También conocido como
Recuento diferencial
Recuento manual
Morfología de los hematíes
Morfología de eritrocitos
Recuento de leucocitos
Nombre sistemático
Extensión de sangre periférica
Este artículo fue revisado por última vez el
Este artículo fue modificado por última vez el 11.12.2017.
Aspectos Generales
¿Por qué hacer el análisis?

Para evaluar si los hematíes, los leucocitos y las plaquetas son normales tanto en número como en su morfología. Para distinguir entre los distintos tipos de células de la seria blanca (leucocitos) y establecer su porcentaje relativo en sangre. Para diagnosticar toda una variedad de trastornos y enfermedades que repercuten sobre la producción, la función y la destrucción de las células sanguíneas. Para monitorizar la producción celular y el grado de madurez celular en enfermedades como la leucemia, y durante la quimioterapia y/o la radioterapia, y en la evaluación de variantes de la hemoglobina (hemoglobinopatías).

¿Cuándo hacer el análisis?

Cuando el hemograma es anómalo se realiza una extensión de sangre para determinar si existen células anómalas o inmaduras. Cuando el médico sospecha que alguna deficiencia, enfermedad o trastorno pueden estar afectando la producción de las células sanguíneas. También cuando se sigue un tratamiento que puede repercutir sobre la producción de las células sanguíneas.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa (también pinchando directamente el dedo, el lóbulo de la oreja o en niños, el talón).

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

Quizás pueda encontrar los resultados de los análisis que se le han realizado en la página web de su laboratorio. Sin embargo, actualmente está en Lab Tests Online. Es posible que haya sido dirigido aquí por el sitio web de su laboratorio para que así pueda conseguir información útil sobre la (s) prueba (s) que se realizó.

Lab Tests Online es un sitio web de educación para el paciente que ofrece información sobre pruebas de laboratorio y que fue galardonado en el año 2009 con el Premio a las Mejores Iniciativas de Servicio al Paciente que convoca la Fundación Farmaindustria en el apartado correspondiente a sociedades científicas y profesionales.

El contenido de esta página ha sido revisado por especialistas del laboratorio. En ella, se proporcionan explicaciones generales de lo que podrían significar los resultados para cada una de las pruebas aquí desarrolladas. Por ejemplo, lo que podría significar obtener un valor alto o bajo en el contexto de su estado de salud.

Para conseguir los resultados de su análisis, deberá dirigirse al sitio web de su laboratorio o comunicarse con su médico.

Los rangos de referencia de las pruebas que se le han realizado los encontrará seguramente en su informe de laboratorio. Normalmente se encuentran a la derecha de los resultados.

Si no dispone del informe de laboratorio y desea obtener un rango de referencia, consulte a su médico o al laboratorio que realizó los análisis. Los resultados de las pruebas de laboratorio no tienen sentido por sí mismos. Toman significado cuando se comparan con los rangos de referencia. Los rangos de referencia son los valores esperados para una persona sana. A veces se les llama también valores "normales". Al comparar el resultado de una prueba con los valores de referencia, se puede ver si el resultado se encuentra fuera del rango de valores esperados. Los valores que están fuera de los rangos esperados pueden proporcionar pistas para ayudar a identificar posibles enfermedades o trastornos. Si bien la precisión de las pruebas de laboratorio ha evolucionado significativamente en las últimas décadas, puede existir cierta variabilidad entre laboratorios debido a las diferencias en los reactivos químicos empleados, las técnicas de medida y los analizadores o instrumentos que se utilizan. Esta es la razón por la que se proporcionan tan pocos rangos de referencia en esta página web. Es importante saber que, para evaluar si los resultados están "dentro de los límites normales", se debe aplicar el rango de referencia proporcionado por el laboratorio que realizó el análisis. Si desea obtener más información, refiérase al artículo Intervalos de referencia y su significado.

¿Qué es lo que se analiza?

