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¿En qué consiste?

También conocida como: bocio tirotóxico difuso

La enfermedad de Graves es la causa más frecuente de hiperactividad de la glándula tiroides (hipertiroidismo). Consiste en un trastorno autoinmune, una agresión del propio sistema inmune hacia la glándula tiroides. La glándula tiroides es un órgano en forma de mariposa adosada contra la tráquea en la zona de la garganta. Sintetiza las hormonas tiroxina (T4) y triyodotironina (T3), y ejerce un papel importante sobre el metabolismo, controlándolo. Normalmente, la producción de hormonas tiroideas está regulada por un mecanismo de retroalimentación en el que se ve implicada la hipófisis, pequeña glándula situada en la base del cráneo. La hipófisis o pituitaria produce tirotropina (TSH), que a su vez estimula la producción de T4 y T3 por parte de la glándula tiroidea. En la enfermedad de Graves, el organismo produce un autoanticuerpo conocido como inmunoglobulina estimulante del tiroides (TSI). La TSI actúa como la TSH, haciendo que la glándula tiroidea produzca hormonas tiroideas en exceso. Esto puede ocasionar un aumento del tamaño de la glándula tiroides.

La enfermedad puede afectar a cualquier persona y a cualquier edad aunque es más frecuente en mujeres mayores de 20 años. Según el National Women's Health Information Center, aproximadamente un 2% de mujeres padecerá la enfermedad en algún momento de su vida. A pesar de ser poco frecuente en niños, este trastorno es la causa más común de hipertiroidismo en la infancia.

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Acerca de Enfermedad de Graves
  • Signos y síntomas

    La enfermedad de Graves puede causar gran variedad de signos y síntomas. Suelen desarrollarse lentamente, de manera que inicialmente pasan desapercibidos o son muy leves y progresivamente van empeorando. Los síntomas pueden variar de persona a persona.

    La enfermedad de Graves puede ocasionar un exoftalmos u oftalmopatía de Graves. En estos casos, se asiste a un crecimiento de un tejido por detrás del globo ocular y a un retraimento de los párpados que ocasiona la mirada característica de estas personas, fija y con protrusión de los ojos. Esto genera sequedad e irritación ocular que pueden interferir en la visión. En los casos graves puede lesionarse la córnea, recubrimiento transparente de la parte anterior del ojo, y el nervio óptico, el nervio que transmite las imágenes hacia el cerebro. Como conseuencia de todo ello, se puede perder la vista, aunque sea de manera parcial.

    Algunos de los síntomas y signos incluyen:

    • dificultad para concentrarse
    • visión borrosa o doble
    • irritación ocular y lagrimeo
    • fatiga
    • aumento del peristaltismo (movimiento) intestinal
    • bocio
    • ginecomastia (desarrollo de las mamas en varones, raro)
    • temblor en las manos
    • hipersensibilidad al calor
    • impotencia
    • aumento del apetito
    • aumento de la frecuencia cardíaca o ritmo irregular (palpitaciones, arritmia)
    • insomnio
    • menor capacidad de resistencia
    • irregularidades menstruales
    • debilidad muscular
    • inquietud y nerviosismo
    • protrusión de los globos oculares (exoftalmos) y/o mirada fija
    • enrojecimiento y engrosamiento de la piel en la zona de las espinillas
    • sudoración
    • pérdida de peso


    Durante el embarazo, la enfermedad de Graves puede ocasionar un hipertiroidismo en el recién nacido porque los anticuerpos estimulantes del tiroides (TSI) pueden transferirse al feto. En la infancia, la enfermedad de Graves puede tener consecuencias en la talla y crecimiento de los niños, así como en el desarrollo de la pubertad.

    Una exposición a largo término a las hormonas tiroideas puede favorecer una osteoporosis. Aumentos bruscos de los niveles de hormonas tiroideas pueden ocasionar una crisis tirotóxica, que puede comprometer la vida del individuo.

  • Pruebas relacionadas

    El objetivo de la realización de las pruebas es el de detectar la disfunción tiroidea, diagnosticar la enfermedad de Graves y monitorizar el tratamiento.

    Pruebas de laboratorio

    Incialmente suele empezarse por la determinación de:

    • TSH - típicamente disminuida en la enfermedad de Graves
    • T4 libre (FT4) - normalmente elevada
    • T3 libre (FT3) - a menudo elevada

    Estas pruebas también se pueden solicitar regularmente para monitorizar la función tiroidea y la producción de hormonas.

    Las pruebas de laboratorio que permiten el diagnóstico de la enfermedad de Graves y diferenciarla de otros trastornos autoinmunes son varias y van dirigidas a detectar la presencia de anticuerpos tiroideos:

    • Inmunoglobulina estimulante del tiroides (TSI) - la presencia de este anticuerpo es diagnóstica de enfermedad de Graves
    • Anticuerpo antiperoxidasa del tiroides (anti-TPO). Este autoanticuerpo se encuentra presente en la mayoría de personas con enfermedad de Graves así como también en personas con tiroiditis de Hashimoto

     

    Otras pruebas ajenas al laboratorio

    • Captación de yodo radiactivo - se administra oralmente una cápsula que contiene una cantidad conocida de yodo radiactivo. El yodo es un componente esencial de las hormonas tiroideas. El yodo se acumula en el tiroides y lo hace en mayor cantidad cuando la glándula está hiperactiva, como sucede en la enfermedad de Graves. Al cabo de un tiempo, se coloca un instrumento similar a un contador Geiger cerca de la glándula tiroides y se mide la cantidad de radiactividad, que luego se compara con la cantidad de yodo administrado

    Si desea más información acceda a este enlace.

  • Tratamiento

    El tratamiento va dirigido a reducir las hormonas producidas por la glándula tiroidea y a aliviar la sintomatología. Los betabloqueantes, como el propranolol, pueden atenuar las taquicardias, la sudoración y la ansiedad producidas por un aumento de la actividad hormonal. Al inicio de la enfermedad se suelen administrar fármacos que reducen la producción hormonal tiroidea, controlando así el hipertiroidismo.

    También suelen administrarse grandes dosis de yodo radiactivo para destruir la mayor parte (o la totalidad) de la glándula tiroidea, eliminando los síntomas del hipertiroidismo. En algunos casos, este tratamiento no es suficiente para curar la enfermedad y se tiene que repetir. Con el tiempo, la función de la glándula tiroidea va disminuyendo de manera que la persona acaba por desarrollar un hipotiroidismo, aunque es posible que transcurran varios años. Debido a este motivo, las personas así tratadas deben monitorizarse.

    Otras veces la mejor opción consiste en una resección quirúrgica de la glándula tiroidea. Una vez se ha destruido o extirpado la glándula, el paciente necesitará tomar una medicación sustitutiva con hormonas tiroideas. La mayor parte de los problemas oculares desaparecen a medida que los niveles hormonales disminuyen, si bien ocasionalmente, puede ser necesaria alguna otra intervención.

Bibliografía

NOTA: Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.


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