Gota

17/8/2022

Tambien conocido como:
artritis gotosa

La gota es una enfermedad metabólica que cursa con la formación de depósitos de cristales de ácido úrico (urato monosódico) en forma de agujas en el líquido sinovial y los tejidos de una o más articulaciones. Esto causa inflamación y dolor intenso en las articulaciones afectadas. La articulación que se afecta con mayor frecuencia es la del dedo gordo del pie, aunque también puede afectar a manos, codos, muñecas, rodillas, tobillos y pies.

Los ataques de gota pueden ocurrir esporádicamente y durar varios días. Durante estos ataques, los depósitos de ácido úrico se acumulan en el cartílago, tendones y tejidos blandos. Pueden formarse protuberancias bajo la piel (conocidas como "tofos"). Si los cristales se acumulan en los riñones, se pueden formar cálculos renales y lesionar el riñón. La mayoría de los episodios de gota son agudos y duran unos pocos días, aunque la frecuencia y la gravedad de los ataques puede ir aumentando con el tiempo de manera que al final se desarrolla una forma crónica de gota.

El ácido úrico es un producto final del metabolismo de las purinas, sustancias presentes en todos los tejidos del organismo y en una gran variedad de alimentos, como el hígado, las alubias, los espárragos, las setas o las anchoas. El ácido úrico circula por la sangre y se elimina por la orina. Si se sintetiza ácido úrico en mayor cantidad, se ingieren grandes cantidades de alimentos ricos en purinas o el riñón no consigue eliminar el ácido úrico adecuadamente por la orina, la concentración de ácido úrico en sangre aumenta (hiperuricemia). Cuando los cristales se acumulan en las articulaciones aparece el dolor característico de la gota.

La gota afecta más a varones que a mujeres, siendo más frecuente en los adultos. Suele afectar a varones mayores de 30 años y a mujeres después de la menopausia. Las personas con antecedentes familiares de gota, obesas o que tienen hipertensión, diabetes tipo 2, hiperlipemia, enfermedad cardiovascular o enfermedad renal presentan mayor riesgo de presentar gota. La gota se ha asociado también con el síndrome metabólico. El consumo excesivo de alcohol y algunos fármacos como la ciclosporina, los diuréticos tiazídicos empleados en el tratamiento de la hipertensión y los salicilatos pueden interferir en el metabolismo del ácido úrico.

Es importante distinguir la gota de otras situaciones con signos o síntomas similares, como la pseudogota (depósitos de cristales de pirofosfato cálcico), la artritis séptica (infección) o la artritis reumatoide (enfermedad autoinmune). Los tratamientos de estas patologías son distintos de los que se usan en el tratamiento de la gota.

Acerca de Gota

Pruebas relacionadas

El objetivo de las pruebas consiste en identificar la gota y distinguirla de otras situaciones, como otros tipos de artritis que pueden presentar signos o síntomas similares. Además, debe investigarse la causa del aumento de la concentración de ácido úrico en sangre.

Pruebas de laboratorio

Otras pruebas ajenas la laboratorio

La radiografía de las articulaciones afectadas puede mostrar los depósitos de ácido úrico y las lesiones típicas de la artritis gotosa.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento consiste en aliviar el dolor y disminuir la inflamación, además de reducir la concentración de ácido úrico en la sangre. Todo ello va enfocado a disminuir el número de ataques y evitar lesiones renales y articulares más graves.
Durante los ataques agudos se trata a las personas afectadas con antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno o el naproxeno, para así disminuir el dolor y la inflamación. Si fuera necesario, pueden también utilizarse corticoides como la prednisona. Si con estos fármacos no se consigue controlar los signos y síntomas, puede utilizarse colchicina en las primeras 12 horas del ataque de gota. Pueden utilizarse dosis bajas diarias tanto de AINE como de colchicina oral en la prevención de nuevos ataques. En algunos individuos el tratamiento con fármacos anti-interleukina-1 ha demostrado ser eficaz para el tratamiento de los ataques.

Se recomienda a las personas susceptibles que adopten estilos de vida que ayuden a minimizar los ataques, como:

  • Disminuir el consumo de alcohol, especialmente de cerveza.
  • Seguir una dieta rica en derivados lácteos bajos en grasas, incorporando muchos vegetales y verduras, evitando la ingesta de alimentos ricos en purinas (por ejemplo: vísceras como hígado o riñones). En general, debe limitarse la ingesta de buey, cordero, cerdo, marisco, sardinas, anchoas, azúcar y sal.
  • Realizar ejercicio físico de manera regular.
  • Aumentar la ingesta de líquidos para ayudar a los riñones a eliminar el ácido úrico.

Si no se consiguen disminuir los síntomas ni la concentración de ácido úrico en sangre con los cambios en el estilo de vida, puede ser necesario el uso de fármacos. Según las recomendaciones del American College of Rheumatology, el alopurinol o el febuxostat pueden emplearse para dificultar la producción de ácido úrico. También pueden utilizarse otros fármacos para ayudar a los riñones a eliminar el exceso de ácido úrico o a metabolizarlo más rápido.

Es importante tomarse la medicación que receta el médico siguiendo sus indicaciones e informarle acerca de cualquier otra medicación, suplementos vitamínicos o productos de herbolario que se estén tomando.

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Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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