancomicina.

    Debido al riesgo de complicaciones, no se recomienda la dosificación espaciada cada 24 o 48 horas en los siguientes casos:

    • Ancianos (mayores de 70 años de edad)
    • Embarazadas o mujeres que acaban de dar a luz
    • Insuficiencia renal o enfermedad renal previa
    • Enfermedad hepática grave
    • Quemaduras extensas
    • Fibrosis quística
    • Antecedentes de lesión auditiva

     

  • ¿Puede determinarse la concentración de aminoglucósidos en el propio domicilio?

    No. Para la realización de esta prueba se necesita una instrumentación especial y profesionales entrenados. Es posible que se obtenga la muestra en un domicilio particular antes de administrar la siguiente dosis, pero la muestra obtenida se enviará a un laboratorio.

  • ¿Por qué se siguen empleando los aminoglucósidos si pueden ocasionar pérdida de audición permanente?

    Todos los tratamientos presentan riesgos y beneficios. Los aminoglucósidos siguen siendo muy efectivos para tratar infecciones por bacterias gram negativas y a menudo constituyen la mejor alternativa terapéutica.

  • ¿Deberían monitorizarse todos los antibióticos como se hace con los aminoglucósidos?

    No todos los antibióticos requieren monitorización. La mayor parte de antibióticos no se asocia a efectos indeseables significativos, o si se asocian, no pueden predecirse a pesar de que se conozca la concentración del fármaco. Normalmente, sus rangos terapéuticos (intervalo de concentraciones en el que son efectivos) son más amplios. Esto justifica que se prescriban siguiendo unas pautas predeterminadas.

Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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