Hongos

28/10/2020
Tambien conocido como:

Aspectos Generales

¿Por qué hacer el análisis?

Para detectar infecciones fúngicas, para determinar qué tipo de hongos están presentes y ayudar a guiar el tratamiento.

¿Cuándo hacer el análisis?

Cuando el médico sospecha que puede existir una infección fúngica cutánea, pulmonar o sistémica; a veces, para monitorizar la eficacia de un tratamiento.

¿Qué muestra se requiere?

La muestra recogida para el análisis depende de la localización de la posible infección. Típicamente se incluye: muestras de piel, uñas y cabellos, fluidos, sangre y/o alguna biopsia.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Qué es lo que se analiza?

Los hongos son microorganismos que existen en la naturaleza como levaduras unicelulares o como mohos filamentosos ramificados. Existen más de 50.000 especies de hongos en nuestro entorno, aunque son menos de 200 las especies que se asocian a las enfermedades humanas. De estas 200, tan sólo unas 20 ó 25 constituyen una causa común de infección.

En las infecciones fúngicas se produce una invasión de los tejidos del organismo por una o varias especies de hongos, pudiendo producir desde lesiones cutáneas superficiales hasta enfermedades graves en la sangre, en los pulmones, en los tejidos profundos o bien infecciones sistémicas.

  • Las infecciones fúngicas superficiales son muy comunes. Puede tratarse de infecciones en las uñas, o de infecciones cutáneas en las que aparecen escamas enrojecidas que producen picor (como las popularmente conocidas como pie de atleta y tiña), o de infecciones que generan placas blanquecinas en la boca (aftas) o en la vagina (con flujo vaginal y picor). Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), casi un 75% de las mujeres presenta en algún momento de la vida alguna infección por hongos.
  • Aunque no es lo más común, los hongos pueden penetrar desde su localización original hacia tejidos más profundos del organismo, o también pueden ocasionar infecciones pulmonares graves, septicemia e infecciones sistémicas que pueden afectar a cualquier órgano. Las infecciones pulmonares por hongos suelen empezar por la inhalación accidental de las esporas fúngicas microscópicas. Cualquier persona puede tener una infección pulmonar por hongos o incluso sistémica, pero lo normal es que tan sólo se presenten síntomas similares a los de la gripe. Sin embargo, las personas inmunodeprimidas, como pueden serlo las que están infectadas por el VIH/SIDA, las que han recibido un trasplante de algún órgano y aquellas con alguna enfermedad subyacente como diabetes o una enfermedad pulmonar, presentan mayor riesgo de desarrollar infecciones fúngicas graves, infecciones sistémicas por hongos y/o infecciones de tipo recurrente.

Las pruebas para el análisis de hongos son útiles para detectar e identificar estos microorganismos y permitir así el diagnóstico de la infección y el mejor tratamiento. Los estudios incluyen característicamente un examen microscópico de la muestra, siendo necesario a veces emplear tinciones o preparaciones específicas para hongos. Esta primera aproximación suele ser suficiente para conocer si existe una infección por hongos o no, y en el caso de tratarse de una infección superficial, ya no se requieren estudios adicionales.

Sin embargo, en las infecciones persistentes, profundas o sistémicas es necesario ampliar el estudio con otras pruebas como cultivos, antibiograma y/o pruebas de detección de antígenos y/o anticuerpos.

¿Cómo se obtiene la muestra para el análisis?

Depende de la localización de la infección. Si se trata de una infección superficial es suficiente tomar una muestra de la piel (raspado), de la uña, del cabello o bien de las secreciones vaginales tomadas con una torunda e incluso una muestra de orina. Si la infección afecta a tejidos más profundos, a órganos o es sistémica, es necesario tomar una muestra de sangre o de esputo, y/o realizar una biopsia. Si se sospecha una meningitis, es necesario tomar una muestra de líquido cefalorraquídeo.

Preguntas Comunes

¿Cómo se utiliza?

Las pruebas para el estudio de hongos son útiles para detectar y diagnosticar las infecciones por hongos, para pautar el tratamiento adecuado y/o, a veces, para monitorizar la eficacia de un tratamiento.

