Cribado de adultos mayores de 50 años

5/6/2022

En qué consisten las pruebas de cribado?

Las pruebas de cribado de laboratorio permiten identificar a las personas que presentan mayor riesgo de desarrollar un trastorno o enfermedad antes de que aparezcan los síntomas, o incluso conocer que podrían estar en riesgo para poder tomar medidas preventivas. Por ello, constituyen un aspecto importante en el ámbito de la medicina preventiva.

Estas pruebas permiten detectar las enfermedades en sus fases más tempranas y en estadios en los que puede ser más fácil aplicar un tratamiento. Por lo tanto, son muy interesantes para las enfermedades graves que tienen tratamiento, ya que la detección de la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas aporta un gran beneficio al individuo afecto.

Por ello, dichas pruebas tienen que ser sensibles, consiguiendo identificar a todos los individuos con una enfermedad determinada. Muchas de las pruebas realizadas normalmente en los controles rutinarios de salud son pruebas de cribado, como por ejemplo, la prueba del colesterol o la citología vaginal. En el caso de los recién nacidos, también se realizan una serie de pruebas de cribado al nacer.

Un resultado positivo en una prueba de cribado, a menudo obliga a realizar estudios adicionales con pruebas más específicas. Este aspecto es importante para poder descartar o excluir correctamente a las personas que no tengan la enfermedad, o para confirmar el diagnóstico en aquellas que la tienen.

Una prueba diagnóstica también podría emplearse como una prueba de cribado, aunque su principal finalidad sea la de confirmar un diagnóstico cuando existen signos, síntomas u otra evidencia de que se padezca una enfermedad concreta.

Adultos mayores de 50 años

Las pruebas de cribado son las herramientas empleadas por los profesionales sanitarios para detectar precozmente enfermedades comunes y potencialmente mortales, tales como el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Estas pruebas, realizadas en el contexto de una visita médica rutinaria pueden ayudar a detectar ciertas enfermedades en sus fases más tempranas y todavía curables, incluso antes de que se presenten síntomas.

Su médico estudiará los factores de riesgo que usted pueda presentar para distintas enfermedades y así recomendarle unos hábitos de vida saludables para evitar la aparición de trastornos de salud. Por ejemplo, el control del colesterol puede indicar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas, pudiendo tomar medidas preventivas, como los cambios en el estilo de vida, antes de que la situación sea más grave.

En los apartados siguientes se describe la información de las diferentes pruebas de cribado para las personas de 50 años o mayores. En cada uno de ellos se resumen las recomendaciones de diferentes organismos; sin embargo, en muchos casos no existe un consenso claro. Por este motivo, es importante que las decisiones acerca de estas pruebas de cribado las realice su médico considerando toda la información referente a su caso.

Si desea más información acerca de la prevención de enfermedades y de los pasos necesarios a seguir para mantener un buen estado de salud, puede leer el artículo titulado bienestar y prevención en la era de la responsabilidad del paciente por su salud.

Cáncer de colon

El cáncer de colon se produce por un crecimiento descontrolado de las células en el interior de las capas de tejido que recubren el colon. Frecuentemente se hace referencia a los cánceres de colon y recto de manera conjunta con la denominación de cáncer colorrectal.

Según los datos de la International Agency for Research on Cancer (IADC) de la Organización Mundial de la Salud, el cáncer colorrectal fue el tercer tipo de cáncer más frecuentemente diagnosticado en el año 2020 en la población adulta, después del cáncer de pulmón y el de mama, tanto a nivel mundial como en España. En España fue la segunda causa de muerte por cáncer en hombres y mujeres.

Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en el año 2021 el cáncer colorrectal fue el tumor diagnosticado con más frecuencia en España en ambos sexos (43.370 nuevos casos), siendo el segundo en los varones después del cáncer de próstata y el segundo en las mujeres después del cáncer de mama. Esta tendencia parece que se mantendrá durante el año 2022.

El cáncer colorrectal es un tipo de cáncer prevenible y tratable si se detecta precozmente. Un porcentaje muy elevado de cánceres colorrectales podría prevenirse con un estilo de vida saludable y con cribados regulares.

En los últimos años, el número de muertes producidas por cáncer de colon ha disminuido significativamente. La mejora de los programas de cribado ha conseguido la eliminación de más pólipos pre-cancerígenos, lo que previene el desarrollo del cáncer. Además, el tener un buen cribado permite detectar los cánceres en los estadios más tempranos, cuando se pueden tratar mejor.

Pero mientras que la incidencia de cáncer de colon ha disminuido en los últimos años en las personas con edades de 55 años o más, debido en parte a un efectivo cribado, ha habido un 51% de aumento de cáncer de colon desde el año 1994 en las personas menores de 50 años. En el año 2018, la American Cancer Society (ACS) recomendaba comenzar el cribado a los 45 años en las personas con riesgo medio. Si no has comenzado aún a realizarte el cribado de cáncer de colon, puedes considerarlo ahora.

Por otra parte, si tienes uno o más factores de riesgo de padecer un cáncer de colon deberías comentarlo con tu médico que puede ayudarte a valorar tus factores de riesgo individuales y decidir si debes comenzar antes el cribado o realizarlo con mayor frecuencia. Como dicen los Center for Disease Control and Prevention (CDC), cualquier prueba que se recomiende es mejor que no recomendar ninguna.

Recomendaciones de cribado

Muchas organizaciones sanitarias tienen recomendaciones para el cribado del cáncer de colon. En el año 2017, la US Multi-Society Task Force (MSTF) elaboró la guía clínica del cáncer colorrectal para la detección precoz de los pólipos pre-cancerígenos y del cáncer de colon. En el año 2016, el US Preventive Services Task Force (USPSTF) actualizó unas recomendaciones similares, y en el año 2018 fue la American Cancer Society (ACS) la que actualizó su guía clínica. Mientras que existen diferencias entre dichas guías con respecto a la prueba recomendada y su frecuencia, todas apoyan el cribado del cáncer de colon. Las recomendaciones se basan en la edad y el nivel de riesgo.

El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social de España incorporó en el año 2014 a la cartera común de servicios del Sistema Nacional de Salud el cribado del cáncer colorrectal, especificando que las comunidades y ciudades autónomas tendrían 5 años para iniciar su implantación y 5 más para alcanzar una cobertura próxima al 100% de la población. Las bases establecidas para su realización, en forma de programas organizados de carácter poblacional eran:

  • Población objetivo: hombres y mujeres de edades comprendidas entre 50 y 69 años.
  • Prueba de cribado: sangre oculta en heces (si es positiva se debe realizar una colonoscopia).
  • Intervalo entre exploraciones: 2 años.

Además del programa de cribado, a las personas de alto riesgo personal o que tienen riesgo de cáncer familiar o hereditario se les realiza la valoración del riesgo individual y su seguimiento, a través de protocolos de actuación específicos.

Riesgo aumentado y alto

El riesgo de desarrollar un cáncer de colon aumenta con la edad, el sobrepeso, la obesidad y la presencia de cáncer en otras partes del cuerpo. Ejemplos de otros factores de riesgo son:

  • Historia familiar: tener uno o más miembros de la familia con cáncer de colon o múltiples pólipos, especialmente si el diagnóstico se hizo antes de los 60 años.
  • Dieta: las dietas con alto consumo de carne y grasas son factores de riesgo, especialmente si se combina con el hecho de no comer suficientes frutas, verduras y/o comidas con mucha fibra.
  • Estilo de vida: incluye fumar cigarrillos, beber mucha cantidad de alcohol y no realizar ejercicio físico regularmente.
  • Tener colitis ulcerosa, que es una forma de enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Tener diabetes tipo 2.
  • Origen racial o étnico: los afroamericanos y los judíos askenazi tienen mayor riesgo que otros de padecer cáncer de colon.
  • Tener una historia personal de cáncer de colon y/o alto riesgo de pólipos pre-cancerígenos.
  • Tener una rara enfermedad hereditaria llamada poliposis adenomatosa familiar (PAF): produce pólipos benignos que se desarrollan a una edad muy temprana y produce cáncer en casi todas las personas afectadas, excepto si se realiza la resección del colon.
  • Tener un síndrome genético llamado síndrome de Lynch: cáncer de colon hereditario no polipósico o CCHNP.

Las personas que tienen un riesgo elevado de padecer un cáncer de colon deben ser advertidas para que comiencen a realizarse el cribado a edades más tempranas (por ejemplo: los 40 años). Habitualmente se les recomienda realizarse una colonoscopia porque es la forma más segura de diagnosticarlo. A las personas con un riesgo elevado, se les recomendaría que el intervalo entre los cribados regulares sea menor que para las personas que tienen un riesgo medio (por ejemplo: cada 1-2 años frente a realizarlo cada 10 años).

Las personas a las que mediante el cribado se les ha diagnosticado un cáncer de colon o bien un alto riesgo de tener pólipos pre-cancerígenos también necesitan revisiones más frecuentes, habitualmente cada 3 años (esto se llama vigilancia). Por ejemplo, la guía clínica de la MSTF recomienda un aumento de la vigilancia en las personas que tienen de 3 a 10 adenomas tubulares pequeños, aquellas con 1 o más pólipos de alto riesgo (por ejemplo: características vellosas, adenoma tubular con un diámetro mayor de 10 mm o pólipos sésiles dentados, o cualquier pólipo que tenga características muy atípicas, llamadas displasia de alto riesgo). Además, aquellas personas con 1 ó 2 adenomas tubulares pequeños en el colon se les recomienda la revisión a intervalos regulares (por ejemplo: cada 10 años). Otro pólipo frecuente, llamado pólipo hiperplásico, no parece aumentar el riesgo de desarrollar un cáncer de colon.

Para tener más información sobre los tipos de pólipos, puede leer el artículo en la página web de la Clínica Mayo cuyo título es pólipos en el colon.

Riesgo medio

De 50 a 75 años:

En este grupo se incluyen las personas que no tienen factores de riesgo conocidos, excepto la edad. La ACS recomienda que las personas con riesgo medio comiencen a realizarse el cribado a la edad de 45 años. Sin embargo, la MSTF y la USPSTF establecen los 50 años como edad recomendada para el inicio del cribado en este grupo, excepto para los afroamericanos para los que la MSTF recomienda iniciar el cribado a los 45 años.

