También conocido como
influenza, gripe aviar, gripe porcina, H1N1, H3N2, H5N1, H7N9
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Este artículo fue modificado por última vez el 18.04.2018.
¿En qué consiste?

La gripe consiste en una infección vírica respiratoria que se transmite entre personas al toser, estornudar y por contacto con superficies contaminadas.

En climas fríos, la gripe es estacional. En nuestro entorno lo habitual es que aparezca durante los meses de invierno. En regiones cálidas, la gripe puede aparecer durante todo el año. En el curso de cada una de las estaciones gripales, pueden existir distintas cepas del virus, aunque lo más común es que solo predominen una o dos cepas en cada brote de gripe.

La gripe puede ocasionar desde una afectación leve hasta una enfermedad grave que en ocasiones puede resultar fatal. En un bote de gripe normal, las mayores tasas de infección se detectan en niños, embarazadas y en personas inmunocomprometidas (debilitamiento del sistema inmune) o con enfermedad pulmonar previa. Sin embargo, más del 90% de las muertes y más del 60% de hospitalizaciones se producen en personas mayores de 65 años de edad.

Es difícil estimar el número real de casos de gripe ya que muchas de las personas afectadas no acuden al médico, y entre las que sí acuden, a muy pocas se les realizan pruebas para confirmarla. Es más habitual realizar las pruebas en hospitalizados. El porcentaje de casos de gripe confirmados por el laboratorio sólo representa un pequeño porcentaje de los casos de gripe en la comunidad.

Están descritos tres tipos de virus de la gripe que afectan a las personas. Los virus de tipo A y B ocasionan pandemias anuales de gripe y la mayoría de brotes epidémicos. El virus de tipo C puede causar afectación respiratoria leve y no se cree que sea responsable de epidemias.

Los virus de la gripe A y B sufren modificaciones con el tiempo. Pueden mutar (deriva antigénica), desarrollándose así cepas distintas. Las cepas de la gripe estacional pueden experimentar una serie de variaciones genéticas (derivas antigénicas) de tal manera que se deja de tener inmunidad (proporcionada por infecciones previas o por vacunas). Normalmente, durante una temporada de gripe, predomina una única cepa del virus A de la gripe, pero pueden existir combinaciones de los tipos A y B, ocasionando brotes simultáneos en la comunidad.

Las epidemias de gripe aparecen cuando una gran proporción de la población es susceptible al virus. La propagación del virus de manera generalizada reviste una relevancia particular ya que se asocia a pandemias de gripe. El virus de la gripe de tipo A puede experimentar transformaciones genéticas importantes que hacen que la cepa del virus sea mucho más letal y/o fácil de propagarse.

Las vacunas de la gripe que se producen anualmente para combatir la gripe se basan en datos que indican cuales son las cepas que con mayor probabilidad ocasionarán la gripe en la temporada en cuestión. Suelen contener formas atenuadas (debilitadas) del virus o virus inactivados, específicamente de dos cepas del virus A y de una cepa del virus B.

Las cepas de los virus de la gripe  que afectan a personas suelen ser distintas de las que afectan a animales, como aves, cerdos, perros, ballenas, caballos y focas. Las cepas de la gripe humana se transmiten fácilmente de persona a persona. Contrariamente, la mayoría de cepas causantes de gripe en animales raramente infectan a personas. En caso de que se produzca la transmisión de animales a personas es por la existencia de un contacto muy íntimo con el animal en cuestión, como puede ser el caso de criadores de pollos o cerdos. Estas infecciones no constituyen en principio un riesgo para la transmisión persona a persona.

La preocupación permanente para la comunidad médica mundial es que una cepa que infecte a animales, como aves o cerdos, mute suficientemente como para que pueda ocasionar enfermedad grave e incluso la muerte en una persona (que no tiene anticuerpos protectores frente a ella) y que se convierta en una cepa que se transmita fácilmente entre humanos.

Por ejemplo, la gripe estacional 2009-2010, se asoció a una cepa estacional de gripe de tipo A pero también a una nueva cepa que se identificó como H1N1-2009 (de tipo A). Según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), esta nueva cepa causó la mayor parte de infecciones de la gripe 2009-2010 y por este motivo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció al virus H1N1 2009 como pandémico, ya que ocasionó múltiples brotes de gripe simultáneamente por todo el mundo.

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Acerca de Gripe
  • Tipos

    Existen dos tipos de virus de la gripe, tipo A y tipo B, que habitualmente causan infección en humanos, se transmiten entre personas y causan las epidemias anuales de gripe. Algunos virus de la gripe pueden causar infección en animales, como aves y cerdos, pero estos tipos raramente infectan a personas y no se transmiten fácilmente entre individuos. Tendría que existir un contacto muy íntimo entre persona y animal para que el virus se transmitiera a partir del animal.

    Los virus de la gripe de tipo A se subclasifican en numerosos subtipos y se denominan con las designaciones H y N, en base a dos antígenos proteicos de la superficie del virus: hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N). Los virus de la gripe A que más comúnmente infectan a personas pertenecen a los subtipos H1N1 y H3N2.