  • Para conocer si existe alguna infección fúngica, en el caso de las infecciones cutáneas superficiales, suelen ser suficientes una buena exploración física del paciente así como un examen microscópico de la muestra. No es siempre necesario identificar el microorganismo específico que ocasiona la infección, ya que el médico cuenta con múltiples opciones terapéuticas tópicas o de administración oral que le permiten establecer, junto a su experiencia y a las guías de práctica clínica, un tratamiento correcto.
  • En las infecciones fúngicas persistentes y en los casos en que la infección afecta a tejidos más profundos, o bien es pulmonar o sistémica, se recurre a:
  • Cultivos específicos que ayudan a identificar el hongo que origina la infección. Los hongos suelen tener un crecimiento lento. Los nutrientes que se emplean en los medios de cultivo inhiben el crecimiento bacteriano, pero favorecen el crecimiento de los hongos. Las pruebas de susceptibilidad (antibiograma) realizadas en hongos aislados a partir de los cultivos se utilizan para determinar cuál es el mejor antifúngico para el tratamiento.
  • Para conocer si una persona tiene o ha tenido recientemente una infección por hongos se pueden estudiar en sangre los antígenos y anticuerpos fúngicos. Son pruebas más rápidas que los cultivos, sin embargo, sólo permiten analizar un tipo específico de hongo a la vez; por este motivo el médico debe saber el tipo de hongo que le interesa estudiar. Muchas personas presentan anticuerpos frente a los hongos como consecuencia de exposiciones previas, de manera que una única prueba de detección de anticuerpos no confirma siempre la presencia de una infección en el momento del análisis. Si se realizan dos pruebas de detección de anticuerpos separadas por un intervalo de unas semanas (muestra en el momento de la infección o "aguda" y muestra en la fase de convalecencia), se puede conocer si los títulos de anticuerpos varían.
  • Se pueden realizar pruebas moleculares para identificar los hongos que crecen en cultivo y, a veces, se pueden usar para detectar un hongo específico directamente en la muestra recolectada.

Las siguientes tablas resumen algunas pruebas de laboratorio que pueden ser útiles para confirmar una infección por hongos y establecer un tratamiento:

Infecciones superficiales

Infecciones profundas y sistémicas

En el caso de las infecciones persistentes, profundas o sistémicas es necesario un diagnóstico definitivo; se requiere un estudio más exhaustivo para conseguir identificar el hongo que causa la infección y saber cómo abordar el tratamiento. Para ello suele ser necesaria una combinación de las distintas pruebas mencionadas anteriormente, además de las que se listan a continuación:

¿Cuándo se utiliza?

Estas pruebas se solicitan siempre que se sospeche de una posible infección por hongos. También pueden solicitarse después o periódicamente durante un tratamiento para evaluar la eficacia del mismo. En algunos pacientes se solicitan periódicamente para monitorizar las posibles recurrencias de la infección. Muchos de los signos y síntomas de las infecciones fúngicas son similares a los causados por las infecciones víricas y/o bacterianas; y por este motivo, para aclarar la causa del proceso que afecta al paciente, se pueden solicitar estas pruebas.

En las infecciones superficiales se solicita este tipo de pruebas cuando existen síntomas y signos que afectan a uñas, piel o mucosa, como por ejemplo:

  • Enrojecimiento de piel con aparición de escamas y con picor
  • Uñas quebradizas, deformadas o engrosadas
  • Placas blanquecinas en la boca (aftas)
  • Picor vaginal y aumento del flujo (infecciones por levaduras)

En las infecciones profundas y sistémicas se puede observar una gran variedad de síntomas, en función de la zona del organismo afectada. Así, por ejemplo:

  • En las infecciones pulmonares aparecen síntomas y signos similares a los de una gripe, como tos, fiebre, dolores musculares, dolores de cabeza y erupciones cutáneas
  • Las infecciones de la sangre (septicemia) pueden ocasionar escalofríos, fiebre, náuseas, taquicardia
  • Las infecciones del sistema nervioso central (SNC) (meningitis) pueden acompañarse de dolores de cabeza graves y persistentes, rigidez de nuca e hipersensibilidad a la luz.

¿Qué significa el resultado?

La interpretación de las pruebas de hongos y los exámenes al microscopio de la muestra, así como los cultivos a menudo requieren experiencia en el estudio de hongos. Los resultados deben considerarse cuidadosamente, junto con los signos y síntomas, así como el historial médico y, a veces, el historial de viajes de la persona examinada.

Infecciones superficiales

Muchas de las infecciones por hongos superficiales pueden diagnosticarse con una buena exploración física. Además de los síntomas generales, muchas de las infecciones cutáneas se acompañan de signos característicos (como la apariencia de unas uñas infectadas) y suelen afectar a zonas determinadas del organismo (como el pie de atleta entre los dedos del pie). Sin embargo, el médico no puede saber con certeza el tipo de hongo en concreto que causa la infección. A veces, un examen microscópico o cultivo de una muestra puede ser útil para detectar y confirmar una infección por hongos y puede ayudar a guiar el tratamiento.