En el año 2016 la Canadian Task Force on Preventive Health Care (CTFPHC) estableció unas recomendaciones de cribado de cáncer de colon, que diferían en parte de las establecidas por otros grupos americanos. Recomienda que a los adultos con edades comprendidas entre 50 y 74 años se les realice el cribado con una prueba de sangre oculta en heces basada en la prueba del guayaco o en un método inmunoquímico cada 2 años, o bien una sigmoidoscopia flexible cada 10 años, y está en contra de realizar una colonoscopia como cribado primario.

De 76 a 85 años:

La MSTF y la USPSTF tienen similares guías clínicas, donde recomiendan que la decisión de realizar el cribado del cáncer de colon en las personas con edades comprendidas entre 76 y 85 años, debería ser una decisión individual basada en la salud general de la persona y también en la historia previa de los cribados anteriores. El cribado sería más beneficioso para aquellos que nunca se lo han realizado. También será más adecuado para aquellas personas que están suficientemente saludables como para poder tolerar el tratamiento, si fuera necesario, y también para aquellos que no tienen enfermedades subyacentes que podrían afectar a su expectativa de vida.

La Canadian Task Force on Preventive Health Care (CTFPHC) está en contra de realizar el cribado a las personas con 75 años o más.

Pruebas de cribado

En la siguiente tabla se indican las pruebas de cribado que se pueden recomendar a las personas con riesgo medio. Las pruebas de nivel 1 son las pruebas de elección, de acuerdo a la MSTF, mientras que las pruebas de nivel 2 tienen algunas desventajas comparadas con las de nivel 1. Las guías clínicas de la ACS no priorizan ninguna prueba de cribado, recomendando que la persona elija junto con su médico las pruebas más adecuadas, según sus preferencias.

Además de las pruebas de cribado, el médico le puede realizar un tacto rectal (ERD) con un guante de látex, para descartar la presencia de una masa rectal. El ERD se utiliza habitualmente para realizar la exploración de la glándula prostática, pero también permite explorar la zona baja del recto, pelvis y vejiga. Sin embargo, la mayoría de los cánceres de colon están fuera del alcance del tacto rectal.

Si mediante una prueba diferente de la colonoscopia, el médico sospecha la posibilidad de que existan pólipos o un cáncer, se deberá hacer una colonoscopia, con objeto de examinar el colon entero y resecar los pólipos o las áreas potencialmente cancerígenas.

Toma de decisiones

Las pruebas invasivas tienen cierto riesgo, por ello debería hablar con su médico respecto a las pruebas recomendadas para su caso concreto.

Es conveniente tener en cuenta los consejos de cribado que te indiquen y los intervalos adecuados para tu situación concreta.

Enlaces

Pruebas relacionadas:

Sangre oculta en heces

Estados fisiológicos y enfermedades:

Cáncer de colon

Síndrome de Lynch

Videos:

Espías de laboratorio: Biomarcadores y cáncer. La aportación del laboratorio y del DIV

En otras webs:

Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM): Cáncer de colon y recto

Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM): Las cifras del cáncer en España 2023

Asociación Española Contra el Cáncer (AECC): Cáncer de colon

Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social: Programa de cribado de cáncer colorrectal

Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC): Cáncer colorrectal  

International Agency for Research on Cancer. World Health Organization (WHO): Global Cancer Observatory

Your Disease Risk: Colon cancer risk calculator

Cáncer de cuello de útero

Última revisión el 10.03.2021

El cáncer de cuello de útero, también conocido como cáncer de cérvix o cáncer cervical, se produce por el crecimiento descontrolado de las células del cérvix o cuello uterino, que es la parte más baja del útero o matriz. Este tipo de cáncer es de crecimiento lento, por lo que puede tardar varios años en desarrollarse. Según la American Cancer Society (ACS), el cáncer de cérvix se diagnostica habitualmente en las mujeres con edades de entre 35 y 44 años, siendo la media de edad de diagnóstico los 50 años. En las mujeres menores de 20 años es raro que se diagnostique este tipo de cáncer.

Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) el cáncer de cérvix es la 11ª neoplasia más frecuente en las mujeres con 2.480 nuevos casos previstos para el año 2022, mientras que en el año 2018 la incidencia aproximada fue de 10,8 casos/100.000 mujeres/año y la mortalidad de 3,6 casos/100.000 mujeres/año.

Casi todos los cánceres de este tipo se producen por las infecciones persistentes con los serotipos de alto riesgo del virus del papiloma humano (VPH). Los serotipos de alto riesgo 16 y 18 del VPH causan el 80% de todos los cánceres de cérvix. El cáncer de cérvix causado por 9 serotipos de alto riesgo del VPH se puede prevenir mediante la vacuna que se administra a las niñas a la edad de 11 a 12 años.

El VPH es una enfermedad de trasmisión sexual (ETS) frecuente. Muchas infecciones producidas por el VPH se resuelven sin tratamiento, porque el cuerpo es capaz de eliminar la infección, pero las infecciones que producen los serotipos de alto riesgo y no se eliminan son las que pueden producir el cáncer de cérvix. Pueden pasar muchos años hasta que el cáncer se desarrolla. Una infección persistente con un serotipo del VPH de alto riesgo, puede hacer que las células crezcan sin control. Habitualmente el sistema inmune reconoce las células y limita su crecimiento, pero a veces las células permanecen y se convierten en precancerígenas.

La mayoría de las muertes por cáncer de cérvix pueden evitarse si las mujeres se realizan revisiones frecuentes y un cribado mediante la citología vaginal (prueba de Papanicolau). Los cribados pueden ayudar a identificar precozmente este tipo de cáncer, cuando es posible conseguir la curación. Además, en el cribado se pueden detectar lesiones precancerosas que pueden ser sometidas a un seguimiento e incluso a un tratamiento quirúrgico antes de que el cáncer se desarrolle.

Recomendaciones: de 50 a 65 años

El cribado del cáncer de cuello de útero incluye:

  • Citología vaginal: esta prueba sirve para descartar la existencia de cambios precancerígenos o cancerígenos en las células del cérvix. Se toma una muestra de células del cérvix que se extiende en un porta y después se tiñe con un colorante, para poder observar al microscopio.
  • Prueba del VPH-AR: sirve para detectar la presencia de material genético (ADN o ARN mensajero) en una muestra de células del cérvix, o bien el serotipo del VPH de alto riesgo.

Las recomendaciones del U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF) para el cribado del cáncer de cérvix están aprobadas por la Society of Gynecologic Oncology (SGO), la American Society for Colposcopy and Cervical Pathology (ASCCP) y están de acuerdo con las guías clínicas de la American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG), de la American Cancer Society (ACS), y de la American Society for Clinical Pathology (ASCP).

Estas organizaciones recomiendan que las mujeres con edades comprendidas entre 30 y 65 años elijan una de las siguientes estrategias diagnósticas, comentando con su médico las ventajas e inconvenientes de cada una y tomando la decisión más adecuada para su situación:

  • Realizar una citología vaginal y un cribado del VPH de alto riesgo (VPH-AR) cada 5 años ó
  • Citología vaginal cada 3 años ó
  • Realizar la prueba del VPH-AR cada 5 años (se considera como una estrategia de cribado alternativa).

Se recomienda realizar los cribados con más frecuencia en las mujeres con factores de riesgo como:

  • Aquellas mujeres que tuvieron exposición a un medicamento llamado DES (dietilestilbestrol) antes del parto (administrado a las mujeres entre los años 1940 y 1971 para prevenir el aborto espontáneo). En este caso se debe realizar el cribado con una citología vaginal.
  • Citología vaginal previa anormal en el cribado del cáncer de cérvix o tener un diagnóstico previo de cáncer de cérvix.
  • Historia familiar de cáncer de cérvix.
  • Historia de infecciones por clamidia.
  • Un sistema inmune alterado (por ejemplo: infección por el virus de la inmunodeficiencia humana).

Para ver los factores de riesgo se puede consultar el artículo cáncer de cuello de útero.

En el año 2019, el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en España establece el programa de prevención del cáncer de cérvix, que consiste en:

  • Población objetivo: mujeres con edades comprendidas entre 25 y 65 años.
  • Prueba primaria de cribado e intervalo entre las exploraciones:

        -25-34 años: citología cada 3 años.

        -35-65 años: determinación del VPH de alto riesgo (VPH-AR).

        -Si VPH-AR es negativo: repetir la prueba VPH-AR a los 5 años.

        -Si VPH-AR es positivo: realizar el despistaje con la citología.

        -Si el VPH-AR es positivo y la citología negativa, repetir el VPH-AR al año.

Aunque no necesites hacerte un control anual de cribado de cáncer de cérvix, según las recomendaciones de las sociedades científicas como la ACOG, deberías realizarte un control anual de salud.

Recomendaciones: mayores de 65 años

La ACOG, USPSTF y ACS están en contra de realizar el cribado del cáncer de cérvix en las mujeres mayores de 65 años que han tenido un adecuado cribado previamente y que no tienen riesgo elevado de padecer cáncer de cérvix. Es decir, que no tienen historia de cambios anormales de cérvix y uno de los siguientes criterios:

  • Tres citologías vaginales negativas consecutivas ó
  • Dos test consecutivos negativos combinados (citología vaginal y VPH-AR) en los 10 años previos, siendo el último negativo el realizado en los 5 últimos años.

Para las mujeres con una histerectomía

Si te han realizado una histerectomía (te han operado para quitarte el útero y el cérvix) y no tienes historia de cáncer de cérvix ni cambios en tu cérvix, las guías clínicas sugieren que puedes interrumpir tus controles de cribado del cáncer de cérvix. Sin embargo, si tienes una historia clínica de cáncer de cérvix o cambios en el cérvix de carácter grave a moderado, entonces se recomienda que te sigas sometiendo a revisiones para el control del cáncer de cérvix durante 20 años después de realizarte la cirugía. Si la cirugía fue una histerectomía parcial (te quitaron el útero, pero no el cérvix), entonces debes continuar realizando los controles periódicos de cribado de cáncer.

Enlaces

Estados fisiológicos y enfermedades:

Cáncer de cuello de útero

Noticias:

Las sociedades científicas españolas apuestan por la determinación del virus del papiloma (VPH) para el cribado poblacional del cáncer de cuello de útero

El cribado del cáncer de cuello de útero que incluye la prueba del VPH es mejor que la citología vaginal sola, según un estudio

Videos:

Espías de laboratorio: Biomarcadores y cáncer. La aportación del laboratorio y del DIV

En otras webs:

Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE), 2017: Detección Precoz de Cáncer

Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM): Cáncer de cérvix

Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM): Las cifras del cáncer en España 2023

Asociación Española Contra el Cáncer (AECC): Cáncer de cérvix

Instituto Nacional del Cáncer (NIH): Detección del cáncer de cuello uterino

Cáncer de mama

Última revisión el 13.03.2021

El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente en las mujeres en España y la primera causa de mortalidad por cáncer. En el año 2020 fallecieron 6.651 mujeres por cáncer de mama en España. La incidencia de este tipo de cáncer tiende a aumentar con la edad. La edad de máxima incidencia está por encima de los 50 años, pero aproximadamente un 10% se diagnostica en mujeres menores de 40 años. Así, se estima que en el año 2022 habrá 34.750 casos, considerando que 1 de cada 8 mujeres tendrá un cáncer de mama en su vida. La menor incidencia de este cáncer se produce en las mujeres con edades comprendidas entre los 20 y 30 años.

