También conocido como
convulsiones
Este artículo fue revisado por última vez el
Este artículo fue modificado por última vez el 05.04.2018.
¿En que consiste?

La epilepsia es una enfermedad que se caracteriza por la presencia de convulsiones recurrentes. Estas convulsiones son descargas eléctricas anómalas en el cerebro que interrumpen temporalmente la transmisión normal de los mensajes al organismo, pudiendo causar alteraciones en el estado de conciencia, movimientos rítmicos raros o repetitivos, sacudidas o temblores de las extremidades y/o dar lugar a convulsiones que provocan la contraccióon de todos los músculos del cuerpo. A veces estas convulsiones son precedidas por auras epilépticas. Las auras consisten en una sensibilidad aumentada o una percepción inusual de la vista, oído, olfato, gusto o tacto que advierten a los individuos de una crisis inminente. Pueden ser sensaciones como, por ejemplo, una brisa fresca o una luz brillante, pudiendo incluir sensaciones de entumecimiento o de náusea. Lo que sucede durante una convulsión depende de las partes del cerebro que se afectan. Aunque generalmente la mayoría de las personas afectadas de epilepsia sufre síntomas similares durante estas convulsiones, algunas pueden presentar síntomas diferentes.

La mayoría de las convulsiones duran desde unos segundos hasta pocos minutos. Sin embargo, si se produce una alteración o pérdida de la conciencia, generalmente el individuo no recuerda lo que ha sucedido. Aunque después de la convulsión es posible que no aparezca ningún efecto, en algunos casos puede presentarse un breve período de confusión y/o se puede experimentar sensación de debilidad y fatiga que puede durar varios días. La mayoría de convulsiones no producen un efecto duradero en el cerebro o el cuerpo, pero la pérdida de conciencia puede dar lugar a caídas y lesiones - especialmente si la persona afectada está conduciendo, bañándose, cocinando o realizando otras actividades potencialmente peligrosas. Las convulsiones que duran más de cinco a diez minutos reciben el nombre de estado epiléptico y requieren de atención médica inmediata. Convulsiones prolongadas, superiores a 30 minutos, pueden aumentar el riesgo de producir daños permanentes y en algunos casos pueden ser mortales.

No todas las convulsiones se consideran epilepsia. Aquellas que se deben a condiciones pasajeras, como fiebre elevada en los niños, meningitis aguda o encefalitis, o la abstinencia al alcohol o a drogas, se consideran convulsiones secundarias o provocadas. Asimismo, no siempre que aparece un grupo de síntomas parecidos a los de las convulsiones se debe a cambios en la actividad eléctrica cerebral. Desmayos, dolores de cabeza de tipo migrañoso, abuso de drogas, enfermedades mentales y una gran variedad de otras situaciones que alteran de manera temporal el estado de conciencia y percepción pueden producir síntomas similares.

La epilepsia se diagnostica cuando una persona sufre dos o más convulsiones no provocadas en menos de 24 horas de diferencia. La epilepsia puede afectar a cualquier persona, pero los niños menores de 2 años y los adultos mayores de 65 años tienen más probabilidades de padecerla. Pese a que la mayoría de las personas con epilepsia responde al tratamiento, entre un 25-30% continúa padeciendo convulsiones a pesar de seguirlo.

Cualquier situación que afecta al cerebro puede causar epilepsia. Esto incluye traumatismos craneales, desarrollo cerebral anormal, falta de oxígeno durante el nacimiento, tumores cerebrales, un accidente vascular cerebral, enfermedad cerebrovascular, tóxicos como el envenenamiento con plomo, infecciones, enfermedades neurológicas y alteraciones metabólicas. Algunas formas de epilepsia son hereditarias y están relacionadas con defectos genéticos. No obstante, en muchos casos se desconoce la causa de la epilepsia. Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) estiman que cerca dos tercios de los casos de epilepsia no presentan ninguna causa subyacente identificable.

Las crisis epilépticas se clasifican en parciales (focales) o generalizadas. Las crisis parciales se originan en un único punto del cerebro, mientras que las generalizadas afectan a ambos lados. Algunas crisis pueden empezar como parciales y convertirse en generalizadas. Aproximadamente el 60% de individuos afectados de epilepsia presenta crisis parciales. Para más información acerca de los diferentes tipos de crisis epilépticas, acceda a este enlace.

Accordion Title
Acerca de Epilepsia
  • Pruebas relacionadas

    Para diagnosticar y monitorizar la epilepsia, determinar el tipo(s) de crisis que padece la persona afectada, identificar situaciones subyacentes que puedan causar las crisis como tóxicos, infecciones, abstinencia a drogas o alcohol, fiebre (en niños) o diabetes, y diferenciar la epilepsia de otras situaciones que pueden presentar algunos síntomas similares, como un síncope o un accidente vascular cerebral se utilizan pruebas de laboratorio y otras pruebas diagnósticas.

    La historia médica, la información aportada por la propia persona afectada y por los familiares testigos de las crisis de dicha persona son muy importantes en el proceso diagnóstico. La persona afectada puede recordar un olor extraño, la aparición de un aura y/o sensaciones que preceden a una crisis, pero no todo aquello sucedido durante la propia crisis. En función de los signos y de la frecuencia de las crisis, el tiempo necesario para establecer un diagnóstico correcto varía.

    Pruebas diagnósticas ajenas al laboratorio

    • Electroencefalograma (EEG) – herramienta diagnóstica principal en la epilepsia; se utiliza para evaluar la actividad eléctrica cerebral e identificar cambios en el patrón de ondas cerebrales.

