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26.04.2018.
¿En qué consiste?

La resistencia insulínica consiste en una disminución de la capacidad para responder a los efectos de la insulina, especialmente en el tejido muscular y el adiposo (grasa). La insulina es una hormona producida por las células beta del páncreas. Se secretan pequeñas cantidades de insulina después de cada comida para ayudar a transporta la glucosa al interior de las células, donde se usa para producir energía. Debido a que las células necesitan glucosa para sobrevivir, el organismo compensa la resistencia a la insulina produciendo cantidades extra de esta hormona. Así, se llega a un estado de hiperinsulinemia (niveles elevados de insulina en la sangre) y a una sobreestimulación de algunos tejidos que se mantienen sensibles a la acción de la insulina. Con el paso del tiempo, estos procesos causan un desequilibrio entre la glucosa y la insulina produciendo, en caso de no tratarse, efectos negativos y posibles complicaciones en distintas partes del organismo.

La hiperinsulinemia y la resistencia insulínica se asocian a alteraciones en la concentración y proporción de lípidos corporales, aumentando de forma significativa los niveles de triglicéridos y de lipoproteínas de baja densidad (LDL colesterol o "colesterol malo"), y disminuyendo los niveles de lipoproteínas de alta densidad (colesterol HDL o "colesterol bueno"). También pueden hacer aumentar el riesgo de producir coágulos de sangre (trombos), cambios inflamatorios y aumento de la retención de sodio, conudicendo a un aumento de la presión arterial.

La causa de la resistencia a la insulina no se conoce totalmente. Se piensa que puede deberse a factores genéticos y étnicos así como al estilo de vida. La mayoría de  personas con resistencia insulínica no tiene síntomas; en muchos casos el organismo lo compensa aumentando la secreción de insulina durante muchos años. Cuando la producción de insulina es inferior a la demanda, aparece la hiperglicemia. Cuando los niveles de glucosa alcanzan un valor suficientemente elevado se llega a una diabetes de tipo 2. Estos niveles elevados de glucosa pueden lesionar los vasos sanguíneos de distintas partes del organismo, como por ejemplo los de los riñones. La resistencia a la insulina constituye por lo tanto un factor de riesgo para desarrollar una diabetes de tipo 2. Las alteraciones en los niveles de lípidos ocasionan la aparición de depósitos de grasas en forma de placas en arterias, pudiendo conducir a accidente vascular cerebral y enfermedad cardiovascular.

El síndrome metabólico y la resistencia insulínica son dos términos que se usan a menudo con el mismo significado para caracterizar algunas de las anomalías asociadas a un aumento de la resistencia a la insulina y a aumento de la producción de insulina, reconociendo estas alteraciones como factores de riesgo para otras enfermedades. El síndrome metabólico es esencialmente una forma de resistencia a la insulina asociada a obesidad, a alteraciones de los niveles de lípidos y a una dificultad para procesar correctamente la glucosa. En relación con la detección del síndrome metabólico, es importante identificar a la personas obesas y sedentarias para disminuir los riesgos asociados, modificando su estilo de vida.

La resistencia insulínica no es una enfermedad que pueda diagnosticarse como tal, pero se asocia a otras como la enfermedad cardiovascular, diabetes mellitus tipo 2, obesidad e hipertensión, así como síndrome del ovario poliquístico (SOP) y esteatosis hepática (hígado graso) de causa no alcohólica. Algunos investigadores también creen que la resistencia insulínica se asocia a algunos tipos de cáncer. Los mecanismos de estas asociaciones todavía no se conocen con profundidad. Es importante recordar que mucha gente con estas características no presenta resistencia insulínica y, asimismo, muchas personas con resistencia insulínica nunca desarrollarán los trastornos citados previamente. Se trata simplemente de patrones de asociación que se han descubierto, y que es frecuente observar juntos, lo que induce a pensar en la influencia de la resistencia insulínica sobre el desarrollo y empeoramiento de estas enfermedades.

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Acerca de Resistencia insulínica
  • Pruebas relacionadas

    No existe una prueba que detecte directamente la resistencia a la insulina, pero el médico puede sospechar esta condición en base a las manifestaciones clínicas, a los aumentos en sangre de glucosa, de triglicéridos y de colesterol LDL, y a descenso de colesterol HDL. Las pruebas de laboratorio más frecuentemente solicitadas son:

    • Glucosa. Se determina en ayunas, pero en algunos casos se puede pedir un test de tolerancia oral a la glucosa (TTOG) donde se determina la glucosa antes y en diferentes momentos después de la toma de una cantidad determinada de glucosa. El objetivo de esta prueba es saber si el individuo presenta una respuesta alterada a la glucosa
    • Hemoglobina glicada. Esta prueba mide los niveles promedio de glucosa en lo últimos 3 meses, estableciendo el porcentaje de hemoglobina en sangre que se ha glicado (o unido con glucosa). Se la conoce también como hemoglobina A1c, o HbA1c o glicohemoglobina
    • Perfil lipídico. Se mide colesterol HDL, colesterol LDL, triglicéridos y colesterol total. Si los triglicéridos están significativamente elevados, se debería realizar una determinación directa del colesterol LDL
    • Una de las maneras de detectar una resistencia insulínica es aplicando un modelo homeostático, en el que se miden glucosa e insulina, estableciéndose un cálculo que permite estimar la función de las células beta del páncreas y la sensibilidad a la insulina

    Otras pruebas de laboratorio que permiten evaluar la resistencia insulínica y proporcionan una información adicional son:

    • Insulina. La insulina en ayunas varía mucho, pero en personas con resistencia insulínica normalmente está elevada
    • Proteína C reactiva ultrasensible. Evalúa el grado de inflamación como parte de la determinación del riesgo cardíaco (cardiovascular). Puede estar aumentada en casos de resistencia insulínica
    • LDL pequeñas y densas. Se miden las lipoproteínas de baja densidad pequeñas y densas. Aunque no se solicita frecuentemente, se solicita como formando parte del análisis de subfracciones lipoproteicas
    • Prueba de la tolerancia a la insulina. Se trata de una prueba poco utilizada. Es una manera de evaluar la resistencia o la sensibilidad a la insulina en personas obesas o con síndrome del ovario poliquístico. No suele emplearse porque supone la inyección de insulina por vía intravenosa y medidas seriadas de glucosa y de insulina

    Existen pruebas de supresión de insulina que podrían emplearse en el estudio de la resistencia insulínica pero actualmente no se usan mucho en la práctica clínica diaria.

  • Tratamiento

    El tratamiento de la resistencia a la insulina se basa en cambios en la dieta y en el estilo de vida. La American Diabetes Association (ADA) recomienda la pérdida de peso, la realización de ejercicio moderado y el aumento del aporte de fibra en la dieta para disminuir los niveles de insulina en sangre y así aumentar la sensibilidad a ella. La pérdida de peso y el ejercicio permiten:

    • Disminuir la presión arterial
    • Aumentar la sensibilidad a la insulina
    • Disminuir los niveles de triglicéridos y de colesterol LDL
    • Aumentar los niveles de colesterol HDL

    En personas con resistencia insulínica es muy importante establecer un tratamiento individualizado y monitorizar la eficacia del mismo. Los fármacos se usarán para tratar las enfermedades asociadas, si existen.

Bibliografía

NOTA: Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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