En una extensión de sangre se extiende una única gota de sangre sobre un soporte de vidrio; posteriormente esta preparación se tiñe con un colorante especial y es examinada al microscopio por personal con experiencia. La extensión de sangre periférica proporciona una instantánea de las células presentes en sangre en el momento concreto de la obtención de la muestra y permite la evaluación de todos los tipos de células sanguíneas, leucocitos (células de la serie blanca), hematíes (células de la serie roja, eritrocitos) y plaquetas (trombocitos). Estas poblaciones celulares tienen su origen (y su maduración) en la médula ósea y se liberan a la circulación a medida que se van necesitando. La función principal de los leucocitos es la de combatir las infecciones y los hematíes transportan el oxígeno hacia los tejidos. Las plaquetas aparecen como pequeños fragmentos celulares que cuando se activan, intervienen en las primeras etapas de la coagulación, formando como un tapón. En la sangre, el número y el tipo de células puede variar, manteniéndose sin embargo los valores dentro de unos márgenes determinados considerados como los normales.

Una GotaUna gota de sangre contiene millones de hematíes, miles de leucocitos y centenares de miles de plaquetas. Al microscopio pueden observarse claramente los leucocitos teñidos, de tal modo que el observador puede contarlos y estimar el número de cada tipo celular presente en la extensión. Además, se puede comparar tamaños, formas y aspecto general con los ya conocidos propios de células normales. Se puede diferenciar entre los cinco distintos tipos de leucocitos así como determinar sus porcentajes relativos (recuento diferencial manual). Este estudio permite también evaluar la forma, tamaño y color de los hematíes (indicadores de su contenido en hemoglobina), a la vez que permite estimar el número de plaquetas.

Son varias las situaciones y enfermedades que pueden alterar el número y la apariencia de las células sanguíneas. La extensión de sangre puede orientar acerca de la necesidad de otras pruebas. Por ejemplo, si se observan hematíes más grandes y pálidos de lo normal se puede pensar en algún tipo de anemia. De manera similar, la presencia de leucocitos o células de la serie blanca no suficientemente maduros puede aportar información obtenida por otras pruebas y facilitar el diagnóstico de una infección o de un proceso maligno.

¿Cómo se obtiene la muestra para el análisis?
Extracción de la muestra por punción de una vena del antebrazo (también pinchando directamente el dedo, el lóbulo de la oreja o en niños, el talón).

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?
Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

NOTA: En el apartado, El laboratorio por dentro, encontrará información sobre la recogida y procesamiento de las muestras de sangre y los cultivos de esputo.

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Preguntas Comunes
  • ¿Cómo se utiliza?

    Normalmente se realiza una extensión de sangre periférica cuando se detectan alteraciones en el hemograma. Puede utilizarse como ayuda al diagnóstico y a la monitorización de múltiples situaciones que pueden afectar a las poblaciones celulares sanguíneas. Anteriormente las extensiones de sangre se realizaban a todo paciente al que se le solicitaba un hemograma. Actualmente, los contadores de células proporcionan también un recuento celular automatizado. Sin embargo, si se sospecha de la existencia de anomalías en hematíes, leucocitos o plaquetas, o si existe algún motivo para sospechar la presencia de células anómalas, la técnica ideal para identificarlas es la extensión de sangre. Una extensión de sangre examinada por un profesional experto sigue siendo el mejor método para evaluar e identificar definitivamente células anómalas e inmaduras.

    A menudo se emplea la extensión de sangre para categorizar y/o identificar situaciones que afectan a uno o más tipos celulares sanguíneos, y para monitorizar a pacientes tratados por este motivo. Son varias las situaciones y enfermedades que pueden tener consecuencias sobre el número, tipo, funcionalismo y tiempo de semivida de las células sanguíneas producidas por el organismo. A pesar de que en condiciones normales tan sólo se liberan a la circulación las células ya maduras, es posible que determinadas circunstancias supongan un estímulo para que la médula ósea libere células todavía inmaduras o no perfectamente normales hacia la circulación sanguínea. Si el número de células anómalas es significativo se puede sospechar de la existencia de algún trastorno subyacente, situación que llevará al médico a solicitar pruebas adicionales.

  • ¿Cuándo se solicita?

    La extensión de sangre se solicita si en el hemograma se han hallado alteraciones indicativas de presencia de células anómalas e inmaduras, con la finalidad de evaluar más profundamente las poblaciones celulares sanguíneas. También puede solicitarse ante la sospecha de deficiencias, trastornos o enfermedades que pueden afectar la producción de células sanguíneas o que pueden aumentar la destrucción de las mismas, como anemias, trastornos mieloproliferativos y enfermedades de la médula ósea o leucemias. Algunos de los síntomas y signos indicativos de estos trastornos pueden ser:

    • debilidad, fatiga
    • tez pálida
    • ictericia inexplicable
    • episodios de sangrado
    • aumento del tamaño del bazo
    • dolor óseo

    También puede solicitarse una extensión de sangre durante la monitorización o tratamiento de cualquier tipo de enfermedad relacionada con las células sanguíneas.