    Exploraciones por imágenes:

    • Tomografía computarizada (TAC) – para identificar anormalidades en la estructura del cerebro y tumores
    • Resonancia magnética (RMN) – también identifica anormalidades cerebrales
    • Tomografía de emisión de positrones (PET) – utiliza material radioactivo para observar áreas activas del cerebro
    • Tomografía computarizada de emisión de fotón simple (SPECT) – utiliza material radioactivo para identificar la región del cerebro donde se originan las crisis cuando no queda claro con otras técnicas

    Pruebas de laboratorio

    Las pruebas de laboratorio se utilizan principalmente para monitorizar los fármacos antiepiléticos y para descartar otras condiciones como diabetes, anemia, infección, meningitis o encefalitis que podrían ser la causa de las convulsiones.

    Se realiza una monitorización terapéutica de fármacos periódica cuando el individuo toma una medicación específica para garantizar que se han alcanzado los niveles terapéuticos. Entre los fármacos que se monitorizan se incluye:

    • Carbamacepina
    • Fenitoína
    • Ácido valproico
    • Fenobarbital

    Entre las otras pruebas realizadas para identificar posibles causas de convulsiones se incluye:

    • Hemograma – para evaluar las células de la sangre y detectar por ejemplo, una infección
    • Glucosa – para evaluar una posible diabetes
    • Análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR) – para diagnosticar una posible infección y como ayuda diagnóstica de meningitis y encefalitis
    • Hemocultivo – para diagnosticar una septicemia (infección en la sangre)
  • Prevención y tratamiento

    En algunos casos de epilepsia el riesgo puede reducirse; por ejemplo cuando la epilepsia es debida a una lesión en la cabeza, donde el riesgo de sufrirla puede reducirse con la adopción de medidas de seguridad, como el uso de casco al montar en bicicleta o en moto, o abrocharse el cinturón de seguridad en el coche. Los controles prenatales contribuyen a evitar infecciones y otras causas de lesión cerebral fetal. El hecho de tratar correctamente en adultos condiciones como la hipertensión y la enfermedad cardiovascular también contribuye a prevenir una epilepsia.

    La eficacia del tratamiento dependerá de un diagnóstico correcto del tipo de epilepsia que padece la persona. En aproximadamente un 70-80% de los casos, las convulsiones pueden controlarse con los distintos tratamientos disponibles en la actualidad, ya sea de tipo quirúrgico o farmacológico.

    A menudo, en las personas con epilepsia, las crisis pueden prevenirse o disminuir su frecuencia mediante la toma sistemática de la medicación antiepiléptica apropiada. Fármacos como carbamacepina, fenitoína, fenobarbital o ácido valproico se emplean frecuentemente en el tratamiento de la epilepsia. La elección del fármaco depende de cada persona y del tipo de crisis. Por este motivo, es importante cooperar con el médico para la elección de la mejor medicación y dosis. En ciertos casos en los que la medicación no es eficaz o produce efectos secundarios e indeseables graves, una dieta rica en grasas y pobre en carbohidratos puede ser de ayuda para controlar las convulsiones. En algunos casos, la cirugía constituye la mejor opción de tratamiento.

    El número de crisis también puede disminuirse evitando aquellos factores desencadenantes, como la deprivación del sueño, un exceso de estrés o el consumo de alcohol y de drogas como la cocaína. El tratamiento de las condiciones subyacentes también puede disminuir la frecuencia de las crisis. En casos en los que la respuesta al tratamiento es pobre, existe también un dispositivo estimulador del nervio vago que se implanta y que permite controlar mejor las convulsiones. Si desea más información acerca de las opciones terapéuticas, acceda a este enlace.

Bibliografía

NOTA: Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

Los enlaces dirigidos a páginas web pueden no estar disponibles por causas ajenas a nuestra voluntad, por lo que pedimos disculpas y agradeceremos que nos informe de estas anomalías para poder subsanarlas.

Centers for Disease Control and Prevention (2012). Epilepsy – Basics - FAQs. http://www.cdc.gov/epilepsy/basics/faqs.htm

National Institute of Neurological Disorders and Stroke. Epilepsy Information. http://www.ninds.nih.gov/disorders/epilepsy/epilepsy.htm

National Institute of Neurological Disorders and Stroke. Seizures and Epilepsy: Hope Through Research. http://www.ninds.nih.gov/disorders/epilepsy/detail_epilepsy.htm

MedlinePlus Medical Encyclopedia. Epilepsy. http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/ency/article/000694.htm

MayoClinic.com. Epilepsy. http://www.mayoclinic.com/health/epilepsy/DS00342

Scheffer, Ingrid E. Genetic Testing in Epilepsy: What Should You Be Doing? Epilepsy Curr. 2011 Jul-Aug; 11(4): 107–111. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3152152

Adamolekun, B. Seizure Disorders. The Merck Manual for Healthcare Professionals. http://www.merck.com/mmpe/sec16/ch214/ch214a.html?qt=epilepsy&alt=sh

Cavazos, J. and Lum, F. Seizures and Epilepsy: Overview and Classification. EMedicine. http://www.emedicine.com/neuro/TOPIC415.HTM

About Epilepsy. Epilepsy Foundation. http://www.epilepsyfoundation.org/about

Lehman, C. and McMillin, G. Seizure Disorders – Epilepsy. ARUP Consult. https://arupconsult.com/content/seizure-disorders


Thomas, Clayton L., Editor (1997). Taber's Cyclopedic Medical Dictionary. F.A. Davis Company, Philadelphia, PA [18th Edition]. Pp 657-658.