Rubéola

30/11/2020

También conocido como: sarampión alemán, sarampión de los tres días, IgM/IgG anti-rubéola

Nombre sistemático: anticuerpos (IgM, IgG) contra el virus de la rubéola

Aspectos generales

¿Por qué hacer el análisis?

Para conocer si se poseen suficientes anticuerpos que protejan frente al virus de la rubéola; para confirmar una infección antigua o detectar una infección reciente.

¿Cuándo hacer el análisis?

Antes de un embarazo o al inicio del mismo para confirmar el estado inmunitario; cuando una mujer embarazada presenta síntomas de rubéola, como fiebre y erupción cutánea; cuando un recién nacido muestra signos de un desarrollo anormal o defectos congénitos que pueden atribuirse a una infección intrauterina; cuando existe la necesidad de confirmar una infección reciente por rubéola o de comprobar el estado inmunitario.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa; a veces, a partir de sangre obtenida por punción del talón o del cordón umbilical en el recién nacido.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Qué es lo que se analiza?

La rubéola es una infección vírica leve que se caracteriza porque se tiene fiebre y una erupción cutánea que suele durar de 2 a 3 días. La infección es altamente contagiosa, aunque puede prevenirse con una vacuna. La prueba de la rubéola detecta y mide en sangre los anticuerpos que el sistema inmunitario del organismo produce en respuesta a la infección por el virus de la rubéola. Las pruebas de medición de los anticuerpos son los métodos más comunes para confirmar el diagnóstico de rubéola.

En general, el virus de la rubéola provoca una infección leve caracterizada por una fina erupción cutánea rojiza que aparece en el rostro y en el cuello, extendiéndose luego por el tronco y las extremidades antes de su desaparición, que se produce unos pocos días después. El virus se transmite a través de las secreciones respiratorias y nasales, y puede producir síntomas como fiebre, inflamación de los ganglios linfáticos, aumento de mucosidad nasal, enrojecimiento de los ojos y dolores articulares. Los síntomas pueden ser tan leves, especialmente en los niños, que ni nos hagan pensar que exista una enfermedad vírica. En la mayoría de las personas, la rubéola desaparece en un par de días sin tratamiento médico especial y sin producir otros efectos sobre la salud.

La principal preocupación con respecto a la infección por el virus de la rubéola se produce cuando una mujer embarazada la contrae por primera vez durante el primer trimestre del embarazo. En este período, el feto en desarrollo es muy vulnerable al virus y, si este pasa al feto a través de la madre, puede provocar un aborto, nacimiento de un feto muerto y/o el síndrome de rubéola congénito (SRC), caracterizado por un grupo de graves defectos de nacimiento que afectarán permanentemente al niño. El SRC puede causar retraso en el desarrollo, retraso mental, sordera, cataratas, cabeza anormalmente pequeña, y alteraciones hepáticas y cardíacas.

Debido a las graves consecuencias que tiene la infección en los fetos en desarrollo, en el año 1969 se iniciaron las primeras campañas para vacunar a todos los niños, inicialmente en los Estados Unidos y después en todo el mundo. Anteriormente a esas campañas, las infecciones por rubéola surgían en forma de brotes cíclicos que duraban varios años. Gracias a los esfuerzos de vacunación, las infecciones por el virus de la rubéola han disminuido drásticamente.

En España los primeros esfuerzos para prevenir la rubéola congénita se realizaron en el año 1978, con el programa de vacunación de las adolescentes. Poco después, en 1981, se introdujo la vacuna triple vírica (sarampión, rubéola y parotiditis) en el calendario infantil y en 1996 se incorporó una segunda dosis.

Las coberturas de vacunación mejoraron rápidamente consiguiendo una drástica reducción de los casos y brotes de rubéola. Como la vacuna de la rubéola es altamente efectiva y se administra conjuntamente con la vacuna del sarampión, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lidera una iniciativa para eliminar conjuntamente las dos enfermedades. España se sumó a esa iniciativa en 2008 ampliando el plan de eliminación del sarampión e incluyendo el objetivo de interrumpir la transmisión de la rubéola. En el año 2016 la OMS declaró a España país "libre de transmisión endémica de rubéola" reconociendo que los pocos casos que se identifican son consecuencia de importaciones desde otros países y no de la circulación sostenida del virus en nuestro territorio. La rubéola congénita es extremadamente rara y los últimos niños con síndrome de rubéola congénita eran hijos de mujeres no vacunadas que procedían de otras zonas del mundo.

Por otra parte, se sigue comprobando con las pruebas adecuadas que todas las mujeres embarazadas o con deseo de quedarse embarazadas tengan anticuerpos frente al virus de la rubéola en cantidad suficiente para conferir inmunidad.