  • ¿Qué significa el resultado?

    Las conclusiones que pueden extraerse del análisis minucioso de una extensión de sangre no son diagnósticas por sí mismas. Pueden indicar la presencia de alguna enfermedad subyacente, proporcionar información acerca de su posible severidad, y sugerir la necesidad de realizar otras pruebas diagnósticas. Los resultados de la extensión de sangre se interpretan junto a los del hemograma y a los de otras pruebas de laboratorio, así como junto a la sintomatología que presenta el individuo.

    Los resultados de una extensión de sangre incluyen una descripción de la apariencia de los hematíes, de los leucocitos y de las plaquetas así como de cualquier anomalía que haya podido ser observada en la preparación.

    Hematíes (células rojas de la sangre)
    Los hematíes normales presentan un tamaño uniforme (7 µm) y no tienen núcleo. Son redondeados y más bien planos (recuerdan la forma de un "donut") con una depresión central (bicóncavos). Debido a la hemoglobina que transportan, presentan una coloración rojo-marronosa, siendo ligeramente más pálidos en la zona central que en la periferia. Si la morfología de los hematíes es normal, a menudo se describen como normocíticos y normocrómicos.

    A pesar de que no todas las células rojas son perfectamente iguales entre ellas, la existencia de un número significativo de hematíes con diferencias respecto a los demás (normales) es sugestiva de alguna anomalía. Algunos ejemplos de condiciones que afectan a los hematíes son:

    • Anemia
    • Variantes de la hemoglobina, entre las que se incluyen las talasemias y la anemia de células falciformes
    • Trastornos mieloproliferativos
    • Enfermedades de la médula ósea

    Se puede dar el caso que en la extensión se observen una o varias irregularidades. Algunos ejemplos serían:

    • Anisocitosis - la presencia de hematíes de diferentes tamaños puede indicar anemia. Se habla de microcitosis o de macrocitosis según si el tamaño es inferior o superior a 7 µm, respectivamente.
    • Poiquilocitosis - hematíes de diferentes formas, como por ejemplo, equinocitos, acantocitos, eliptocitos, esquistocitos, queratocitos, "rulos", células falciformes, células en diana y en forma de gota de agua.

    Leucocitos (células de la serie blanca)
    En la evaluación de una extensión de sangre se realiza un recuento de leucocitos. Deben contarse como mínimo 100 leucocitos y clasificarlos según el tipo. Se calcula el porcentaje de cada tipo respecto al total de leucocitos; también se evalúa su morfología y el grado de desarrollo. Los leucocitos tienen un núcleo rodeado de citoplasma (fluido). Todos los leucocitos provienen de células madre de la médula ósea y pueden diferenciarse en dos grupos esenciales, células de tipo mieloide y células de tipo linfoide. El proceso de maduración lleva a cinco tipos diferentes de leucocitos.

    Los leucocitos que presentan gránulos en su citoplasma se conocen como granulocitos, e incluyen:

    • Neutrófilos (10 - 18 µm) - su citoplasma presenta gránulos rosados o de color púrpura. Representan la mayoría de células blancas en un adulto sano. Participan en la defensa frente a infecciones.
    • Eosinófilos (10 - 15 µm) - se reconocen fácilmente por tener gránulos grandes y de color rojo-anaranjado. Normalmente son poco abundantes (representan del 1 al 3% de los leucocitos)  y suelen aumentar en alergias y en infecciones parasitarias.
    • Basófilos (10 - 15 µm) - todos ellos presentan gránulos grandes y negruzcos; constituyen el tipo de leucocito menos frecuente (1%).

     

    Los no-granulocitos son:

    • Monocitos - suelen ser los leucocitos de mayor tamaño (12 - 20 µm) y a menudo se les conoce con el nombre de fagocitos (células que recogen desechos de distinta índole) pudiendo ingerir partículas como restos celulares, bacterias y otras partículas insolubles.
    • Linfocitos - son de menor tamaño que las anteriores (10 - 12 µm)  y presentan un citoplasma homogéneo con un núcleo liso y redondeado. Un tipo de estos linfocitos, la célula-B, es el responsable de la producción de anticuerpos (inmunoglobulinas).