El cribado sistemático puede ayudar a detectar los tumores en un estadio temprano, cuando son más tratables. Se dispone de diferentes métodos para el cribado, incluyendo la mamografía, una prueba de imagen que es especialmente efectiva en la detección del cáncer de mama varios años antes de que se desarrollen los síntomas. Sin embargo, pueden obtenerse resultados falsos positivos que condicionen la realización de pruebas y procedimientos innecesarios como una biopsia. Se ha demostrado que las mamografías disminuyen el riesgo de morir de cáncer de mama en un 35 % en las mujeres mayores de 50 años, aunque entre los 40 y 50 años, la reducción del riesgo parece ser algo menor.

Son diversos los organismos sanitarios (nacionales e internacionales) que ofrecen recomendaciones sobre el inicio y frecuencia de realización de las mamografías. Sin embargo, es importante considerar la valoración personalizada de la estrategia adecuada para cada mujer, por lo que debes tomar la decisión junto con tu médico.

Recomendaciones para las mujeres con riesgo medio

Las mujeres con riesgo medio son las que no tienen historia familiar o personal de cáncer de mama ni tampoco otros factores de riesgo para desarrollarlo.

Examen clínico de las mamas

  • El American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) y el National Comprehensive Cancer Network (NCCN) recomiendan que el médico les ofrezca a las mujeres, con edades comprendidas entre 25 y 39, un examen clínico de las mamas cada 1 a 3 años, como parte de un examen de salud y anualmente a las mujeres mayores de 40 años.
  • EL U.S. Preventive Service Task Force (USPSTF) y la American Cancer Society (ACS) consideran que no hay suficiente evidencia y no recomiendan los exámenes clínicos de las mamas para las mujeres de cualquier edad

De acuerdo al ACOG, las mujeres con riesgo medio de tener un cáncer de mama, deben tener conciencia de su estado de salud, comunicando a su médico cualquier cambio en el aspecto normal de la mama. Los cambios incluyen la aparición de dolor, una masa, enrojecimiento o la expulsión por el pezón de sustancias que no sean leche.

Mamografías

Edades comprendidas entre 50 y 74 años:

  • El ACOG recomienda realizar el cribado con una mamografía cada 1-2 años.
  • La American Medical Association (AMA) y el NCCN recomiendan cribado anual con una mamografía.
  • La ACS recomienda una mamografía anual a las mujeres con edades comprendidas entre 45 y 54 años, pero a partir de los 55 años pueden elegir entre seguir con una mamografía anual o realizarla cada dos años.
  • La USPSTF y el American College of Physicians (ACP) recomiendan el cribado con una mamografía cada 2 años a las mujeres con edades comprendidas entre 50 y 74 años.

Edades iguales o mayores de 75 años:

  • Según la ACOG a partir de los 75 años, las mujeres deben tomar la decisión de realizarse el cribado con su médico (decisión compartida), teniendo en cuenta su salud y su longevidad.
  • La ACS y el NCCN consideran que la mamografía debe continuar realizándose mientras la mujer tenga buena salud y una esperanza de vida igual o superior a 10 años.
  • La USPSTF y la ACP dicen que no existe suficiente evidencia sobre los beneficios y perjuicios de la mamografía en las mujeres mayores de 75 años, por lo que no consideran ninguna recomendación para este grupo de edad.

En España el programa de cribado del cáncer de mama del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social se inició en el año 1990, se realiza en cada comunidad autónoma y su cobertura actual es total.

Es un programa organizado de carácter poblacional que se oferta con los siguientes criterios:

  • Población objetivo: mujeres de edades comprendidas entre 50 y 69 años.
  • Prueba de cribado: mamografía.
  • Intervalo entre exploraciones: 2 años.

Además del programa de cribado, en el caso de las mujeres que cumplen criterios de alto riesgo personal o riesgo de cáncer familiar o hereditario se realiza la valoración del riesgo individual y su seguimiento a través de protocolos de actuación específicos.

Riesgo aumentado

Los antecedentes familiares y la genética pueden contribuir a tener un mayor riesgo de padecer un cáncer de mama.

De acuerdo a la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), los factores de riesgo para padecer un cáncer de mama son:

  1. La edad es el principal factor de riesgo para padecer un cáncer de mama, el riesgo aumenta al aumentar la edad.
  2. Historia personal de cáncer de mama invasivo (las mujeres que han tenido un cáncer de mama invasivo tienen más riesgo de padecer un cáncer de mama contralateral), carcinoma ductal in situ o carcinoma lobulillar in situ.
  3. Historia personal de enfermedad proliferativa benigna de la mama.
  4. Historia familiar de cáncer de mama en un familiar de primer grado (madre, hija, hermana).
  5. Portadoras de mutaciones en los genes BRCA 1 y BRCA 2 o en otros genes que aumentan el riesgo de padecer un cáncer de mama.
  6. Densidad mamaria elevada en las mamografías.
  7. Factores reproductivos que aumentan la exposición a los estrógenos endógenos, como la aparición temprana de la primera regla, la menopausia tardía o la nuliparidad (no haber estado embarazada nunca).
  8. El uso de terapia hormonal sustitutiva después de la menopausia aumenta el riesgo de cáncer de mama, al igual que lo hace el uso de una combinación de las hormonas estrógeno y progesterona posterior a la menopausia.
  9. La exposición a radiaciones ionizantes, sobre todo durante la pubertad, y las mutaciones hereditarias relacionadas con el cáncer de mama, aumentan el riesgo.
  10. El consumo de alcohol.
  11. La obesidad.

Entre los factores de riesgo más importantes destacan:

  • Tener una mutación de los genes BRCA1 o BRCA2, o tener un familiar cercano con dicha mutación.
  • Haber recibido una irradiación excesiva en la zona torácica siendo joven (entre 10 y 30 años de edad).
  • Algunos antecedentes familiares, como tener muchos familiares cercanos con cáncer de mama o cáncer de ovario.

La ACS recomienda que a las mujeres con riesgo aumentado se les debe realizar el cribado con una resonancia magnética (RM) anual y además la mamografía, comenzando a los 30 años y continuando mientras tenga una buena salud.

Si existe la mínima sospecha de pertenecer a alguno de los grupos de riesgo, se debe informar al médico para realizar un programa de cribado individualizado en función de cada situación particular.

Enlaces

Estados fisiológicos y enfermedades:

Cáncer de mama

Noticias:

Biopsia líquida en cáncer de mama

La American Cancer Society recomienda mamografías más tarde y menos frecuentes para las mujeres con riesgo promedio de cáncer de mama

Videos:

Espías de laboratorio: Biomarcadores y cáncer. La aportación del laboratorio y del DIV

En otras webs:

Asociación Española Contra el Cáncer (AECC): Cáncer de mama

Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM): Cáncer de mama

Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM): Las cifras del cáncer en España 2023

American Cancer Society (ACS): Recomendaciones de la Sociedad Americana Contra el Cáncer para la detección temprana del cáncer de seno

American Cancer Society (ACS): Riesgo y prevención del cáncer de seno

American Cancer Society (ACS): Detección temprana y diagnóstico del cáncer de seno

Instituto Nacional del Cáncer (NIH): Exámenes de detección del cáncer de seno (mama) (PDQ®)–Versión para pacientes

Cáncer de piel

El cáncer de piel constituye uno de los cánceres más frecuentes en nuestro entorno. Las personas mayores no son las únicas que deben tomar medidas de precaución por el hecho de llevar ya años sometidas a la exposición solar. El tipo de cáncer de piel más agresivo, el melanoma, empieza a constituir un problema serio al inicio de la etapa adulta en población caucasiana. Aunque el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer existe en cualquier persona, la población con piel menos morena, y que se expone al sol sin medidas de protección, es especialmente vulnerable.

En general, en personas mayores de 40 años de edad, se recomienda lo siguiente:

  • Examinarse mensualmente la piel.
  • En las revisiones médicas anuales, realizar una inspección del estado y aspecto de la piel.

La prevención del cáncer cutáneo empieza por una buena prevención desde la infancia. Los cánceres de tipo no-melanoma (los más frecuentes), suelen estar causados por tomar el sol sin protección solar durante la infancia y la adolescencia. La forma más mortal de cáncer de piel, el melanoma, suele acontecer en las personas que han presentado quemaduras solares profundas y graves, particularmente durante la infancia y la adolescencia. Incluso el desarrollo de una o dos ampollas por quemaduras solares en la infancia y la adolescencia aumentan el riesgo de presentar este tipo de cáncer posteriormente.

Su médico le aconsejará sobre el riesgo que usted padece de acuerdo a su tipo de piel, y de las medidas de prevención que debe aplicar.

Enlaces

Videos:

Espías de laboratorio: Biomarcadores y cáncer. La aportación del laboratorio y del DIV

En otras webs:

Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM): Las cifras del cáncer en España 2023

Si desea obtener más información, acceda al siguiente enlace.

Cáncer de próstata

Última revisión el 06.02.2021

El cáncer de próstata es el segundo cáncer más frecuente en los hombres en Estados Unidos (después del cáncer de piel) y la segunda causa de muerte por cáncer (después del cáncer de pulmón). En España es el cáncer que se diagnostica con mayor frecuencia. Se estima que aproximadamente uno de cada siete hombres acabará desarrollando un cáncer de próstata, siendo la mayoría de los casos diagnosticados después de los 65 años. Aunque la mayoría de estos cánceres progresan lentamente y puede que no comprometan la salud del individuo, algunos crecen rápidamente y evolucionan de manera grave. El cáncer de próstata detectado en sus etapas iniciales puede tratarse y curarse.