¿Cómo se obtiene la muestra para el análisis?

Extracción de la muestra por punción de una vena del antebrazo; en los recién nacidos se extrae la sangre mediante una punción en el talón o del cordón umbilical.

¿Se requiere alguna preparación previa para asegurar la calidad de la muestra?

Para esta prueba no se requiere ninguna preparación especial.

Preguntas comunes

¿Cómo se utiliza?

El análisis de los anticuerpos contra el virus de la rubéola se utiliza para:

  • Confirmar la existencia de una protección adecuada frente al virus (inmunidad).
  • Detectar una infección reciente o antigua.
  • Identificar aquellas personas que nunca han estado expuestas al virus y aquellas que no han sido vacunadas.
  • Verificar si todas las mujeres embarazadas o que planifiquen un embarazo tienen una cantidad suficiente (título) de anticuerpos frente al virus de la rubéola, que las proteja de una infección.

Se debe realizar el análisis de los anticuerpos, tanto IgM como IgG, en cualquier persona, embarazada o no, con síntomas sospechosos de una infección por rubéola. También debe realizarse en un recién nacido si se sospecha que ha adquirido la infección durante el embarazo o si al nacimiento presenta defectos congénitos que hagan pensar que pueden ser debidos a una infección por rubéola.

Existen dos tipos de anticuerpos frente a la rubéola, IgM e IgG:

  • El primero que aparece en la sangre después de la exposición al virus es el anticuerpo frente a la rubéola de tipo IgM. La concentración de esta proteína en la sangre aumenta y alcanza su pico máximo aproximadamente entre 7 y 10 días después de la infección y, a partir de ese momento, disminuye progresivamente hasta desaparecer algunas semanas después, excepto en las infecciones en los recién nacidos, en los que puede detectarse durante varios meses o hasta un año.
  • Los anticuerpos de tipo IgG frente a la rubéola tardan un poco más en aparecer que los de tipo IgM pero, cuando lo hacen, permanecen en la sangre durante toda la vida, proporcionando protección frente a las reinfecciones. La presencia de anticuerpos IgM contra rubéola en la sangre indica una infección reciente, mientras que la presencia de anticuerpos IgG puede indicar una infección reciente o antigua por el virus, o también que se ha administrado la vacuna contra la rubéola (triple vírica: sarampión, rubéola y parotiditis), y está proporcionando una protección adecuada.

¿Cuándo se solicita?

El análisis de la IgG contra el virus de la rubéola se pide a las mujeres embarazadas, a las que planifican quedarse embarazadas, o siempre que se requiera una comprobación del estado de inmunidad frente a la rubéola. Las pruebas para detectar anticuerpos IgM e IgG contra el virus de la rubéola se solicitan cuando una mujer embarazada presenta signos y síntomas que hacen sospechar una infección por rubéola.

Entre los signos y síntomas se incluyen:

  • Fiebre moderada.
  • Erupción de color rosado que empieza en la cara y el cuello, y posteriormente se extiende hacia tronco, brazos y piernas; al mismo tiempo que la erupción se extiende por el cuerpo, va desapareciendo de la cara.
  • Congestión nasal.
  • Enrojecimiento o inflamación de los ojos.
  • Dolor de las articulaciones.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.

Como muchas enfermedades pueden presentar síntomas parecidos, el médico necesitará solicitar estas pruebas para poder confirmar el diagnóstico.

Las pruebas para detectar los anticuerpos IgM e IgG contra la rubéola deben solicitarse en un recién nacido cuando a la madre se le diagnosticó una infección por rubéola durante el embarazo o cuando un recién nacido presenta defectos congénitos como pérdida de audición, anomalías cardiovasculares, cataratas y/o afectación del sistema nervioso central, que podrían ser debidos al síndrome de la rubéola congénito (SRC).

Como los anticuerpos IgM e IgG contra la rubéola tardan cierto tiempo en aparecer después de la infección, las pruebas pueden repetirse después del día 5 del inicio de la enfermedad (IgM) y de 7 a 21 días después de la primera muestra (IgG) para comprobar si la concentración del anticuerpo es detectable (en el caso de que inicialmente no lo fuera) y para determinar si la concentración aumenta o disminuye con el tiempo.

¿Qué significa el resultado?

Adultos o niños

La ausencia de anticuerpos IgG frente a la rubéola significa, en un adulto o en un niño, que la persona probablemente no ha estado expuesta al virus de la rubéola ni ha sido vacunada, y por lo tanto no está protegida frente a él.