    Son muchas las situaciones y enfermedades que pueden afectar el número absoluto y relativo de leucocitos así como su morfología. Algunos ejemplos son:

    • Infección y/o inflamación - pueden hacer aumentar algunos tipos de leucocitos
    • enfermedades de la médula ósea - en función de la enfermedad, se puede asistir a aumentos o a disminuciones del número absoluto y relativo de leucocitos
    • Alergias - puede afectarse el número de eosinófilos
    • trastornos mieloproliferativos o cánceres - pueden observarse en la extensión de sangre células blancas inmaduras como los blastos. Estos blastos suelen hallarse en la médula ósea, dónde se producen y maduran antes de liberarse hacia la circulación. La presencia de blastos en una extensión es indicativa de un transtorno mieloproliferativo grave o de leucemia.

    Plaquetas
    Son fragmentos celulares derivados de unas células grandes de la médula ósea conocidas como megacariocitos. Una vez liberadas desde la médula ósea, aparecen en la sangre periférica como fragmentos. Cuando existe una lesión de un vaso sanguíneo o se produce un sangrado, las plaquetas se activan y empiezan a agregarse en lo que será la primera etapa de la formación del coágulo. Para controlar los procesos de coagulación y/o sangrado es necesario tener plaquetas en cantidad suficiente. Si hay pocas plaquetas, disminuye la capacidad de formar coágulos y esto puede suponer un peligro para el individuo. En ocasiones se produce demasiadas plaquetas, pudiendo en casos extremos interferir con el flujo normal de la sangre y aumentar el riesgo del individuo de desarrollar coágulos. Simultáneamente, estos pacientes pueden experimentar sangrados debido a que estas plaquetas pueden ser disfuncionales – a pesar de que parezcan normales-.

    El recuento de plaquetas suele realizarse de manera automatizada. Ante un número de plaquetas disminuido o aumentado debe realizarse una extensión de sangre para visualizar directamente cualquier anomalía en la forma o en el tamaño de las mismas. Por ejemplo, pueden observarse plaquetas grandes o gigantes en enfermedades mieloproliferativas o en trobocitopenias de tipo inmune (en esta situación, el sistema inmune del organismo genera de manera inadecuada anticuerpos dirigidos contra estas plaquetas).

  • ¿Hay algo más que debería saber?

    Normalmente, cuando se identifican alteraciones importantes en una extensión de sangre, el individuo es referido a un especialista (hematólogo) para una evaluación más exhaustiva. En función de los resultados, es posible que se solicite otras pruebas como un aspirado o una biopsia de médula ósea.

    Entre las situaciones que pueden afectar o invalidar los resultados obtenidos en una extensión de sangre se incluyen:

    • recepción reciente de una transfusión de sangre
    • concentración elevada de proteínas

    Los resultados de una extensión pueden variar en el curso de algunas enfermedades leves o por situaciones de estrés; un ejercicio físico intenso o el hecho de fumar también pueden alterar los recuentos celulares.

  • ¿Por qué el contador de células automático no ha sustituido totalmente a la extensión de sangre?

    En parte, y debido a que el contador analiza las células desde el punto de vista de su forma, tamaño y propiedades eléctricas, es cierto que su introducción ha permitido obviar la realización de muchas extensiones de sangre. Son varios los estímulos externos y las situaciones fisiológicas que pueden originar variaciones en el número y forma de las células. El analizador automático suele identificar la presencia de células anómalas, aunque no puede subclasificar ni catalogar exactamente el tipo de alteración. Sucede algo similar en el caso de que existan fragmentos celulares y/o agregados plaquetares, especialmente si son de gran tamaño; es posible que el analizador los clasifique como si fueran células de la serie blanca (leucocitos), y por lo tanto aumentaría el número de leucocitos. Por el contrario, si en el laboratorio se realizan extensiones de sangre, estas anomalías serán identificadas y clasificadas correctamente.

