Alcoholismo

29/11/2022

También conocido como: dependencia al alcohol, trastorno por consumo de alcohol

¿En qué consiste?

Los problemas que pueden asociarse al consumo de alcohol son diversos, desde problemas debidos a un consumo ocasional hasta los relacionados con el abuso deL alcohol y el alcoholismo. El alcoholismo, también conocido como dependencia alcohólica, puede considerarse como una enfermedad crónica primaria, en la que intervienen factores genéticos, psicosociales y ambientales, que contribuyen a su desarrollo y a sus manifestaciones. A menudo es una situación progresiva y fatal para el individuo. 

Según el National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAAA) el riesgo de consumo de alcohol se establece mediante el consumo de “bebidas estándar”. Una bebida estándar equivale a aproximadamente 2 onzas de cerveza estadounidense típica, 5 onzas de vino o 1,5 onzas de licor fuerte. Estas cifras se basan en formas "típicas" (mercado masivo) de cerveza y vino; particularmente para la cerveza, porque muchas cervezas especiales pueden contener hasta el doble de la cantidad de alcohol que una cerveza del mercado masivo. En el caso del vino, el contenido de alcohol es más constante, pero los enfriadores de vino suelen contener menos alcohol y algunos tipos de vino, como los zinfandels y el oporto, pueden contener el doble de la cantidad promedio de alcohol. Para los hombres, la conducta de riesgo se alcanza con 4 o más bebidas estándar por día o bien con 14 ó más por semana, mientras que para las mujeres sería de 3 o más por día o 7 o más por semana.

Si bien el consumo de alcohol es una condición necesaria (por definición) para desarrollar el alcoholismo, el consumo de alcohol no puede predecir por sí mismo si se desarrollará alcoholismo o no. La cantidad, frecuencia y regularidad en el consumo de alcohol necesarios para desarrollar el alcoholismo varía ampliamente de persona a persona. La respuesta de una persona al alcohol puede variar en función de la edad, el peso, la talla, el estado de salud y de la toma de medicamentos. En algunos individuos, incluso cantidades menores de alcohol pueden originar problemas graves de salud. Como no se conoce un nivel de consumo de alcohol que sea totalmente seguro en las embarazadas, se recomienda a todas aquellas mujeres que prevean concebir un hijo o que ya estén embarazadas que se abstengan de tomar bebidas alcohólicas.

Signos y síntomas

Según la NIAAA las personas afectadas por esta enfermedad presentan:

  • Dependencia física: síndrome de abstinencia, con la aparición de náuseas, sudoración, agitación y ansiedad cuando se deja de beber.
  • Tolerancia: necesidad de beber cantidades cada vez más importantes de alcohol para conseguir los mismos efectos.
  • Necesidad imperiosa de consumo de alcohol: urgencia para beber alcohol.
  • Pérdida del control: imposibilidad de poner fin al consumo de alcohol una vez que se ha empezado a beber.

Según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), el consumo abusivo de alcohol se asocia a situaciones problemáticas, como incapacidad para cumplir con las tareas importantes en el trabajo, escuela o domicilio particular, y/o a problemas legales recurrentes, como arrestos por conducción bajo los efectos del alcohol.

El alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida por la población en España según la Encuesta sobre alcohol y drogas en España (EDADES 2019) realizada a población con edades entre 15 y 64 años. Además, según la Encuesta Nacional de Salud de España 2017 las personas que beben habitualmente son el doble entre los hombres (uno de cada dos), que entre las mujeres (una de cada cuatro).

La Encuesta sobre el uso de drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES 2021) indica que la edad de inicio de consumo se sitúa en 14 años (en hombres y mujeres), además, el 71% de jóvenes de 14 a 18 años lo habían consumido en el último año (68% en hombres y 73% en mujeres).

Según el NIAAA, estima que aproximadamente un 20% de los individuos que acuden a las consultas médicas refiere beber de manera peligrosa o a unas concentraciones que suponen un riesgo para la salud.

Riesgos para la salud a largo plazo

Según los CDC, el consumo excesivo de alcohol a largo plazo puede llevar al desarrollo de varios problemas médicos y sociales. Estos incluyen: 

El hecho de haber contraído la infección por el virus de la hepatitis C y de consumir alcohol reduce la función hepática e interfiere con el tratamiento prescrito para combatir esta infección. Además, si coexisten ambas condiciones (hepatitis C y consumo de alcohol) es más probable que la afectación hepática progrese a cirrosis y acabe causando la muerte de la persona.

Las mujeres tienden a ser más sensibles a los efectos del alcohol y pueden desarrollar problemas asociados al consumo de alcohol antes que los hombres, incluso consumiendo menos alcohol que los varones. El consumo de alcohol en embarazadas puede ocasionar abortos, muerte fetal, parto prematuro, bajo peso al nacer y otros problemas en el recién nacido, como la presencia de anomalías faciales, malformación de órganos (cerebro y corazón), trastornos en el desarrollo (crecimiento) y problemas de la vista y la audición. Las lesiones cerebrales en el hijo debidas al consumo de alcohol por la madre pueden resultar en trastornos de la conducta, retraso del habla y del lenguaje y discapacidades del aprendizaje.

Acerca del alcoholismo

Pruebas relacionadas

Normalmente, el abuso y la dependencia del alcohol se detectan mediante encuestas de cribado. Existen muchos tipos de encuesta y con multitud de preguntas acerca de la frecuencia del consumo, incapacidad para deshabituarse y problemas sociales asociados. Algunas de las que gozan de mayor prestigio son las Michigan Alcohol Screening Test (MAST), una versión de esta misma pero más breve, Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT), y T-ACE especialmente dirigida a embarazadas. Estas encuestas hacen una variedad de preguntas sobre la frecuencia con la que beben, los problemas que producen y la capacidad para dejar de beber.

