También conocido como
tiroiditis crónica, tiroiditis autoinmune
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Este artículo fue modificado por última vez el 10.05.2018.
¿En qué consiste?

La tiroiditis de Hashimoto constituye la forma más común de inflamación de la glándula tiroides (tiroiditis) y la causa más frecuente de hipotiroidismo. La tiroiditis de Hashimoto es consecuencia de un trastorno autoinmune en el que acontece un ataque de la glándula tiroides por parte del propio sistema inmune del individuo. La glándula tiroidea es una glándula con forma de mariposa situada por delante de la tráquea. Produce las hormonas tiroxina (T4) y triyodotironina (T3), y juega un papel importante en el control del metabolismo del organismo. En la tiroiditis de Hashimoto la glándula aumenta de tamaño (bocio) y adquiere una consistencia más bien firme y gomosa, aunque no suele ser dolorosa. El tejido de la glándula tiroidea va siendo destruido progresivamente por los linfocitos (tipo de glóbulos blancos de la sangre) que van infiltrando la glándula y por uno o varios tipos de autoanticuerpos. Esto provoca una disminución progresiva de la producción de hormonas tiroideas.

Se estima que entre 1 y 50 individuos de cada 1.000 desarrollarán esta enfermedad en algún momento de la vida. Se da más en mujeres de mediana edad y a partir de los 40 años, aunque puede afectar a cualquier persona indistintamente de la edad y del sexo. Puede ocurrir en personas con antecedentes familiares de trastornos tiroideos o con otras enfermedades autoinmunes, especialmente diabetes tipo 1 o insuficiencia suprarrenal.

 

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Acerca de Tiroiditis de Hashimoto
  • Signos y síntomas

    Es posible que las personas afectadas por una tiroiditis de Hashimoto no presenten ningún  síntoma durante muchos años, aunque la mayoría experimentará cierto grado de hipotiroidismo que empeora a lo largo del tiempo. Entre los signos y síntomas se incluyen:

    • Constipación
    • Depresión
    • Sequedad de la piel
    • Fatiga
    • Pérdida de memoria
    • Aumento de la sensibilidad al frío
    • Irregularidades menstruales, sangrados excesivos
    • Dolores musculares y articulares
    • Lentidud
    • Cabello frágil y quebradizo
    • Aumento de peso
  • Pruebas relacionadas

    El objetivo del tratamiento es el de detectar la disfunción tiroidea, diagnosticar la tiroiditis de Hashimoto y monitorizar el tratamiento.

    En la monitorización de la producción de hormonas y de la función tiroidea se emplea:

    • TSH - típicamente aumentada en el hipotiroidismo
    • T4 libre - a menudo disminuida en el hipotiroidismo primario
    • T3 libre - a veces disminuida, a pesar de que puede estar normal, y por este motivo, no tan útil como la T4

    Para diagnosticar la tiroiditis de Hashimoto:

    • Anticuerpo anti-peroxidasa tiroidea (anti-TPO) - esta prueba detecta la presencia de autoanticuerpos dirigidos contra una proteína de las células tiroideas. Niveles elevados de anti-TPO suelen indicar lesión autoinmune sobre la glándula tiroides, debido a tiroiditis de Hashimoto o a enfermedad de Graves
    • Anticuerpo antitiroglobulina  (TgAb) - si es positivo puede indicar tiroiditis de Hashimoto. A pesar de que los TgAb suelen ser positivos, no resultan tan sensibles o específicos como la anti-TPO, y por ello, no se solicitan rutinariamente

    Aunque es raro, a veces algunos individuos con tiroiditis de Hashimoto no presentan anticuerpos.

  • Tratamiento

    La tiroiditis de Hashimoto no se puede curar, aunque la enfermedad suele ser poco agresiva y fácil de controlar. Si los niveles de hormonas tiroideas T3 y T4 son normales y el individuo no presenta síntomas importantes, la mayor parte de las veces no suele ser necesario tratamiento alguno. No obstante, cuando disminuye la producción de hormonas tiroideas y los síntomas van empeorando, está indicado el tratamiento hormonal sustitutivo con hormonas tiroideas. Es importante monitorizar a las personas con tiroiditis de Hashimoto, ajustando el tratamiento hormonal sustitutivo según se requiera.

Bibliografía

NOTA: Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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