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Más detalles acerca de los hematíes
  • Tamaño
    • Anisocitosis: se trata de una variación en el tamaño de los hematíes – puede ser un indicador de anemia
    • Macrocitosis: aumento de tamaño de los hematíes que puede ser atribuible a deficiencias de  vitamina B12 o de folato. Se observan en la anemia perniciosa, en el alcoholismo crónico y en la anemia megaloblástica.
    • Microcitosis: se corresponde con la presencia de hematíes de pequeño tamaño, y puede ser debido a una anemia por déficit de hierro o a un trastorno hereditario como la talasemia.
  • Forma
    • Poiquilocitosis: se trata de una variación en la forma de los hematíes y puede incluir distintas anormalidades simultáneamente.
    • Acantocitos (células espinosas o espiculadas): células de forma irregular con 5-10 espículas. Pueden encontrarse en la sangre de personas a las que se les ha extraído el bazo (esplenectomía) y también en el alcoholismo crónico (cirrosis), anemias hemolíticas, talasemias o en quemaduras graves y severas. También se observan estas células en una enfermedad hereditaria conocida como abetalipoproteinemia.
    • Equinocitos (células dentadas): pueden tener entre 10-30 proyecciones espinosas y se observan frecuentemente en personas con insuficiencia renal o con déficit de hierro. También puede observarse esta morfología de manera artefactual, por problemas relacionados con la preparación de la muestra.
    • Eliptocitos (ovalocitos): hematíes con forma elíptica, observados en la eliptocitosis hereditaria y en varias anemias.
    • Queratocitos: hematíes en forma de semiluna o en forma de huso que pueden observarse en pacientes con coagulación intravascular diseminada (CID) o en portadores de dispositivos vasculares artificiales (prótesis) como válvulas cardíacas.
    • “Rouleaux” : hematíes que aparecen en forma de pilas de monedas y que se observan en pacientes con mieloma múltiple o con macroglobulinemia de Waldenström.
    • Células falciformes: hematíes en forma de hoz, característicos de la anemia de células falciformes.
    • Células diana (leptocitos o codocitos): hematíes que recuerdan a los ojos de un buey. Se observan en personas con trastornos hereditarios en los que existen formas anómalas de hemoglobina (hemoglobinopatías), talasemias y varios tipos de anemia.
    • Células en lágrima (dacriocitos): hematíes que recuerdan a una gota de agua. A menudo se observan en pacientes con mielofibrosis y talasemia.
    • Esquistocitos: fragmentos de hematíes. Su presencia puede ser atribuible a algún trastorno que cause que los hematíes sean especialmente frágiles o puede obedecer a causas mecánicas, como a veces se observa en portadores de válvulas cardíacas artificiales o en pacientes con quemaduras graves y severas.
    • Esferocitosis: hematíes con forma redondeada a menudo presentes en la esferocitosis hereditaria; también pueden aparecer en anemias hemolíticas de causa inmune.
    • Células crenadas o espiculadas: hematíes con el perímetro ondulado o dentado, debido a una pérdida de agua de la célula o a enfermedad hepática.
  • Color
    •  Hipocromasia: se puede observar en varios trastornos, entre los cuales la talasemia y el déficit de hierro. Los hematíes son pálidos debido a que contienen una cantidad de hemoglobina insuficiente y presentan un palidez central marcada, de manera que parece que existe un hueco en la célula.
    • Hipercromasia: el hematíe es más oscuro de lo normal; puede deberse a una deshidratación.
    • Policromasia: hematíes que aparecen de color azulado; indican que son células inmaduras que se han liberado desde la médula ósea antes de haber completado su maduración.
  • Estructura intracelular (material nuclear, restos celulares e inclusiones celulares de los hematíes)
    • Hematíes nucleados (normoblastos): son formas muy inmaduras de hematíes que aparecen cuando la médula ósea se ve obligada a liberarlas por una demanda muy aumentada. Puede darse en anemias severas, mielofibrosis, talasemias, tuberculosis miliar, cánceres que afectan a la médula ósea y cuando de manera crónica existen niveles bajos de oxígeno en sangre (hipoxemia). La presencia de estas células puede considerarse normal en recién nacidos (durante un corto período de tiempo).
    • Reticulocitos: son hematíes inmaduros que normalmente adquieren un tono azulado en la tinción (policromáticos). Es normal hallar cierto número (aunque reducido) de estas células en la circulación. Su número puede estar elevado en sangrados importantes, hipoxia, destrucción de hematíes, anemia de células falciformes, déficit de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD) y anemia hemolítica autoinmune.
    • Siderocitos, sideroblastos, sideroblastos en anillo: al teñir los hematíes con azul de Prusia, pueden observarse gránulos de hierro. Los sideroblastos son siderocitos inmaduros que a veces pueden adquirir un patrón en anillo, indicativo de anemia sideroblástica.
    • Punteado basófilo: puntos azulados en el interior de los hematíes, debidos a la precipitación de material (ribosomas); puede observarse en intoxicaciones por metales pesados (como el plomo), en deficiencias nutricionales o en mielofibrosis.
    • Cuerpos de Heinz: cuerpos de inclusión grandes (gránulos) en los hematíes observados cuando se tiñen con cristal violeta. Puede ser debido a un déficit enzimático (G6PD), a variantes inestables de la hemoglobina, a talasemias y a anemias hemolíticas autoinmunes.
    • Cuerpos de Howell-Jolly (restos de ADN nuclear de forma redondeada en el interior de los hematíes): presentes en la anemia de células falciformes, en anemias hemolíticas o megaloblásticas, y también a veces después de una esplenectomía.
    • Anillos de Cabot: inclusiones filiformes que forman como un anillo en los hematíes. Pueden observarse en distintas anemias.
    • Parásitos de la malaria: en personas con malaria, los parásitos causantes de la enfermedad viven en el interior de los hematíes y pueden observarse en una extensión de sangre; sin embargo, no se trata de un hallazgo habitual.  Estos parásitos suelen hallarse en personas que viven en o que han viajado a áreas en las que la enfermedad es endémica.
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Más detalles acerca de los leucocitos
  • Neutrófilos