El cribado del cáncer de próstata es importante para los hombres, y deben de tratarlo con su médico. Hay muchos aspectos complejos a evaluar:

  • La tecnología actual no permite distinguir entre un cáncer de bajo crecimiento y otro más agresivo, además el cáncer de próstata a veces puede no afectar a la salud del individuo ni a su expectativa de vida.
  • Las pruebas de cribado con el antígeno prostático específico (PSA) no detectan todos los casos, y además algunos resultados elevados de PSA no siempre implican que se tenga un cáncer de próstata.
  • El diagnóstico mediante biopsia, tiene un pequeño riesgo de infección y sangrado, y los efectos colaterales del tratamiento podrían causar disfunción eréctil e incontinencia. Además, es importante tener en cuenta que la mayoría de los cánceres de próstata son de crecimiento lento y pueden no causar ningún problema.
  • Los resultados de los ensayos a largo plazo son ambiguos respecto a que el cribado con PSA mejore la supervivencia a largo plazo.

Decisiones informadas

A pesar de la controversia que existe con respecto al cribado del cáncer de próstata, la mayoría de las organizaciones de salud consideran que los hombres deben recibir una información adecuada respecto al cribado, decidiendo con su médico el realizarse el cribado o no.

Lo correcto es que el hombre conozca los riesgos, incertidumbres, beneficios y limitaciones del cribado del cáncer de próstata y el tratamiento posterior a través de su médico, de modo que pueda comprender las opciones existentes y tomar la mejor decisión para su situación concreta. Antes de elegir el cribado del cáncer de próstata, debes valorar las ventajas e inconvenientes considerando tu edad, expectativa de vida, historia familiar, raza, salud general, resultados previos de las pruebas y tu tolerancia individual al riesgo.

Riesgo

Un factor importante a considerar es conocer el riesgo personal de desarrollar un cáncer de próstata:

  • Riesgo medio: hombres sanos sin factores de riesgo conocidos.
  • Riesgo aumentado: hombres de origen afroamericano o aquellos cuyo padre o hermanos hayan sido diagnosticados de cáncer de próstata antes de los 65 años.
  • Riesgo alto: hombres con más de un familiar afectado por cáncer de próstata en edades tempranas.

Pruebas

Cuando se realiza el cribado, se pueden utilizar una o ambas de las siguientes pruebas:

Recomendaciones: edades de 50 a 70 años

La mayoría de las organizaciones recomiendan realizar el cribado del cáncer de próstata solamente después de que el hombre haya valorado con su médico las ventajas e inconvenientes de realizar el cribado mediante el PSA, tomando una decisión informada. Se debe considerar la propia tolerancia del hombre al riesgo y la incertidumbre y también el modo en que utilizará los resultados.

  • El U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF) aconseja que los hombres con edades comprendidas entre 55 y 69 años tomen una decisión individualizada con su médico con respecto a realizarse el cribado del cáncer de próstata con el PSA. La decisión se debe basar en el daño que le puede producir un resultado del PSA falso positivo, porque le puede llevar a sufrir tratamientos con cirugía y radioterapia que no le produzcan ningún beneficio.
  • La American Cancer Society (ACS) recomienda el cribado a aquellos hombres con una edad igual o superior a 50 años, con riesgo medio y una expectativa de vida mayor de 10 años. La ACS recomienda realizar el cribado a edades más jóvenes, para los grupos que tienen riesgo elevado. Si perteneces a este grupo puedes elegir empezar ahora o hacerlo más tarde. La ACS recomienda repetir el cribado cada 2 años si el PSA es menor de 2,5 ng/mL y cada año si el PSA es igual o mayor de 2,5 ng/mL.
  • La American Urological Association (AUA) recomienda que los hombres que tienen un riesgo medio esperen a los 55 años a tener un valor inicial de PSA y ERD y se realicen el cribado regular desde los 55 a los 69 años. A los hombres menores de 55 años con riesgo aumentado o alto, la AUA les recomienda tomar una decisión individualizada basada en las preferencias del paciente y en una información adecuada de las ventajas e inconvenientes. La AUA recomienda el cribado regular con PSA y ERD con el objetivo de conocer si el PSA es alto o bajo y saber si el ERD es anormal.
  • El American College of Physicians (ACP) recomienda que los hombres con edades comprendidas entre 50 y 69 años que tienen buena salud, comenten con su médico las ventajas e inconvenientes del cribado. Se pueden realizar una prueba de PSA cada 2-4 años.
  • El National Comprehensive Cancer Network (NCCN) recomienda disponer de la prueba del PSA a la edad de 45 años, para utilizarla como referencia en aquellos hombres que desean realizarse el cribado, luego decidirán cuándo y cómo hacerse las próximas pruebas y, si no tienen todavía la prueba de referencia, considerar el hacérsela en ese momento. El NCCN recomienda usar juntos el PSA y el ERD para detectar el cáncer de próstata en su estadio más temprano. Si el resultado del PSA es mayor de 1,0 ng/mL o el hombre tiene un riesgo elevado, el NCCN recomienda realizar ambas pruebas cada 2 años.

Recomendaciones: mayores de 70 años

  • La USPSTF está en contra de realizar el cribado en los mayores de 70 años. Consideran que los daños superan a los beneficios de realizarlo y posiblemente a esa edad el cáncer de próstata no le cause la muerte.
  • ACS y AUA insisten en valorar la salud general, no solo la edad como un aspecto importante a considerar en los hombres con más edad. Si la expectativa de vida es menor de 10 años no se debe realizar el cribado. La AUA considera que algunos hombres que tienen excelente salud y son mayores de 70 años podrían beneficiarse del cribado y recomiendan que lo hablen con su médico.
  • La ACP está en contra de realizar el cribado en los mayores de 70 años.
  • La NCCN considera que en los hombres mayores de 70 años se debería considerar primero su salud general, antes que los resultados del PSA, la historia familiar y los factores de riesgo para decidir si se debe realizar el cribado y su frecuencia. El NCCN considera que el cribado en los hombres mayores de 75 años solo se debe realizar si tienen muy buena salud para detectar los raros cánceres de próstata que sean muy agresivos.

Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) los factores de riesgo importantes para el desarrollo de un cáncer de próstata son coincidentes con los de otras sociedades internacionales:

  • Edad: la edad es el principal factor de riesgo para el cáncer de próstata. El riesgo de desarrollar un cáncer de próstata empieza a aumentar a partir de los 50 años en hombres de raza blanca y a partir de los 40 años en hombres de raza negra o con historia familiar (padre o hermano) de cáncer de próstata. Casi dos de cada tres casos de cáncer de próstata se detectan en los hombres mayores de 65 años.
  • Raza: el cáncer de próstata es más frecuente en hombres de raza negra que en hombres de otras razas. Además, los hombres de raza negra tienen una mayor probabilidad de ser diagnosticados en una etapa avanzada, y tienen más del doble de probabilidad de morir de cáncer de próstata en comparación con los hombres blancos. Por otra parte, la tasa más baja de cáncer de próstata se observa en individuos de raza asiática.
  • Historia familiar: el riesgo de cáncer de próstata está fuertemente influenciado por la historia familiar. Aquellos hombres que tienen un familiar de primer grado (padre o hermano) diagnosticado de cáncer de próstata tienen más probabilidad de desarrollar la enfermedad. Un 5-10% de los cánceres de próstata tienen un componente hereditario.
    En el cáncer de próstata hereditario la edad de aparición del cáncer es más precoz (antes de 55 años) y a menudo los pacientes tienen familiares de primer grado afectos de cáncer de próstata. Se han descubierto genes implicados con una mayor susceptibilidad al desarrollo de un cáncer de próstata.
  • Dieta: recientes estudios sugieren que el consumo elevado de grasas animales puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de próstata. Por otro lado, los suplementos de vitamina E y selenio, y el consumo elevado de licopenos podrían tener un efecto protector.
  • Alcohol: no parece que exista una correlación entre la ingesta de alcohol y la incidencia de cáncer de próstata, aunque su consumo elevado incrementa el riesgo de cáncer más agresivo.
  • Café: el consumo elevado de café parece asociarse a una incidencia menor de cáncer de próstata más avanzado.
  • Tabaco: el tabaquismo se ha asociado a un incremento en la incidencia, así como a un mayor riesgo de recaída tras el diagnóstico.
  • Infección e inflamación de la próstata: algunos estudios han sugerido que la prostatitis (inflamación de la glándula prostática) puede estar asociada a un riesgo aumentado de cáncer de próstata, aunque otros estudios no han encontrado tal asociación.

De acuerdo a la SEOM, en la actualidad no existe una recomendación formal para el cribado, aunque existe cierto entusiasmo por parte de los clínicos, traducido en un cribado oportunista.

Las guías clínicas españolas no apoyan claramente el cribado, pero dejan que la decisión la tome el clínico con cautela.

No obstante, si el paciente lo solicita hay que informarle de las ventajas e inconvenientes para que tome la decisión informada.

Si el varón elige realizarse el cribado, las recomendaciones son:

  1. Se recomienda cribado con PSA con o sin tacto rectal (el tacto rectal es recomendable en varones con hipogonadismo por la baja sensibilidad del PSA).
  2. Los varones con un PSA inferior a 2,5 ng/mL, pueden ser controlados a intervalos bianuales; el cribado debería ser anual en los varones cuyo PSA esté entre 2,5 y 4 ng/mL.
  3. Un valor de PSA superior a 4 ng/mL requiere biopsia.

La guía clínica de Fisterra del cáncer de próstata recomienda:

  • En primer lugar, evitar la determinación de PSA en aquellos varones con poco beneficio de la detección. No hay razones para recomendar el uso de PSA en varones asintomáticos con una esperanza de vida corta.
  • En segundo lugar, ofrecer la determinación de PSA a aquellos pacientes con esperanza de vida superior a 10-15 años dentro de una estrategia personalizada en función del riesgo individual de cada paciente. En la mayoría de las guías se sigue planteando el límite de los 50 años como el de inicio para el diagnóstico oportunista de cáncer de próstata, disminuyendo a 40-45 años si existen antecedentes familiares.
    En las guías de la European Association of Urology (EAU) y las del National Comprehensive Cancer Network (NCCN), se aboga incluso por la edad de 40 años para el inicio. En el otro extremo parece razonable, aunque no se recoge específicamente en las guías clínicas, el detener la determinación de PSA hacia los 75 años.
  • Finalmente, se debe adecuar el seguimiento de PSA en base al PSA inicial y las características de cada paciente.
  • En ningún caso se debe realizar el cribado si el paciente no conoce las ventajas, limitaciones y posibles efectos adversos asociados al diagnóstico y posterior tratamiento.