La presencia de anticuerpos IgG, sin anticuerpos IgM, indica una historia de exposición anterior al virus o vacunación, y significa que la persona examinada debería presentar inmunidad frente al virus de la rubéola.

La presencia de anticuerpos IgM, acompañados o no de anticuerpos IgG indica una infección reciente por el virus de la rubéola.

Recién nacidos

En un recién nacido, la presencia de anticuerpos IgG sin anticuerpos IgM significa que los anticuerpos IgG de la madre han pasado al feto durante el embarazo, y que estos anticuerpos pueden protegerlo de una infección por rubéola, aunque deberían disminuir de cuatro a ocho veces en los tres primeros meses de vida y deberían desaparecer a los 6 y 12 meses.

La presencia de anticuerpos IgM en un recién nacido indica que contrajo la infección durante el embarazo, ya que los anticuerpos IgM de la madre no pueden pasar al feto a través del cordón umbilical.

La tabla siguiente es un resumen de los resultados que se pueden encontrar:

A veces, se pueden dar resultados falsamente positivos en el análisis de los anticuerpos de tipo IgM contra el virus de la rubéola, porque los componentes de la determinación analítica presentan reacción cruzada con otras proteínas del organismo. Para confirmar el resultado de la IgM, el médico podrá solicitar la IgG para establecer la concentración basal de anticuerpo y repetir otra vez la IgG a las 2-3 semanas para determinar si ha habido un aumento significativo en su concentración (título), lo cual sería indicativo de la presencia de una infección reciente por rubéola.

¿Hay algo más que debería saber?

Para confirmar una infección reciente por rubéola se puede examinar el material genético (ARN) del virus directamente en una muestra o cultivar una muestra de fluido corporal, tal como un frotis de garganta. Debido a que estos procedimientos son complejos y caros, la mayoría de los laboratorios de diagnóstico deriva estos estudios a un laboratorio de referencia.

Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) mantienen un registro del número de casos de rubéola y de rubéola congénita para hacer un seguimiento de la efectividad de la vacuna contra la rubéola y detectar cualquier brote de la enfermedad.

¿Cuáles son las recomendaciones para la vacunación contra la rubéola?

La vacuna contra la rubéola es una vacuna combinada llamada triple vírica (TV), que significa sarampión, rubéola y parotiditis. Como las tres son enfermedades víricas frecuentes, están incluidas en una vacuna. Todos los niños deben recibir dos dosis de TV, la primera dosis a los 12 meses de edad y la segunda dosis a los 3-4 años de edad.

¿Deben vacunarse contra la rubéola las mujeres embarazadas?

La vacuna de la rubéola no debe ser administrada a una mujer embarazada. Además, debe evitarse el embarazo al menos durante el primer mes tras la vacunación.

¿Tiene la vacuna algún riesgo?

La vacuna contiene virus vivos que han sido alterados de manera que provocan una respuesta del sistema inmunitario con producción de anticuerpos pero sin causar una infección por rubéola. Algunas personas pueden presentar una erupción cutánea durante las 2-3 semanas posteriores a la vacunación y, también, dolor en las articulaciones, especialmente en las manos y muñecas. Pocas veces se han observado efectos secundarios en los niños que han recibido la vacuna. Los pacientes con un sistema inmunitario deprimido, como aquellos infectados por el VIH  o con SIDA, o pacientes con cáncer sometidos a quimioterapia, deben consultar a su médico antes de recibir la vacuna de la rubéola.

¿Cuánto tiempo transcurre entre la exposición al virus y el desarrollo de la enfermedad?

En el caso de que se presenten síntomas, la erupción cutánea empieza generalmente entre 12 y 23 días después de entrar en contacto con una persona infectada. Normalmente, una persona puede transmitir la infección desde una semana antes de que se manifieste la erupción hasta una o dos semanas después. Un recién nacido que contrajo la infección durante el embarazo puede transmitir la enfermedad  durante varios meses.

Enlaces

Pruebas relacionadas:

Citomegalovirus

Sarampión y parotiditis

TORCH

Toxoplasmosis

Estados fisiológicos y enfermedades:

Embarazo

Enfermedades del viajero

Cribados:

Cribado de los recién nacidos

En otras webs:

Sociedad Española de Infectología Pediátrica: Infecciones congénitas

Asociación Española de Pediatría: situación de la rubéola en España

Ministerio de Ciencia e Innovación: Rubéola

Centers for Disease Control and Prevention: Rubella

Centers for Disease Control and Prevention: Infectious Diseases Related To Travel, Rubella

March of Dimes: Rubella

En mantenimiento.

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