    También conocidos como neutrófilos segmentados, segmentados, células polimorfonucleares o PMNs, tienen un diámetro de aproximadamente 12 micras y su función es la de engullir y destruir organismos invasores. Representan entre el 50% y el 70% del total de leucocitos sanguíneos y pueden tener entre dos y cinco núcleos lobulados conectados entre sí mediante una fina hebra de material nuclear. El número de este tipo de leucocitos suele aumentar cuando existen infecciones, procesos malignos o en situaciones de estrés extremo. Para poder visualizar mejor los distintos tipos celulares, se utiliza la tinción de Romanowsky.  El citoplasma de los neutrófilos suele ser pálido y a menudo contiene gránulos de color púrpura. Estos gránulos (gránulos específicos y gránulos azurófilos) contienen algunos enzimas y proteínas con capacidad para neutralizar o destruir microorganismos. Se conoce con el nombre de bandas a los neutrófilos inmaduros que tienen un núcleo en forma de “U”; es normal observar en sangre un pequeño porcentaje de bandas.

    Las anomalías de los neutrófilos incluyen:

    • Granulación tóxica: gránulos grandes y de color azul oscuro localizados en el citoplasma, asociados a infecciones severas, a intoxicaciones por sustancias químicas y a otros estados tóxicos.
    • Vacuolización: las vacuolas aparecen como unos huecos o agujeros en el citoplasma y frecuentemente están asociadas a la granulación tóxica.
    • Cuerpos de Döhle: inclusiones de color grisáceo o verdoso en la parte más periférica del citoplasma de los neutrófilos. No son más que restos nucleares, asociados a menudo a gránulos tóxicos y a vacuolas. Pueden observarse cuando existen quemaduras graves y severas, traumatismos, infecciones agudas o sistémicas, y también debido a la exposición a agentes citotóxicos (por ejemplo, quimioterapia); pueden también observarse en el curso de un embarazo normal.
    • Cuerpos de Auer  (Bastones de Auer): inclusiones en forma de bastón, de color rosado o rojo, que pueden observarse cuando existen granulocitos muy inmaduros (blastos) en pacientes con leucemias agudas no linfocíticas (por ejemplo, leucemia mieloide aguda).
    • Bandas—número aumentado: es normal hallar en la circulación algunos pocos neutrófilos inmaduros, pero si el número aumenta de manera marcada, se habla de “desviación a la izquierda”. Esto sucede cuando existe una estimulación aguda que favorece la producción de neutrófilos, haciéndola aumentar y provocando que la médula ósea libere algunos leucocitos prematuramente, antes de que hayan acabado su maduración hasta el estado de neutrófilo. Otras formas inmaduras que pueden observarse a veces en una extensión de sangre son los promielocitos, los mieloblastos, los mielocitos y los metamielocitos.
    • Hipersegmentación: neutrófilos con 6 o más segmentos nucleares. Principalmente se asocia a deficiencias de vitamina B12 y folato.
    • Pelger-Huët: trastorno hereditario en el que los neutrófilos aparecen con menos de dos lóbulos. El núcleo a menudo toma la forma de un cacahuete o como de una mancuerna, o también puede consistir de dos lóbulos conectados entre sí por un filamento fácilmente identificable. Puede ocurrir también en algunas enfermedades, recibiendo en estas ocasiones el nombre de "pseudo- Pelger-Huët".
    • Gránulos de Alder-Reilly: gránulos leucocitarios grandes y oscuros que se tiñen de color púrpura. Son indicativos de mucopolisacaridosis (trastorno hereditario por déficit enzimático, síndrome de Hurler y síndrome de Hunter).