Enlaces

Pruebas relacionadas:

Antígeno prostático específico (PSA)

Estados fisiológicos y enfermedades:

Cáncer de próstata

Noticias:

La incidencia de cáncer en España sigue aumentando y ya supera la prevista para 2020

¿Deberían los hombres cuidar más su salud?

El cáncer en España: más casos, mayor supervivencia

Un análisis del ADN en sangre podría diagnosticar el cáncer de próstata

Un grupo de expertos aconseja acerca del cribado en cinco de los principales tipos de cáncer

Artículos:

Tomar decisiones informadas para una mejor salud

Videos:

Espías de laboratorio: Biomarcadores y cáncer. La aportación del laboratorio y del DIV

En otras webs:

Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM): Cáncer de próstata

Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM): Las cifras del cáncer en España 2023

Asociación Española contra el Cáncer (AECC): Cáncer de próstata

Instituto Nacional del Cáncer (NIH): Prueba del antígeno prostático específico (PSA)

Instituto Nacional del Cáncer (NIH): Cáncer de próstata—Versión para pacientes

American Cancer Society (ACS): Cáncer de próstata

National Comprehensive Cancer Network (NCCN): Cáncer de próstata en estadio avanzado

National Comprehensive Cancer Network (NCCN): Prostate Cancer Early Detection

Ottawa Health Research Institute: Patient Decision Aids

Diabetes tipo 2

La diabetes tipo 2 constituye un problema sanitario de primer orden. El sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo o inactividad física son factores de riesgo asociados a su desarrollo.

No existe un consenso acerca de quien debería someterse a un cribado de la diabetes. Realizar programas de cribado indiscriminadamente a toda la población resultaría costosísimo. Sin embargo, el médico que le visita habitualmente es quien mejor sabe cuando el cribado puede resultar beneficioso. La medida de glucosa en sangre permite saber si una persona puede estar afectada de una diabetes.

Actualmente, muchas de las recomendaciones apuntan hacia un cribado selectivo y no universal de la diabetes.

Cualquier persona mayor de 45 años debería considerar la posibilidad de realizarse un estudio para saber si es diabética.

Si una persona es mayor de 45 años y tiene sobrepeso, es altamente recomendable realizarse un estudio.

También es deseable realizarse el estudio si la persona es menor de 45 años, pero tiene sobrepeso y algún factor de riesgo: obesidad, hipertensión, valores altos de colesterol, sedentarismo (inactividad) e historia familiar de diabetes son algunos de los factores que contribuyen a aumentar el riesgo.

Las recomendaciones de la American Diabetes Association (ADA), indican la periodicidad con la que debe repetirse el estudio:

  • Adultos mayores de 45 años: cada 3 años, particularmente aquellos con índice de masa corporal superior a 25 kg/m2.
  • Adultos con sobrepeso: empezar antes de los 45 años y, en el caso de presentar factores de riesgo*, repetirse el estudio antes de que transcurran 3 años desde el anterior.

Además, también se recomienda lo siguiente:

  • Adultos con hipertensión (presión arterial elevada) o hiperlipidemia (triglicéridos y/o colesterol elevados) deberían someterse al cribado para la detección de la diabetes de tipo 2.

Si desea más información acerca de los factores de riesgo personales consulte el siguiente enlace:

Para calcular su índice de masa corporal puede acceder al siguiente enlace.

Enlaces

En otras webs:

National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIH): Factores de riesgo para la diabetes tipo 2

National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIH):  Diabetes tipo 2

American Diabetes Association: Diagnóstico

Disfunción tiroidea

La enfermedad tiroidea es más frecuente que la diabetes o la enfermedad cardiaca. Un problema de esta glándula productora de hormonas puede tener consecuencias sobre cualquier sistema del organismo, situando al individuo con un mayor riesgo de padecer trastornos cardiacos, osteoporosis y otras enfermedades. A pesar de no conocerlo, muchas personas tienen glándulas tiroideas hipofuncionantes (hipoactivas) o hiperfuncionantes (hiperactivas); esto es debido a que los síntomas pueden ser inespecíficos (por ejemplo: fatiga, fluctuaciones del estado de ánimo, variaciones del peso, depresión, sequedad de piel, etc.).

El hipotiroidismo es más frecuente en mujeres que en varones y suele ponerse de manifiesto durante el embarazo y a partir de la edad media o en personas mayores.

Las opiniones respecto a quien se beneficiaría de un cribado tiroideo y a partir de que edad son diversas. Normalmente, como la población de más edad es la que resulta más frecuentemente afectada, se recomienda un cribado de disfunción tiroidea a mujeres y varones mayores de 60 años de edad.

En las mujeres, sin embargo, debido a que son más susceptibles que los varones, también puede recomendarse realizar el cribado a partir de los 50 años.

La American Thyroid Association (ATA) y la American Association of Clinical Endocrinologists (AACE), recomiendan el cribado a partir de los 35 años (indistintamente del sexo) y repetirlo cada 5 años.

Si usted presenta síntomas o factores de riesgo, independientemente de su edad y sexo, es conveniente que se someta a un cribado. En el siguiente enlace podrá consultar información.

Enlaces

En otras webs:

MayoClinic: Hipotiroidismo (tiroides hipoactiva)

MayoClinic: Hipertiroidismo (tiroides hiperactiva)

Medline: Hipotiroidismo

Medline: Hipertiroidismo

American Thyroid Association (ATA): Lo que necesitas saber sobre la tiroides

Endocrine Society (ES): Thyroid and Parathyroid Hormones

Hepatitis C

Última revisión el 04.02.2021

El número de casos nuevos de hepatitis C ha aumentado de manera alarmante desde el año 2010, particularmente en los adultos jóvenes, y según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) se debe a la utilización de las drogas por vía intravenosa. En algunas personas, la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) se manifiesta como una enfermedad de corta duración, habitualmente con pocos síntomas de carácter medio o sin síntomas, y el virus desaparece del organismo sin recibir un tratamiento específico. Este cuadro se llama hepatitis C aguda.

Sin embargo, más del 50% de los pacientes que padecen una hepatitis aguda desarrollarán una hepatitis C crónica. Sin recibir el tratamiento adecuado, la hepatitis C crónica puede llevar a padecer enfermedades graves a largo plazo, como la cirrosis y el carcinoma hepatocelular, que pueden tener un desenlace fatal. La hepatitis C crónica progresa lentamente con el tiempo, de modo que los individuos infectados pueden no ser conscientes de padecer la enfermedad, hasta que causa suficiente daño hepático como para afectar a la función del hígado.

De acuerdo al CDC, hay 2,4 millones de americanos viviendo con la infección por el VHC y muchos de ellos no lo saben.

Según un estudio del Ministerio de Sanidad, Seguridad Social e Igualdad de España realizado entre los años 2017 y 2018, la prevalencia de anticuerpos frente al VHC era del 0,85% y la de infección activa era del 0,22% en la población de 20 a 80 años. En España había unas 337.107 personas con anticuerpos frente al  VHC,  de las que 76.839 tendrían una infección activa. De estas últimas, un 29,4% desconocía su infección, situando el número de personas con infección activa no diagnosticadas en 22.478 personas a finales del año 2017.

Factores de riesgo

El riesgo de infectarse con el VHC se produce si se está expuesto al virus. La hepatitis C se extiende con frecuencia por la exposición a sangre contaminada por compartir agujas, jeringas o equipos similares que se utilizan durante el abuso de las drogas por vía intravenosa. Con menor frecuencia, la transmisión se puede producir a través de la actividad sexual, compartiendo objetos como maquinillas de afeitar o cepillos de dientes y también se puede transmitir de la madre infectada al niño durante el embarazo y el parto. Antes del año 1992, cuando se estableció el cribado de la hepatitis C a los donantes de sangre de manera sistemática, también era posible infectarse por la hepatitis C mediante una transfusión de sangre o el trasplante de un órgano. Los trabajadores sanitarios que se han expuesto a sangre infectada (por ejemplo: con pinchazos con agujas) también se encuentran en riesgo.

Recomendacioness organizaciones sanitarias incluyendo el CDC, la Infectious Diseases Society of America (IDSA) y laAmerican Association for the Study of Liver Diseases (AASLD) recomiendan:cer la prueba de la hepatitis C al menos una vez, a las personas con una edad ≤ 18 años, ependientemente de los factores de riesgo de padecer la hepatitis C.

  • Hacer la prueba de la hepatitis C una vez, sin tener en cuenta la edad, a aquellas personas que:

       -Se han inyectado alguna vez drogas ilegales.

       -Recibieron una transfusión de sangre o un trasplante de órganos antes del mes de julio del año 1992          (antes de que la sangre y los órganos fueran sometidos a un cribado sistemático de la hepatitis C).

       -Hayan recibido transfusiones de concentrados de factores de coagulación antes del año 1987.

       -Llevan mucho tiempo recibiendo diálisis.

       -Son niños que han nacido de una madre con el VHC positivo.

       -Han tenido una exposición a la sangre de alguien que tiene hepatitis C.

       -Son trabajadores sanitarios, de los servicios de urgencias o de las fuerzas del orden público que          han estado expuestos a sangre de personas que son positivas para el VHC.

       -Tienen evidencia de enfermedad hepática crónica.

       -Tienen virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

El CDC también recomienda:

  • Realizar el cribado a todas las mujeres embarazadas, durante cada embarazo.
  • Realizar el cribado a cualquier persona que lo solicite.

De modo similar, el United States Preventive Services Task Force (USPSTF) recomienda:

  • Realizar la prueba una vez a todos los adultos, con edades comprendidas entre 18 y 79 años.
  • Hacer el cribado general a todas las personas que tengan un riesgo elevado, independientemente de la edad.
  • Realizar el cribado a todas las mujeres embarazadas, sin considerar la edad.

El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en España recomienda:

  • Personas sin signos ni síntomas y sin antecedentes de exposición o situaciones de riesgo: no se recomienda el cribado de la infección por el VHC.
  • Personas con criterios clínicos compatibles con infección por el VHC: se debe descartar la infección por el VHC.
  • Personas sin signos ni síntomas de infección por VHC:

        -Realización obligatoria de la prueba del VHC: es un requisito de verificación obligatorio en los           centros de transfusión para la donación de sangre, células y tejidos (incluidas células reproductoras) y           de trasplante de órganos.

        -Oferta dirigida de la prueba del VHC: cribado de infección por el VHC en personas con antecedentes de           exposición o situación de riesgo.

        -Exposiciones y situaciones de riesgo para la infección por el VHC en las que está indicado el cribado del VHC:

                                  Consumo de drogas por vía inyectada y/o inhalada.