    La mayor parte de las veces, el nombre específico del virus de la gripe causante de la infección sólo presenta relevancia de cara a la comunidad médica y a los profesionales encargados de la vigilancia epidemiológica de la gripe. No obstante, en los últimos años, se ha hablado mucho de la gripe aviar y de la gripe porcina (H1N1).

    Otras características empleadas para clasificar los virus de la gripe incluyen el tipo de gripe, el lugar en el que se aisló por primera vez, el número de la cepa y el año en el que se aisló por primera vez. Por ejemplo, la cepa predominante durante el brote 2003-2004 se conoce como A/Fujian/411/2002 (H3N2).

    Gripe aviar
    Existen cepas de la gripe de tipo A que afectan a gaviotas y patos, a nivel mundial. Pueden causar infección en aves de corral como pollos y ocas. El subtipo H5N1 del virus A de la gripe aviar se detectó por primera vez en humanos durante un brote en aves de corral en el año 1997 en Hong Kong. Causó una epidemia en aves en el Sudeste Asiático en 2004, extendiéndose posteriormente hacia Europa y África. Ocasionó muertes tanto en aves como en personas en zonas de Asia y de África. Esta cepa de virus de la gripe ha ocasionado una infección ave-persona, con una tasa de mortalidad en humanos mucho más elevada que la de la gripe estacional.

    En el año 2013, se describió otra cepa del virus A de la gripe aviar, conocida como H7N9, a raíz de infecciones en aves y personas que se produjeron en China; el balance fue de 135 infecciones con 44 muertes. Hasta la fecha, no existe evidencia de una propagación ulterior persona a persona del subtipo H7N9, aunque no se descarta que hayan podido existir algunos casos aislados en raras circunstancias. A pesar de que este subtipo no ha sido detectado en otros países, lo que más preocupa a la comunidad científica es la capacidad de que el virus se transmita fácilmente de persona a persona, y de que pueda así producir una pandemia.

    Gripe porcina
    El virus de la gripe porcina es un virus de la gripe de tipo A, que causa una infección respiratoria en cerdos. Ocasionalmente, este tipo de virus puede producir infección en humanos; se habla entonces de virus variantes y se identifican con una "v" después del nombre del subtipo concreto. Algunos de los virus variantes que han ocasionado infección en humanos incluyen H1N1v, H3N2v y H1N2v.

    En la primavera del año 2009, surgió un nuevo virus de la gripe (H1N1) que causó la primera pandemia de gripe después de 40 años, lo que supuso una propagación o diseminación mundial y la infección de muchos individuos. El virus H1N1-2009 se bautizó como virus de la gripe porcina debido a su similitud con el de la gripe que afecta a cerdos. Ahora se sabe que consiste en una combinación de genes de virus de la gripe humana, aviar y porcina y que puede ocasionar infecciones de carácter estacional en cualquier parte del planeta. Se describió por primera vez como un nuevo virus de tipo A H1N1 en Méjico y en Estados Unidos.

    La gripe estacional 2009-2010 constituyó la pandemia más letal de la historia reciente y tuvo sus mayores consecuencias en personas de menos de 65 años de edad. Entre Abril y Diciembre de 2009, cerca del 90% de hospitalizaciones debidas a gripe y del 88% de muertes también por esta causa se produjeron en menores de 65 años.

    La pandemia por el virus de la gripe A H1N1 de 1918-1919 llegó a infectar a un tercio de la población mundial (unos 500 millones de infectados) y ocasionó la muerte de entre 20 y 50 millones de personas.

    El virus variante H3N2v de la gripe porcina causa infecciones respiratorias comunes en cerdos. En el año 2012 se produjo un aumento importante del número de casos en personas, especialmente en Oriente Medio. La mayor parte de casos en humanos se produjo en niños que mantenían un contacto directo con cerdos (granjas). La cepa que circulaba en la comunidad adquirió un gen del virus H1N1 que causó la pandemia del 2009 en humanos, conocido como gen matriz (M). La presencia de este gen M en el material genético del virus H3N2v preocupa a los epidemiólogos ya que puede aumentar la capacidad de transmisión del virus desde cerdos hacia humanos, y entre personas.

  • Signos y síntomas

    En la mayor parte de individuos, la gripe estacional produce una enfermedad moderada con signos y síntomas como:

    • Fatiga
    • Fiebre, escalofríos
    • Congestión nasal
    • Dolor de garganta
    • Dolor de cabeza
    • Dolores musculares
    • Debilidad
    • Tos
    • Diarrea y vómitos, con algunas cepas de virus determinadas

    Estos signos y síntomas pueden existir en otras muchas situaciones e infecciones víricas diversas.