Algunos ejemplos de infecciones superficiales incluyen:

  • Infecciones fúngicas causadas por especies de Candida
  • Pie de atleta
  • Tiña inguinal
  • Infección del cuero cabelludo o del cabello
  • Infección de dedos o uñas de los pies
  • Tiña

Infecciones profundas y sistémicas

En el caso de las infecciones persistentes, profundas o sistémicas es necesario un diagnóstico definitivo; esto requiere un estudio más exhaustivo para conseguir identificar el hongo que causa la infección y saber cómo abordar el tratamiento. Para ello suele ser necesaria una combinación de distintas pruebas que se pueden realizar en muestras de esputo o tejido extraído de los pulmones, sangre, orina o líquido cefalorraquídeo. Algunos ejemplos de algunas infecciones fúngicas graves que pueden requerir pruebas exhaustivas incluyen:

  • Aspergillosis
  • Blastomycosis
  • Coccidioidomycosis
  • Cryptococcosis
  • Histoplasmosis

En general, un resultado negativo de la prueba significa que no hay una infección fúngica presente y que los síntomas probablemente se deben a otra causa. Una prueba negativa después de que una persona ha sido tratada por una infección por hongos significa que la terapia ha tenido éxito.

Los resultados positivos generalmente indican que hay un hongo presente y, a veces, identifican el tipo que causa una infección:

Si se consigue identificar los hongos mediante la preparación de KOH o con la tinción Calcofluor, se puede afirmar que el hongo está presente en la muestra estudiada; puede ser el causante de los síntomas del paciente o ser un hongo inocuo colonizador habitual de la piel. Sin embargo estos tests no identifican el tipo de hongo.

Cultivo: la presencia de múltiples microorganismos puede indicar que existen múltiples patógenos o que se trata de flora normal. Se debe tener cuidado al interpretar los resultados.

Si la muestra es de un lugar no estéril, como la piel, los hongos que se identifiquen pueden ser del tipo que causan enfermedades (patógeno), del tipo que solo causan enfermedades en personas con el sistema inmunológico debilitado (oportunistas) o aquellos que forman parte de la flora normal. También puede estar presente una mezcla de estos tipos.

Las muestras estériles, como sangre, líquido cefalorraquídeo o tejidos que se recojan correctamente, no se contaminarán con la flora normal. Un cultivo positivo identifica el hongo u hongos que causan la infección.

Si una prueba de detección de antígeno es positiva, es probable que el hongo identificado sea el causante de la infección.

Un resultado positivo en la prueba de detección de anticuerpos obtenido de una única muestra puede indicar una exposición a un tipo concreto de hongo, aunque no indica cuando se produjo la exposición. Un aumento de los niveles de anticuerpos en dos muestras de suero obtenidas en un intervalo de unas semanas (muestra en fase aguda y muestra en la fase de convalecencia) es indicativo de una infección fúngica activa o reciente. Es posible que algunos pacientes, a pesar de tener una infección por algún hongo, presenten unos niveles de anticuerpos inferiores a los esperados.

La detección de un hongo específico con una prueba molecular indica una posible infección con ese hongo si la prueba se realizó en una muestra de un sitio corporal estéril, como sangre, LCR o tejido.

¿Hay algo más que debería saber?

Si un hongo que está causando una infección no está presente en una cantidad suficiente en una muestra, una prueba para detectar y / o identificar el hongo puede ser falsamente negativa.

Para las pruebas de anticuerpos, es posible que algunas personas infectadas con sistemas inmunitarios debilitados no produzcan anticuerpos como se esperaba.

Las infecciones por hongos deben distinguirse de las debidas a otros microorganismos, como bacterias. En ocasiones, pueden estar presentes en la misma infección hongos y bacterias. Entre las pruebas que pueden emplearse para identificar o descartar otras causas de infección se incluyen:

  • Tinción de Gram: prueba rápida que permite detectar al microscopio bacterias y/o hongos presentes en una muestra.
  • Cultivo bacteriano – Utilizado para conocer si existe una infección bacteriana.
  • Cultivo de micobacterias: solicitado normalmente cuando se sospecha la existencia de una tuberculosis.
  • Hemocultivo: solicitado cuando se sospecha una septicemia.

Los hongos se desarrollan bien en medios húmedos, como por ejemplo piscinas públicas, así como en taquillas de los vestuarios, en el interior de los zapatos sudados, en prendas que se ajustan mucho al cuerpo y en los pliegues cutáneos. Las infecciones por hongos pueden minimizarse calzando sandalias o calzados especiales para piscinas, limitándose así la exposición directa; también cambiándose frecuentemente de calcetines, secando los zapatos que pudieran estar sudados y manteniendo las áreas más propensas del organismo limpias y secas.

¿Por qué cuando una persona presenta tos persistente y fiebre, el médico pregunta si ha viajado y quiere información acerca de las actividades que se han estado haciendo?

Algunos hongos se hallan en áreas geográficas concretas. De manera similar, una persona puede haber estado expuesta a esporas de hongos si ha estado realizando espeleología o ha frecuentado zonas en las que se está excavando, a pesar de no haber realizado ningún viaje. Es posible que las infecciones pulmonares causadas por hongos no se pongan de manifiesto hasta después de meses o incluso años después de la exposición. (Si se desea más información acerca de este tema, consultar Enfermedades del viajero).

Enlaces

Pruebas relacionadas:

Estados fisiológicos y enfermedades:

En otras webs:

Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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