No existen pruebas de laboratorio definitivas que puedan ser utilizadas para identificar el alcoholismo. Las pruebas de laboratorio pueden utilizarse para detectar si existe un consumo crónico de alcohol o si se han producido recaídas en personas que niegan consumir alcohol, además de ser útiles para evaluar la función de los órganos principalmente afectados. Según la Administración de Abuso de Sustancias y Salud Mental las pruebas incluyen:

  • Gamma-glutamil transferasa (GGT): es un enzima hepático que aumenta en los consumos de alcohol importantes, aunque también en muchas otras circunstancias que pueden afectar al hígado.
  • Volumen corpuscular medio (VCM): mide el tamaño de las células rojas de la sangre; normalmente solicitado formando parte de un hemograma; el VCM puede ir aumentando a lo largo del tiempo en los bebedores importantes, pero también puede aumentar como consecuencia de otras situaciones.
  • Aspartato aminotransferasa (AST) y alanina aminotransferasa (ALT): enzimas que pueden indicar la presencia de una lesión hepática.
  • Transferrina deficiente en carbohidratos (CDT) utilizada a veces para identificar consumos crónicos y pronunciados de alcohol; puede ser menos sensible en mujeres y jóvenes.
  • Etil glucurónido (ETG) y el etil sulfato (ETS): son biomarcadores y metabolitos secundarios del alcohol; comúnmente se detectan en las pruebas de orina tras el consumo de alcohol reciente.
  • Fosfatidil etanol (PETH): es un marcador, generalmente medido en la sangre, que se usa para indicar el consumo moderado o excesivo de alcohol.

 Otras pruebas de laboratorio incluyen:

  • Estudio metabólico completo: son grupos de pruebas utilizadas para evaluar las funciones de distintos órganos, como un perfil hepático.
  • Magnesio: puede estar disminuido debido a una ingesta insuficiente y a pérdidas por los riñones.

Para averiguar si una persona ha estado tomando alcohol recientemente se puede recurrir a pruebas de alcoholemia (medida de etanol en sangre); sin embargo, estas pruebas no permiten diagnosticar el alcoholismo.

Tratamiento

Igual que sucede en otras enfermedades crónicas, el alcoholismo no puede curarse; sin embargo, se dispone de tratamientos efectivos que permiten que las personas alcohólicas consigan abstenerse del consumo de alcohol. El tratamiento se fundamenta en una terapia de grupo, en aconsejar al individuo y en una educación enfocadas a abandonar el consumo de alcohol. Las personas afectadas deben ser conscientes de que tienen un problema con la bebida y deben estar convencidas de la necesidad de dejar de beber. Una vez que han tomado la decisión, pueden controlarse en un  centro específico de tratamiento mientras se van rehabilitando. El centro y/o el médico aconsejan al individuo en todo momento, animándole y ayudándole a superar los primeros síntomas que aparecen después del abandono del alcohol. En algunas ocasiones se emplean medicaciones como las benzodiacepinas (por ejemplo: Valium®) durante períodos de tiempo cortos, para atenuar algunos de los síntomas que se presentan a consecuencia de la dependencia alcohólica.

La Food and Drug Administration (FDA) es equivalente a la Agencia Española del Medicamento, y ha aprobado el uso de tres medicamentos para ayudar a las personas a que persistan en su afán de abandonar el alcohol: disulfiram, naltrexona y acamprosato. Estos fármacos se prescriben a las personas que están seguras de desear abstenerse del consumo de alcohol, pero que necesitan un refuerzo o ayuda. El disulfiram hace que se presenten síntomas desagradables como náuseas, vómitos y rubores si se consume cualquier cantidad de alcohol, por pequeña que sea. La naltrexona anula la sensación de bienestar que genera el hecho de beber en una persona, aunque puede causar síntomas de abstinencia, especialmente en los individuos que además consumen y presentan dependencia a opiáceos. El acamprosato ayuda a reducir el deseo irrefrenable de consumir alcohol. En el caso de la naltrexona, existe una forma inyectable y de acción prolongada. Todos estos medicamentos deben utilizarse conjuntamente con la ayuda, el consejo y el soporte médico.

Del mismo modo que no existe una prueba para detectar o para el diagnóstico del alcoholismo, tampoco existe un tratamiento que permita tratar a todas las personas. Igual que sucede con otras enfermedades crónicas, debe recordarse que se está ante una situación que no es fácil de resolver, de tal modo que muchos individuos recaerán y volverán a beber antes de conseguir una total abstinencia del alcohol. Algunas de las lesiones causadas por el alcohol pueden resolverse, pero otras pueden ser irreversibles. La colaboración durante años con el médico es muy importante para conseguir y asegurar una abstinencia alcohólica total, y para ir corrigiendo las posibles complicaciones orgánicas derivadas del consumo de alcohol.

Enlaces

Pruebas relacionadas: 

Drogas de abuso 

Etanol

Gamma-glutamil transferasa (GGT)

Alanino aminotransferasa (ALT)

Aspartato aminotransferasa (AST)

Perfil hepático

Estados fisiológicos y enfermedades:

Cirrosis

Enfermedad hepática

Hepatitis C

Hipertensión

Infarto agudo de miocardio y síndrome coronario agudo

Pancreatitis

En otras webs:

Alcohólicos Anónimos

Ministerio de Sanidad: Prevención del consumo de alcohol 

Grupos de familia Al-Anon

National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism

National Institute on Aging, Alcohol Use in Older People

AlcoholScreening.org: How much is too much?

 

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