    Sin embargo, la gripe puede ser grave y producir complicaciones como una neumonía vírica o una neumonía bacteriana secundaria en los más pequeños, ancianos, embarazadas y en personas con asma, enfermedad pulmonar, enfermedad cardíaca, diabetes, enfermedad renal o enfermedad hepática. También puede ser grave en personas inmunocomprometidas (debilitamiento del sistema inmune) como puede ser el caso de personas con cáncer o infección por VIH / SIDA.

    El período de incubación de la gripe es de unos dos días, aunque puede oscilar entre uno y cuatro. Si no existen complicaciones, los síntomas se resuelven en unos 3 a 7 días. Las personas eliminan el virus y son potencialmente infecciosas desde un día antes de la aparición de los síntomas hasta cinco a diez días más tarde, o al cabo de 24 horas de que remita la fiebre. Los niños y las personas inmunocomprometidas pueden transmitir la infección durante más tiempo.

  • Pruebas relacionadas

    A muchas personas con gripe no se les realiza ninguna prueba. Puede ser que no acudan al médico o que en caso de que lo hagan, el médico realice el diagnóstico en función de los síntomas y teniendo en cuenta si es la temporada de gripe y de si existen ya otros casos de gripe en la comunidad. Las pruebas rápidas para detectar el virus de la gripe no siempre pueden detectar la infección y otras pruebas de la gripe más sensibles no son útiles hasta transcurrido cierto tiempo. Para que las pruebas sean útiles de cara a establecer un tratamiento, lo ideal es que se soliciten dentro de las primeras 48 horas desde la aparición de los síntomas.

    Las pruebas se realizan principalmente en individuos con afectación importante (hospitalizados) o bien en personas con mayor riesgo de padecer una gripe grave en caso de que contraigan la infección.

    Pruebas de laboratorio
    Entre las pruebas que se pueden solicitar se incluyen:

    • Pruebas diagnósticas rápidas (RIDTs, por sus siglas en inglés) - empleadas para detectar gripe A o gripe A y B, y para orientar el tratamiento. Pueden realizarse en la propia consulta médica obteniéndose los resultados en unos 15 minutos. Sin embargo, presentan una sensibilidad limitada y pueden conducir a resultados falso negativo y a resultados falso positivo, especialmente durante la fase de mayor actividad o apogeo de la infección. No proporcionan información acerca del subtipo de virus A.
    • Cultivo vírico - considerado como el patrón áureo para diagnosticar la gripe, aunque se tarda unos 3 a 7 días en obtener resultados. Con el cultivo se pueden detectar el virus A y el B, y determinar la cepa y el subtipo de virus. Todo ello es de gran ayuda de cara a confeccionar la vacuna para el año siguiente y para identificar cepas emergentes que podrían potencialmente generar pandemias. El cultivo permite detectar otros virus respiratorios, causantes de sígnos y síntomas similares.
    • Reacción en cadena de la polimerasa a tiempo real (RT-PCR, por sus siglas en inglés) - detecta material genético del virus y proporciona resultados en pocas horas. Constituye la prueba más sensible de entre las que se utilizan para los virus de la gripe, y tiene además una alta especificidad; sin embargo, pueden existir resultados falsamente negativos. Su uso está siendo cada vez más frecuente.

    Otras pruebas ajenas al laboratorio

    • Radiografía de tórax (RX) - a veces solicitadas para evaluar los pulmones en personas con signos y síntomas de neumonía.
  • Prevención y tratamiento

    Prevención
    Constituye la mejor medida para controlar la gripe. Se dispone de la vacuna anual y es también importante minimizar la propagación de la gripe. Lavarse las manos, limpiar las superficies u objetos potencialmente contaminados, utilizar pañuelos al toser y estornudar, y quedarse en casa para limitar el contacto con otras personas, son acciones importantes que ayudan a prevenir la transmisión de la infección.

    Tratamiento
    Normalmente, cuando se contrae la gripe, la afectación no suele ser grave y por esta razón no es necesario ningún tratamiento médico. Como medidas de soporte vale la pena tomar muchos líquidos, guardar cama y si es necesario aliviar los síntomas con medicamentos que se pueden comprar sin receta médica (para combatir la fiebre y el dolor).

    Existen no obstante fármacos antivíricos. En caso de que se empleen, deben tomarse cuanto antes mejor después de la aparición de los síntomas; pueden contribuir a que la gripe dure menos y a que el individuo sea menos infeccioso si se toman dentro de las primeras 48 horas desde el inicio de los síntomas. Estos medicamentos pueden acortar la duración y la severidad de la infección.

    Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) recomiendan el tratamiento en los casos graves de gripe o los que se acompañan de complicaciones o en hospitalizados, así como en los que presentan mayor riesgo de tener complicaciones en caso de que se contraiga la infección. En estos últimos casos se puede administrar el tratamiento como medida de prevención de la infección (quimioprofilaxis antivírica) si ha existido contacto con otra persona con gripe.

    También deben administrarse antibióticos a las personas que desarrollan complicaciones secundarias, como por ejemplo una neumonía bacteriana.

Bibliografía

NOTA: Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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