                                  Relación sexual de riesgo.

                                  Pareja sexual con infección activa por el VHC o con consumo activo de drogas inyectadas.

                                  Co-infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y/o de la hepatitis B (VHB).

                                  Tatuajes y/o procedimientos estéticos y similares realizados con instrumental punzante sin las                                   debidas precauciones de seguridad.

                                  Exposición laboral al VHC.

                                  Ingreso en unidades de hemodiálisis crónica.

                                  Intervenciones sanitarias invasivas realizadas en lugares sin las medidas                                   de seguridad adecuadas, como intervenciones quirúrgicas con material no esterilizado antes de                                   1975 o la recepción de productos sanguíneos o hemoderivados antes de 1990.

                                  Recién nacidos/as de madres con infección por el VHC.

                                  Ingreso en centros penitenciarios.

                                  Procedencia de países con prevalencia de infección por el VHC media o alta.

Pruebas del VHC

  • La prueba inicial de cribado son los anticuerpos frente al VHC que detecta la presencia de anticuerpos en la sangre. Tu cuerpo produce estos anticuerpos al estar en contacto con el virus. La prueba no distingue entre una infección pasada que ha desaparecido y una infección activa.
  • Si la prueba de los anticuerpos es positiva, se realiza una segunda prueba para el virus (VHC ARN) para determinar si tienes una enfermedad activa.

Para tener más información, leer el artículo para consultar las pruebas que existen para diagnosticar la hepatitis C.

¿Por qué se realiza el cribado?

Muchas personas pueden haber contraído el virus hace años y no tener síntomas, por lo que no serían conscientes de padecer la enfermedad. La prueba que se realiza solamente una vez podría detectar estas infecciones, para poder aplicar el tratamiento y hacer una prevención de las complicaciones futuras.

Las complicaciones como la cirrosis, el carcinoma hepatocelular y la muerte se pueden prevenir si se detecta la hepatitis C crónica y se trata, antes de que las lesiones en el hígado sean graves. El tratamiento para la hepatitis C permite curar más del 90% de los casos, antes de que aparezcan las complicaciones tardías.

Enlaces

Estados fisiológicos y enfermedades:

Hepatitis C

Noticias:

El premio Nobel de medicina 2020 premia a los descubridores del virus de la hepatitis C

Las personas con hepatitis C e infección por el VIH presentan mayor riesgo de desarrollar complicaciones de la enfermedad hepática

En otras webs:

Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social: Guía de cribado de la infección por el VHC

Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social: Prevalencia de la infección por el virus de la hepatitis C en población general en España; 2017-2018

Organización Mundial de la Salud (OMS): Hepatitis C

Medline: Hepatitis C

MayoClinic: Hepatitis C

Guía de la OMS para el screening de las hepatitis B y C

Centers for Disease Control and Prevention (CDC): Hepatitis C Questions and Answers for the Public

Hipercolesterolemia

Última revisión el 17.06.2024

El colesterol y otras sustancias grasas conocidas como lípidos empiezan ya a depositarse en las paredes arteriales desde la infancia; esto conduce a un endurecimiento progresivo de la pared de la arteria, que acaba con la formación de una placa que crea una estrechez vascular, dificultando el paso de la sangre. En los adultos, la placa crece conduciendo a problemas circulatorios que además de afectar a las arterias del corazón, tiene consecuencias sobre las del resto del organismo (problema conocido como arteriosclerosis). En los países desarrollados, la enfermedad cardiovascular constituye una de las primeras causas de muerte en adultos, presentando una asociación con los valores de colesterol sanguíneo.

Como la enfermedad cardiovascular constituye un problema de salud de primer orden, puede comprenderse que los profesionales sanitarios se esfuercen en intentar evitar sus consecuencias (infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, muerte a edad temprana, etc.), solicitando una determinación de los valores de colesterol. La población (cualquiera que sea su edad) debe concienciarse de la importancia de disminuir la concentración de colesterol. Los expertos incluso animan a disminuir el colesterol durante la infancia y la adolescencia, como una estrategia para prevenir la enfermedad cardiovascular en la edad adulta.

Distintos organismos expertos en el tema nacionales e internacionales han elaborado las siguientes recomendaciones:

  • Cualquier adulto mayor de 20 años debería realizarse un estudio lipídico completo en ayunas cada 5 años. Si los valores de lípidos son bajos o repetidamente normales, puede espaciarse el tiempo entre los controles. Si los valores se acercan a los patológicos, se recomienda someterse a controles más a menudo.
  • A partir de los 65 años los valores de lípidos en sangre no tienen tendencia a aumentar. Sin embargo, si nunca se ha realizado ningún tipo de estudio lípídico, es recomendable someterse a las pruebas comentadas anteriormente. El hecho de presentar solamente dos factores de riesgo sitúa al individuo en una categoría que se beneficiaría de un control más riguroso.

En el caso de acudir al análisis en ayunas (no haber comido durante las 9 - 12 horas previas), la prueba aporta información sobre:  

         -Colesterol total.

         -Colesterol-LDL: sus concentraciones deberían ser bajas, puesto que contribuye al endurecimiento de la pared                arterial y a la formación de la placa.

         -Colesterol-HDL: sus concentraciones deberían ser altas.

         -Triglicéridos: otro tipo de sustancia lipídica que se encuentra en sangre.

Si el análisis se realiza sin estar en ayunas, la información que se obtiene hace referencia a dos pruebas de gran utilidad: colesterol total y colesterol HDL. Si alguna de estas dos pruebas está alterada, se recomienda realizarse el estudio completo en ayunas. Los varones mayores de 35 años y las mujeres mayores de 45 años deberían rutinariamente someterse a cribados para detectar la existencia de trastornos del metabolismo lipídico.

Los problemas relacionados con el corazón y la pared de las arterias suelen acontecer en varones a partir de los 45 años y en mujeres a partir de los 55 años de edad. Se acepta que es más probable que la mujeres de edad avanzada mueran por problemas cardiovasculares que por cánceres. Además, es más difícil que una mujer pueda superar un infarto de miocardio respecto a un varón.

Una persona es más vulnerable a padecer trastornos cardiovasculares si se presenta factores de riesgo asociados como fumar, presión arterial alta (140/90 o superior), diabetes, obesidad/sobrepeso, historia familiar de enfermedad cardiaca, valores bajos del colesterol HDL o "bueno" (inferior a 40 mg/dL), o valores elevados de colesterol total y de colesterol LDL.

Cabe tener en cuenta un último detalle, solamente con presentar dos de los factores de riesgo anteriormente mencionados, ya se está incluido en una categoría que se beneficia de una monitorización minuciosa. En caso de pertenecer a alguna de las categorías de riesgo, se disminuye el riesgo de presentar un infarto de miocardio si se consigue mantener los valores de colesterol-LDL (con medicación si es el caso) por debajo de 100 mg/dL.

Enlaces

En otras webs:

National Heart, Lung, and Blood Institute (NIH): ¿Qué es el colesterol en la sangre?

Familydoctor: Colesterol Alto

MayoClinic: Heart Disease Risk Calculator

Hipertensión

Última revisión el 25.01.2021

Según la American Heart Association (AHA), aproximadamente la mitad de los adultos en los Estados Unidos tienen la presión arterial elevada, prevalencia que también se observa en el resto del mundo según la Guía europea ESC/ESH 2018. La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre al empujar contra las paredes de las arterias. La presión arterial elevada, también conocida como hipertensión, se produce cuando constantemente la sangre empuja con demasiada fuerza las paredes arteriales.

La detección y el tratamiento de la presión arterial elevada es importante, porque con el tiempo la hipertensión produce daños en el sistema circulatorio y contribuye al desarrollo del síndrome coronario agudo, accidente cerebrovascular, y posteriormente, otros problemas de salud con los años. La hipertensión produce 1 de cada 7 muertes en los Estados Unidos. En general, cuanto más elevada es la presión arterial, mayor es el daño potencial para el corazón y para otros órganos, como los riñones, el cerebro o los ojos.

Como el riesgo de tener la presión arterial alta aumenta con la edad, los adultos jóvenes deberían prestar atención a sus valores de presión arterial. Tener la presión arterial alta antes de los 40 años es un factor de riesgo para desarrollar una enfermedad cardiaca.

La mayoría de las personas con presión arterial elevada no son conscientes de ello, porque no presentan síntomas obvios. El único medio de conocer si se tiene la presión arterial elevada es medirla.

¿Cómo se mide la presión arterial?

La presión arterial se medía tradicionalmente en las instalaciones sanitarias utilizando un brazalete con un medidor de presión (esfingomanómetro). El brazalete se coloca alrededor de la parte superior del brazo y se llena de aire evitando su salida. Después se van liberando pequeñas cantidades del aire del brazalete, de modo que el flujo de la sangre retorna lentamente al brazo. La presión que se mide en el interior del brazalete será la misma que hay en el interior de las arterias.

En la presión arterial se dan dos cifras. La presión arterial sistólica es la que tiene el corazón al latir. La presión arterial diastólica es la que tiene el corazón al relajarse entre dos latidos. En conjunto se escribe la sistólica por encima de la diastólica. Por ejemplo, una presión arterial de 120/80 mm Hg (milímetros de mercurio) corresponde a una presión sistólica de 120 y a una diastólica de 80.

El utilizar un esfingomanómetro se considera todavía como el mejor método, pero habitualmente se emplean dispositivos que combinan un brazalete de presión arterial con sensores electrónicos que se usan para medir dicha presión arterial. Otro método es utilizar un dispositivo que monitoriza y registra la presión arterial a intervalos regulares durante el día, para evaluar la presión arterial a lo largo del tiempo. Este sistema es muy útil durante el proceso diagnóstico y permite descartar la hipertensión de “bata blanca”, que son las medidas elevadas que se producen en la consulta médica, pero no en otros momentos.

Una simple medición de la presión arterial no es suficiente para diagnosticar la hipertensión. Habitualmente se deben tomar múltiples lecturas y en distintos días. El diagnóstico de hipertensión se establece si las medidas son consistentemente elevadas.

¿Cuál es la presión arterial normal?

Las guías clínicas que definen lo que es una presión arterial “normal” difieren entre ellas. Para conocer lo que indican las lecturas de tu presión arterial puedes leer el artículo sobre hipertensión.

Factores de riesgo

Algunos factores de riesgo se relacionan con cosas que no se pueden cambiar:

  • Descendencia afroamericana.
  • Historia familiar de presión arterial elevada.
  • Edad elevada.