    • Gránulos de Chédiak-Higashi: anomalía hereditaria caracterizada por la presencia de gránulos grandes rojizos, azules o verdosos de tamaño variable, que dan una reacción positiva a la peroxidasa y son indicativos de trastornos metabólicos; pueden observarse en granulocitos, linfocitos y monocitos. Las personas con esta alteración pueden exhibir problemas neurológicos, alteraciones del sistema inmune y fotofobia.; a menudo es mortal.
  • Linfocitos

    Son células de tamaño relativamente pequeño (7-10 µm) y de forma redondeada. El núcleo suele ser grande en relación a la cantidad de citoplasma. El citoplasma es de color azul pálido y no suele contener gránulos. El núcleo aparece al microscopio como muy liso y de color azul oscuro. Existen dos tipos principales de linfocitos, las células B y las células T, pero no puede distinguirse entre ellas al microscopio utilizando las técnicas de tinción habituales. Estos dos tipos de células pueden distinguirse entre ellas utilizando tinciones específicas que emplean anticuerpos marcados con fluorescencia y en instrumentos especiales conocidos como citómetros. Las células B generan anticuerpos específicos mientras que las células T pueden activar a las células B y reconocer y destruir organismos invasores. Los linfocitos representan entre el 20% y el 40% del total de leucocitos.

    • Linfocitos reactivos (linfocitos atípicos, activados, células de Downey): estas células son linfocitos grandes que contienen mayor cantidad de citoplasma y pueden presentar formas y tamaños variables. A menudo se observa una coloración característica azulada del citoplasma cuando estas células están rodeadas de hematíes. En enfermedades víricas como en la mononucleosis infecciosa se observan cantidades aumentadas de linfocitos atípicos.
    • Células peludas: estos linfocitos presentan diminutas prologaciones que les dan una apariencia como de células peludas al microscopio. Se observan en la leucemia de células peludas o tricoleucemia.
  • Eosinófilos

    Tienen un núcleo con 2 ó 3 lóbulos y característicamente contienen gránulos de color rojo-anaranjado en su citoplasma. Suelen estar involucrados en respuestas de tipo alérgico y en infecciones parasitarias. Entre un 1% y un 4% de los leucocitos en sangre son eosinófilos.

  • Monocitos

    Son los leucocitos de mayor tamaño y representan menos del 6% del total de leucocitos. Se caracterizan por un citoplasma abundante y de color azul grisáceo, con una forma irregular y un núcleo plegado. La principal función de los monocitos es la de ingerir microorganismos y dar respuesta a infecciones e inflamaciones liberando ciertas proteínas (monoquinas) con capacidad para inactivar bacterias. Los monocitos estimulados por citoquinas pueden salir del torrente circulatorio y transformarse en macrófagos tisulares.

  • Basófilos

    Presentan un núcleo multilobulado y múltiples gránulos de color azul oscuro (que contienen histamina) en el citoplasma; representan tan sólo el 1% de los leucocitos. Puede observarse un ligero aumento de basófilos en respuestas alérgicas, colitis ulcerosa, sinusitis crónica, varicela o inmunizaciones. No es raro encontrar aumentos importantes en algunas leucemias mieloides.

Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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