Otros factores relacionados con el estilo de vida que puedes controlar:

  • Sobrepeso y obesidad.
  • No realizar suficiente ejercicio.
  • Fumar.
  • Consumo elevado de alcohol.
  • Dieta con alto contenido de sal.

A veces las medicaciones, el consumo de drogas ilegales o algunas enfermedades como la diabetes, la enfermedad renal o la enfermedad tiroidea, pueden producir una hipertensión. Este tipo se llama hipertensión secundaria y cuando se tratan esas enfermedades o se interrumpe la medicación, desaparece la causa que produce la hipertensión.

La Fundación Española del Corazón (FEC) ha elaborado un vídeo sobre la hipertensión en el que explica, entre otras cosas, cómo se mide la presión arterial, por qué es necesario medirla, cuáles son sus causas más frecuentes y cómo puede afectar al organismo.

Recomendaciones de cribado

En el año 2017 las guías de práctica clínica del American College of Cardiology (ACC)/American Heart Association (AHA), recomiendan medir la presión arterial anualmente en los adultos cuya presión arterial es menor de 120/80 mmHg.

  • Si tienes la presión arterial elevada y tu riesgo de enfermedad cardiovascular es bajo, las guías clínicas recomiendan realizar de nuevo el cribado a los 3-6 meses de haber tenido esas cifras elevadas (para más información consulta el artículo de la hipertensión).
  • Si tienes hipertensión y tu riesgo de enfermedad cardiovascular es alto, las guías clínicas recomiendan realizar cribados más frecuentes, de acuerdo a tu riesgo de enfermedad cardiaca y a tus cifras de presión arterial. En estos casos probablemente sea necesario establecer un tratamiento con fármacos contra la hipertensión.

El U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF), junto con la American Academy of Family Physicians (AAFP), recomiendan realizar el cribado de hipertensión a los adultos a partir de los 18 años.

  • La USPSTF y la Guía europea ESC/ESH 2018 consideran que las personas que tienen una presión arterial alta-normal (130 a 139/85 a 89 mmHg), los que tienen sobrepeso u obesidad, o los que son afroamericanos, tienen un riesgo elevado.
  • La USPSTF también recomienda confirmar la hipertensión fuera de la consulta médica, realizando medidas repetidas antes de establecer el diagnóstico e instaurar un tratamiento.

Según la Guía europea ESC/ESH 2018, los objetivos del tratamiento de la hipertensión son:

  • El primer objetivo recomendado del tratamiento es reducir la presión arterial de todos los pacientes por debajo de los 140/90 mmHg, y si el tratamiento se tolera bien, bajarlo a 130/80 mmHg o menos para la mayoría de los pacientes.
  • Se recomienda la reducción de la presión arterial sistólica a 120-129 mmHg para la mayoría de los pacientes  de menos de 65 años.
  • Debe considerarse un objetivo mantener la presión arterial diastólica por debajo de los 80 mmHg para todos los pacientes hipertensos, independientemente del nivel de riesgo y las comorbilidades.
  • En los pacientes con edades más elevadas (≥ 65 años) se recomienda como objetivo de presión arterial sistólica de 130-139 mmHg.

Enlaces

Estados fisiológicos y enfermedades:

Hipertensión

Noticias:

Hipertensión arterial: nuevo enfoque

Nuevos biomarcadores en orina para detectar el daño renal incipiente en la hipertensión

La hipertensión es el factor de riesgo modificable más importante

Videos:

Fundación Española del Corazón (FEC): Presión arterial

En otras webs:

National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Hypertension in adults: diagnosis and management

Infección por clamidia

La infección por clamidia es una de las causas principales de enfermedades de transmisión sexual, entre las infecciones de causa bacteriana, aunque la mayoría de los infectados no presente síntomas. Debido a su lenta progresión, esta infección puede causar en la mujer infertilidad y otros trastornos. Un varón infectado transmite la enfermedad a su pareja, pudiendo darse incluso una reinfección de la pareja si el varón no ha completado el tratamiento adecuadamente. Es recomendable discutir con el médico los posibles factores de riesgo para conocer si es conveniente realizarse el cribado. La población con mayor riesgo de contraer la infección la constituye la población joven y sexualmente activa.

Se suele recomendar lo siguiente:

  • Consultar con el médico para conocer los factores de riesgo personales.
  • Realizarse una prueba para detectar infección por clamidia una vez al año, si se presenta algún factor de riesgo.
  • Todas las mujeres sexualmente activas deberían realizarse un cribado de la infección.
  • Si se está embarazada, y especialmente si la persona es menor de 25 años, o si se presenta ya una infección del cuello o cérvix uterino, es necesario realizarse una prueba para detectar una posible infección por clamidia.

Entre los factores de riesgo se incluye:

  • Ser sexualmente activo y menor de 25 años.
  • Ser de procedencia afro-americana y sexualmente activo.
  • Tener una nueva pareja varón.
  • Haber tenido dos o más parejas durante el último año.
  • No usar métodos contraceptivos de barrera de manera consistente.
  • Haber padecido ya alguna enfermedad de transmisión sexual.

Si desea más información acerca de su riesgo, consulte el siguiente enlace.

Enlaces

En otras webs:

Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC): Clamidia. Hoja informativa de los CDC

Medline: Infecciones por clamidia

Obesidad

Última revisión el 23.01.2021

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad y el sobrepeso han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial. Más de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso y, de ellas, al menos 300 millones son obesas, por lo que es imprescindible una prevención en las edades tempranas de la vida. Recientemente, ha elaborado unas directrices sobre la actividad física y hábitos sedentarios con el objetivo de promocionar las políticas nacionales para la realización del ejercicio físico, adaptándolo a la situación o edad de cada persona.

La prevalencia en España va aumentando desde que  existen registros. Si en el año 2014 un 10,8% de los varones y un 14,9% de las mujeres del mundo presentaban obesidad, se calcula que en el año 2025 estas cifras aumentarán hasta un 18 y un 21%, respectivamente.

La obesidad es una enfermedad compleja, con diferentes factores que contribuyen a su desarrollo, tales como las conductas, el entorno, la comunidad, las enfermedades presentes y las medicaciones que se toman.

De acuerdo con los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), los genes podrían tener un importante papel en el desarrollo de la obesidad.

La obesidad es un grave problema de salud que influye en la calidad total de vida y que aumenta el riesgo de padecer enfermedades como:

Los profesionales de la salud deben realizar un cribado rutinario a los pacientes, sea cual sea su edad, para detectar los problemas de sobrepeso.

Por todo ello se recomienda el cribado de la obesidad en toda la población adulta. La medida del índice de masa corporal (IMC) es útil para evaluar la grasa corporal. El IMC es una prueba de cribado que ayuda a determinar si existe un problema de sobrepeso.

Puedes calcular tu índice de masa corporal (IMC) aquí:

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En los adultos, se emplean la siguiente fórmula y clasificación:

IMC = peso (en Kg) / talla al cuadrado (en m)

La obesidad se puede dividir en varias categorías:

Recomendaciones

EL U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF) recomienda que el médico ofrezca un tratamiento en forma de programas intensivos para aquellas personas con un IMC igual o mayor de 30. Los programas ofrecen diferentes estrategias como los cambios de hábitos, reducción de peso y aumento de la actividad física. La American Academy of Family Physicians (AAFP) apoya estas recomendaciones.

La Canadian Task Force on Preventive Health Care (CTFPHC) recomienda que el médico realice un cribado de obesidad en todos los adultos en las visitas de atención primaria, mediante la medición del IMC.

Diferentes organizaciones de salud como la American College of Cardiology (ACC), la American Heart Association (AHA) y el National Institute for Health and Care Excellence (NIHCE), recomiendan un cribado periódico de la obesidad en los adultos midiendo la circunferencia de la cintura y/o el IMC.

El hecho de realizar un cribado periódico permite a tu médico observar que el peso va aumentando con el tiempo. Tu médico te puede recomendar un cambio de tu estilo de vida para poder cambiar esta tendencia. Por ejemplo, comer una dieta sana y hacer ejercicio regularmente te puede ayudar a evitar el sobrepeso y la obesidad.

Si te diagnostican sobrepeso u obesidad, tu médico puede recomendarte un tratamiento. Dicho tratamiento dependerá de la causa y gravedad de la obesidad y podría incluir un tratamiento con medicamentos para la pérdida de peso. La consulta con un cirujano especialista en cirugía de la obesidad podría ser otra posibilidad para considerar en determinados pacientes.

Enlaces

Noticias:

Uno de cada cinco españoles tendrá obesidad en 2030 según la OCDE

Embarazo y sobrepeso

En otras webs:

Guía Española GIRO: Guía española del manejo Integral y multidisciplinar de la obesidad en personas adultas

Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social: Hábitos de vida. Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2018

Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social: Porcentaje de personas con obesidad, por sexo según comunidad autónoma

Organización Mundial de la Salud (OMS): Obesidad y sobrepeso

Organización Mundial de la Salud (OMS): Directrices de la OMS sobre actividad física y hábitos sedentarios

National Heart, Lung, and Blood Institute: Calcule su Índice de Masa Corporal

Sociedad Española de Obesidad (SEEDO)

Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN)

Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA)

Osteoporosis

La osteoporosis (o disminución de la masa ósea) afecta aproximadamente a un 50% de la población mayor de 50 años. La disminución de la masa ósea predispone al individuo a padecer fracturas óseas; en ancianos, una fractura de cadera puede suponer una merma importante de su calidad de vida e incluso comprometer la vida del individuo.

Los expertos están de acuerdo en que las personas mayores se benefician claramente de un programa de cribado para la osteoporosis. A pesar de que los esfuerzos para su prevención deberían iniciarse en la adolescencia, es después de la menopausia cuando a las mujeres más les interesa saber si sus huesos son frágiles y pueden ser especialmente susceptibles a fracturas. Si se detecta  osteoporosis, esta puede tratarse y consiguientemente, disminuir el riesgo asociado de fracturas.

En general existe consenso:

  • A partir de los 65 años, debería medirse la masa ósea a todas las mujeres. Actualmente, sólo un 12% de las mujeres mayores de 65 años se han realizado una densitometría (medida de la densidad mineral del hueso).
  • También se benefician de un cribado las mujeres jóvenes ya menopáusicas (normalmente, se entra en la menopausia alrededor de los 45-55 años de edad).

Cabe destacar que el riesgo es mayor si la persona es de complexión delgada, frágil, inactiva, si se ha padecido alguna fractura previa no causada por un traumatismo importante o se tiene antecedentes familiares de fracturas vertebrales o de cadera. Las medidas preventivas y protectoras frente a osteoporosis y fracturas óseas son el ejercicio moderado, ingestión de calcio adecuada, no fumar y limitar el consumo de alcohol.

Enlaces

En otras webs:

Centers for Disease Control and Prevention (CDC): Does Osteoporosis Run in Your Family?

Tuberculosis

Los movimientos migratorios, la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y la resistencia que el germen causante de la tuberculosis ha desarrollado frente a algunos fármacos utilizados para su tratamiento, han contribuido al aumento de casos de tuberculosis a nivel mundial, especialmente a partir de la década de los noventa.

Las recomendaciones actuales apuntan hacia un cribado dirigido a los distintos grupos de riesgo, que debería ser coordinado por distintos organismos sanitarios.

Una persona afectada de una tuberculosis (TB) no presenta síntomas necesariamente. Normalmente, se habrán inhalado los gérmenes a partir de otra persona infectada, que al estornudar o toser libera hacia el aire gérmenes tuberculosos. La prueba de la tuberculina puede demostrar si una persona ha estado en contacto o no con el bacilo tuberculoso.

A pesar de que los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) no recomiendan el cribado en la población de bajo riesgo, sí que se recomienda someter a cribado de la tuberculosis a estudiantes y trabajadores del sector sanitario.

Los profesionales sanitarios y personas que corran el riesgo de exposición al bacilo tuberculoso deberían realizarse la prueba de la tuberculina periódicamente.

Las personas que hayan mantenido contacto con pacientes afectos de tuberculosis o con sospecha de padecerla y personas con riesgo de contraer la infección por el VIH constituyen la población con máxima prioridad (según los CDC) de cribado de la enfermedad.

La American Academy of Family Physicians (AAFP) incluye como grupos de alto riesgo:

  • Personas con contacto íntimo con individuos afectos de tuberculosis o con sospecha de padecerla, trabajadores del sector sanitario, inmigrantes de países con elevada tasa de infección tuberculosa (normalmente, países en vías de desarrollo o menos industrializados), personas infectadas por el VIH, individuos alcohólicos, adictos a drogas por vía parenteral, residentes en centros para cuidados crónicos (personal de enfermería, centros de salud mental, cárceles, centros para pacientes afectos de SIDA) así como indigentes y población con pocos recursos económicos.

Otro tipo de población vulnerable a la infección puede ser:

  • Ancianos y personas con compromiso del sistema inmune (por ejemplo: debido a diversas enfermedades o tratamientos).
  • Personas que viven en condiciones de insalubridad, en condiciones de hacinamiento o con una alimentación deficitaria.
  • Niños y adolescentes: si están en contacto con adultos pertenecientes a grupos de alto riesgo.

Enlaces

En otras webs:

Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC): Tuberculosis (TB)

Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)

El VIH es el virus que causa el SIDA (síndrome de la inmunodeficiencia adquirida), una enfermedad que puede suponer un peligro para la vida. Inicialmente, la infección por el VIH puede no causar síntomas, o bien un cuadro agudo con signos y síntomas inespecíficos similares a los de la gripe, que se resuelve después de un corto período de tiempo. Si la infección no se detecta ni se trata, finalmente aparecen los síntomas del SIDA y empiezan a empeorar de forma progresiva. Con el tiempo, el VIH destruye el sistema inmune y el organismo es más vulnerable a infecciones oportunistas.

En el año 2010, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que a nivel mundial unos 2,7 millones de personas adquirirían la infección por el VIH y que 1,8 millones morirían a consecuencia de alguna enfermedad relacionada con el SIDA; además, 44 millones de personas ya convivían con el VIH.

El VIH puede transmitirse de las siguientes formas:

  • Manteniendo relaciones sexuales sin protección con una persona infectada.
  • Mediante el uso compartido de agujas y jeringas (como el que se da en consumidores de drogas).
  • Durante el embarazo o el nacimiento. Si una mujer embarazada está infectada por el VIH, el virus puede pasar a través de la placenta e infectar el feto.
  • A través del contacto con sangre infectada.

Actualmente, debido al cribado de la infección por VIH en la sangre de donantes y gracias al tratamiento térmico de los derivados sanguíneos, el riesgo de contagio por transfusiones es muy pequeño. Sin embargo, antes de que la sangre se analizara para detectar la presencia del VIH y antes de emplear técnicas de calor para eliminar el VIH en los derivados sanguíneos (como el factor VIII y la albúmina), el VIH se podía transmitir a través de transfusiones de sangre o de componentes sanguíneos contaminados.

¿Por qué realizar el cribado?

El cribado de la infección por el VIH es una parte importante de la medicina preventiva. Un diagnóstico precoz de la infección conduce a un tratamiento temprano y efectivo que ralentiza la progresión de la enfermedad y que también tiene importantes beneficios para otras personas y para la sociedad en general. Si una persona conoce que es positiva al VIH, puede modificar sus actos para no exponer a otras personas a la infección, y por lo tanto evitar una mayor propagación de la enfermedad. Si una mujer embarazada conoce que es positiva al VIH, la instauración del tratamiento adecuado puede prevenir la transmisión al feto. Si las pruebas del cribado demuestran que no existe infección, se pueden tomar medidas para evitar la infección.

Conocer el riesgo

Existen varias situaciones que aumentan el riesgo de contraer el VIH:

  • Haber mantenido relaciones sexuales sin protección con más de una pareja; padecer alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS) parece hacer más susceptibles a las personas a adquirir una infección por el VIH durante las relaciones sexuales con parejas infectadas.
  • En los varones que mantienen relaciones homosexuales.
  • Si se mantienen relaciones sexuales a cambio de dinero o drogas.
  • Cuando se administran inyecciones de drogas de abuso, especialmente si se comparten jeringuillas u otros dispositivos.
  • Si la persona con la que se han mantenido relaciones sexuales es VIH-positiva.
  • Si se han mantenido relaciones sexuales con una persona que pueda clasificarse dentro de las categorías que se acaban de citar, o si no se conoce con detalle las posibles conductas de riesgo de la pareja.

La frecuencia con que se deben realizar las pruebas depende de las propias actividades y de las parejas sexuales. Por ejemplo, en parejas de larga duración sexualmente monógamas, puede ser que una sola prueba sea necesaria. Sin embargo, si una de las dos personas de la pareja han tenido relaciones sexuales con más de una persona, el riesgo de infección aumenta. Además, si una persona, o una persona con la cual esta tiene relaciones sexuales, tiene comportamientos de riesgo, el riesgo de infección también aumenta.

Pruebas de cribado

Existen varias pruebas de detección de anticuerpos que pueden utilizarse para el cribado del VIH. Para aumentar la probabilidad de detección de la infección del VIH se puede utilizar, lo antes posible después de la exposición, la combinación de pruebas que detectan anticuerpos frente al VIH con la determinación del antígeno p24.

Se dispone de varias opciones para el test:

  • En la mayoría de los casos se usan las denominadas técnicas inmunoenzimáticas a partir de una muestra de sangre. En el caso de que el resultado sea positivo, con la misma muestra de sangre extraída se realiza una técnica más específica.
  • Existen pruebas rápidas, que emplean generalmente una pequeña muestra de sangre, que se obtiene de un dedo mediante un pinchazo con una lanceta, o una muestra de saliva. Su característica fundamental es que el resultado puede obtenerse en menos de 30 minutos.

Las pruebas de cribado tienen algunas limitaciones que es importante recordar:

  • Una persona sana en la que no se detecten anticuerpos frente al VIH: el test de cribado negativo solamente indica que no hay evidencia de enfermedad en el momento de realizar la prueba. Sin embargo, si esta persona tiene un riesgo elevado de infección por el VIH, aunque presente un resultado negativo del test de cribado, es importante repetir la prueba de forma regular.
  • Los anticuerpos pueden detectarse entre las 2 y 8 semanas después de la exposición al virus: si la exposición al virus es más reciente, los valores de anticuerpos pueden ser demasiado bajos para poderlos detectar, por lo que la prueba debería repetirse más tarde, con otra prueba de detección de anticuerpos o en combinación con la prueba del antígeno p24.
  • Un resultado positivo de una prueba de cribado no es diagnóstico de la infección: un resultado positivo debe ser confirmado con una segunda prueba de anticuerpos frente al VIH, generalmente la prueba de Western blot o una prueba de anticuerpos que detecta antígenos diferentes y permite diferenciar entre el VIH-1 y VIH-2.

Recomendaciones de cribado

El U.S. Centers for Disease Control and Prevention (CDC) recomienda realizar la prueba de cribado del VIH a todas las personas entre 13 y 64 años, al menos una vez, independientemente del sexo, orientación sexual, grupo étnico y el riesgo de padecer la infección. El CDC recomienda realizar el test anualmente si existe un riesgo elevado de contraer la infección por el VIH.

El American College of Physicians (ACP) y el United States Preventive Services Task Force (USPSTF) realizan recomendaciones similares.

En España, la prueba del VIH está recomendada a cualquier persona, hombre o mujer, que pueda estar infectada por el VIH si ha tenido prácticas de riesgo. Se recomienda especialmente, sin ser obligatorio, a las embarazadas, si ha tenido relaciones sexuales sin protección con una persona con el VIH, si presenta signos o síntomas indicativos de infección por el VIH, si ha compartido material para la inyección de drogas, o si ha tenido relaciones sexuales sin protección en países de alta prevalencia de infección por VIH.

Para las recomendaciones específicas en mujeres embarazadas, ver el artículo sobre el embarazo.

Además de estas recomendaciones, algunas personas deberían realizarse la prueba. Entre estas, se incluye:

  • Personas diagnosticadas de hepatitis, tuberculosis o alguna ETS.
  • Personas que recibieron transfusiones de sangre antes del año 1985 o personas con parejas sexuales que recibieron una transfusión y que posteriormente han resultado ser VIH-positivas.
  • Personal sanitario con exposición directa a la sangre.
  • Cualquier persona que crea que puede haber resultado infectada

Contacte con el médico

No debe extrañarse si el médico le pide, a usted o a su pareja su consentimiento para realizar una prueba de cribado del VIH, puesto que estará de acuerdo con las recomendaciones de los CDC. El cribado rutinario permite la detección precoz de la infección, y así establecer un tratamiento y las pautas necesarias para evitar el contagio a otras personas.

Enlaces

En otras webs:

Medline: Viviendo con VIH

MayoClinic: VIH/sida

Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad

Última revisión el 17.06.2024Cruz Roja Española